La realización de efectos en la radio

Los efectos sonoros desarrollan un papel fundamental para la producción radiofónica, al igual que la voz y la música.  La radio, es un medio comunicativo que se puede calificar de “ciego”, ya que el receptor-prefiero decir perceptor- no recibe ninguna imagen, tampoco información visual.  La radio, sólo cuenta con los recursos sonoros, como la voz, la música y los efectos sonoros.

Una programación de radio debe lograr que el oyente visualice en su mente el mensaje que se le quiere transmitir, además de percibir cada uno de los matices de la situación.  Los efectos sonoros, por tanto,  persiguen el objetivo de describir los paisajes sonoros.

El efecto se puede obtener de forma natural o artificial, es decir,  existe la opción de escoger sonidos directamente del medio real, mediante la grabación de los sonidos, por ejemplo, de los pájaros, del ruido del tráfico, etcétera. Es lamentable que aún en algunas emisoras utilicen las placas con efectos de la RCA Víctor de Estados Unidos con sonidos  caducados. Cada ciudad y cada pueblo tienen sus propios sonidos, solo tenemos que grabarlos y llevarlos para los estudios.

También podemos reproducir el sonido del fuego, sencillamente arrugando un papel de celofán. (Tan viejo como la radio) El efecto es reconocido por el perceptor en la medida que está asociado a una realidad, a un objeto, a un fenómeno meteorológico, etcétera. Cada barrio tiene su sonido y hay objetos que jamás se le conoce efecto ¿alguien sabe como suena la luna? Sin embargo si se pone el aullido de Lobo y el sonido de grillos en la noche, el oyente se imagina una luna llena.

Varios colegas de la radio coincidimos en que los efectos sonoros se corresponden con una serie de funciones según su intencionalidad al distinguirse varias funciones: descriptiva-ambiental, descriptiva-expresiva y narrativa.

La primera, contribuye a la compresión de la situación, ayuda, por tanto, a percibir el entorno donde se desarrolla el mensaje.  Por ejemplo, si hablamos del campo, el trinar de los pájaros, del sinsonte nos aporta un matiz más que nos sitúa en ese ambiente en que se contextualiza el contenido.

La función descriptiva-expresiva, enfatiza el lenguaje radiofónico, es decir dota de mayor expresividad el mensaje acentuando su valor, pero no constituye un matiz imprescindible para la comprensión de éste.  Por ejemplo, en el contexto de una situación tensa o de discusión, se puede apoyar esta sensación con el sonido de un trueno.

La tercera función, la narrativa, se corresponde a aquellos efectos sonoros que por sí solos se identifican con una situación sin lugar a equívoco y, sin necesidad de otro componente adicional.  Por ejemplo, el ruido que produce un motor de coche al encenderse, sólo nos invita a pensar en esa acción.
El efecto fade-out, es frecuentemente utilizado en  la radio, consiste en la desaparición progresiva del sonido.  Por ejemplo, el cesar paulatino de la lluvia, hace entender al oyente que la lluvia cesó.

A partir de los signos sonoros en la radio se  configuran los textos, entendidos no sólo como construcciones lingüísticas  de sintagmas sino como Cadenas de Significación que pueden moverse en el ámbito verbal o no verbal, y que pueden ser representadas por signos lingüísticos, fonéticos, expresivos, estéticos. Ejemplo: los tonos y ritmos en la voz generan negativos o positivos  estados de ánimos.

Los textos a su vez permiten configurar el discurso. Que en este caso funcionan como una totalidad significativa, llena de sentido que se construye a partir de la propuesta  de plano de la expresión y plano del contenido. El montaje en la radio funciona de la misma manera que en el cine, con retrospectiva o historias paralelas.

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