El Benny … ¡Qué bárbaro! (+Video)

Celebramos el centenario del natalicio de Bartolomé Maximiliano Moré, el Bárbaro del Ritmo (Santa Isabel de las Lajas, 1919 – La Habana, 1963). Su pueblito natal, Cienfuegos y La Habana comparten esta festividad porque el Benny pertenece a Cuba, que se hizo voz en su estilo, personalidad y versatilidad porque el Benny simboliza el mestizaje de nuestra música.

En estos días afloran a mi memoria recuerdos vinculados a él. Me desempeñaba como director de programas en Radio Ciudad del Mar cuando un día de 1995, recién inaugurado nuestro nuevo edificio nos visitó el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque. Interesado por nuestra programación preguntó si había algún espacio dedicado al célebre cantor lajero, a lo que quienes tuvieron la suerte de recibirlo contestaron que sí lo hubo, pero en aquel momento, no.

Hasta hacía poco hubo uno titulado “El Benny”, que ya no salía al aire. El distinguido visitante sugirió el rescate de aquel programa, que debería existir siempre en la programación de la ciudad que más le gustó al más grande intérprete cubano de todos los tiempos. El locutor Humberto Albanés y quien escribe emprendimos la tarea junto al realizador Roberto Ulloa. En una reunión del colectivo sugerí buscarle otro título al programa y propuse titularlo “Hoy como ayer”, como uno de sus boleros más populares y sugerente, al mismo tiempo, de que hoy como ayer Benny Moré es actual.

Desde el primer momento quisimos cambiar un poco su formato. Además de sus interpretaciones necesitábamos mostrar al Benny cercano, humano, criollo, campesino y sencillo que fue durante toda su existencia, y mezclar esos atributos con los de su arte interpretativo, en la composición y como poeta campesino que igualmente fue. Otro compañero nuestro, Ignacio Fernández, natural de Santa Isabel de las Lajas, se dispuso a contactar con la familia del Benny a quien le ha unido una sólida amistad. Fue así que una tarde de 1995 salimos Ignacio, Humberto y quien escribe hacia su rincón querido.

Ignacio nos presentó a varios de sus familiares, entre quienes recuerdo a sus hermanos Esther y Pedro y su primo Catuca. De la casa natal del Benny salimos hacia el emblemático Casino de los Congos, y nuestras mentes imaginaron la lejana presencia allí del niño Bartolomé Maximiliano.

Luego de conversar se le pidió a Esther grabarle testimonios de su hermano. Primero se resistió a hacerlo, nos dijo que algunos biógrafos iban allá para indagar, hacían preguntas y luego ponían en los libros lo que les parecía, inclusive cosas que ella no había dicho. Nos miramos y entendimos que se nos hacía difícil. La miré con afecto, entendiendo su posición; admití que ella tenía razón, pero que nosotros éramos cienfuegueros como ella, de la Radio, y que no íbamos a cambiar ni un punto de lo que nos contara, que todo saldría en su propia voz. Le comenté que habíamos llegado allá y yo, personalmente sabía que nos diría que sí. Me miró fijamente y luego con una sonrisa llena de afecto me contestó: “bueno, si tú me lo pides, está bien; pregunta cuanto quieras”. Acto seguido empezamos a grabar sus testimonios. A partir de aquel momento fueron muchas veces más las que Ignacio y Albanés dedicaron a conversar con Esther, a quienes se sumaron Pedro, Catuca y Pucha.

Al siguiente año el periodista Román Villotch me dijo que había escrito una radionovela inspirada en la vida de Benny Moré titulada “Elige tú que canto yo”. A la sazón mi amigo, el dramaturgo y director de programas villaclareño Fernando González Castro impartía cursos de actuación y dramaturgia en Cienfuegos. Me acerqué a él para contarle la idea de Villotch y se mostró entusiasmado. Fue él quien me sugirió dirigir aquella radionovela, y tan pronto se crearon las condiciones empezamos a producirla. Nuestro grabador fue Lázaro Aguiar, mientras que la edición corrió a cargo de Jorge Luis Piñeiro.

Aquella radionovela fue la novatada de todos nosotros. Eran muchos los personajes y solo unos pocos recibieron retribución. Los restantes eran personas de pueblo que con la pasión de los aficionados se entregaron a plenitud en nuestra aventura radiofónica. Un dato curioso es que la personificación de Celia Ponce, madre de la primogénita del Benny, fue encarnada nada menos que por Hilda Moré, a quien Villotch localizó y nos la presentó. Entonces Hilda trabajaba vendiendo flores. Ella nos dio mucha información acerca de su papá y entonces le propusimos el papel de su propia madre, Celia, que aceptó gustosa.

Hilda es una mujer sencilla, con un carácter muy noble y de humildad enorme. A partir de entonces – con la radionovela y el programa “Hoy como ayer” – se le dio el reconocimiento merecido, el de la primogénita del Benny, aquí en su tierra. Poco tiempo después Hilda pasó a vivir en la casa que era de su papá en La Habana en el reparto La Cumbre, donde el Bárbaro del Ritmo tenía su conuco.

En el verano de 1996 ya teníamos varios capítulos grabados, y empezó a salir al aire mientras continuábamos el proceso de producción. El programa “Hoy como ayer” sigue contando hoy con Humberto Albanés como escritor, y se transmite todos los domingos en horario de la mañana.

Este centenario del Benny se enmarca en los doscientos años de la fundación de Cienfuegos y son muchas las actividades que se realizan para festejar el nacimiento del Bárbaro del Ritmo. Acaba de ser presentado en La Habana el libro “Benny Moré, El símbolo de la música cubana” del musicólogo Rafael Lam. Tengo frente a mí esa obra que considero una de las mejor documentadas acerca de la vida y obra de nuestro bardo lajero, libro que recomiendo a todas las personas interesadas en conocer a nuestro Benny, nuestro símbolo musical.

A los radiofonistas de Radio Ciudad del Mar que emprendimos el rescate del programa “Hoy como ayer”; que tuvimos la osadía de grabar aquella radionovela hoy perdida en el tiempo y solo viva en el recuerdo de quienes la hicimos realidad, nos queda el orgullo de cuanto hicimos. Fue la ocasión para que pusiéramos un granito de arena más en el reconocimiento que semejante personalidad de nuestra música merece.

En lo personal nuestra amistad con Esther, Pedro, Hilda y Catuca fue el puente espiritual que nos unió al Benny vivo y eterno de la cultura cubana. A través de ellos el Benny se hizo presente en nosotros con esa cercanía y amistad que vence cualquier barrera, incluyendo la de su desaparición física.

El Benny… ¡qué bárbaro! Cada día canta mejor... tendremos Benny para rato.

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