La música en los espacios informativos

El empleo de la música en los espacios informativos se ha convertido en un tema polémico desde hace algunos años. Existen criterios disímiles en cuanto a la viabilidad del uso de los componentes musicales, y en mi opinión el quid del asunto radica en el presupuesto del cual partimos para establecer una definición.

Como primer aspecto, debemos considerar que la música es uno de los componentes esenciales del lenguaje radiofónico, y que prácticamente no hay ningún producto radial que deseche su empleo. Lo que cambia es la función a cumplir en cada unidad radial.

Un presupuesto importante concerniente al tema es caer en la cuenta de qué es “información” y qué es “noticia”. Sin llegar a punto de vista absoluto, estimo que muchas veces llamamos “revista informativa” a lo que constituye en realidad una “revista noticiosa”.

De la certeza con que definamos una u otra, dependerá en buena medida la licitud estética del empleo de la música a partir de funcionalidades específicas.

Comencemos con el concepto de “noticia”, que podemos definir como una información novedosa, prácticamente desconocida hasta el momento en que se hace pública. De ahí deducimos que toda noticia es por sí misma una información, pero no toda información es, necesariamente, noticia. Dentro de la noticia se concibe lo novedoso, el acontecer inmediato; en la información se recrea lo que pudo haber sido o fue noticia; se redimensiona con diversos enfoques o puntos de vista.

Todos los seres vivos somos receptores constantes de información “no necesariamente noticiosa”. La naturaleza es una constante fuente informativa, no necesariamente noticiosa. La música, como expresión del intelecto, sentimientos y estados anímicos del ser humano, constituye una categoría de información lo mismo que los temas desarrollados en cualquier programa de radio, una efeméride, reflexiones acerca de cualquier tema o un editorial, por mencionar sólo unos pocos ejemplos.

En el ámbito humano, la información se procesa mediante códigos convencionalmente aceptados; los demás miembros del reino animal reaccionan ante la información recibida a partir de reflejos condicionados (Iván Pavlov) que actúan como “señales de aviso”. En ellos no hay lenguaje porque los procesos son ajenos al razonamiento, pero cuentan, como en el caso de los seres racionales, con un sistema sensorial ante cuyos estímulos reaccionan, esencialmente, como medio para su defensa y adaptación al medio.

Todo esto, aunque parezca superfluo, forma parte de una premisa necesaria para volver al punto de partida de nuestra elipse reflexiva. Ahora me explicaré.

Hablemos, en primer término de las revistas noticiosas. En ellas prima la noticia. Con determinada periodicidad, en esta clase de revistas se ofrece un boletín de noticias, y durante el resto del tiempo son presentados diversos géneros radio-periodísticos, muchos relacionados con las noticias propaladas por el medio y otros acerca de temas varios, pero que de alguna manera son noticias. La “revista noticiosa” es una extensión del clásico noticiero, con la diferencia de que cuentan con mayor tiempo al aire, variedad de géneros y otro nivel de concepción artística sin sacrificar, en lo más mínimo, su misión noticiosa. En la “revista noticiosa”, que comúnmente llamamos “revista informativa”, es necesario un mayor y más reflexivo uso del recurso musical, por ser espacios de amplia duración; la ausencia del componente musical los haría extremadamente monótonos, independientemente de la calidad del contenido noticioso.

En la “revista noticiosa” la música cumple varias funciones:

1- Identifica el programa.

2- Sirve como enlace entre una y otra noticia o información.

3- Desarrolla un carácter funcional (cortinas de fondo) para apoyar el texto noticioso.

4- Funciona como transición dentro del espacio para recapturar la atención del radioescucha.

5- Identifica secciones fijas dentro del programa, como pueden ser (deportes, ciencia, cultura, editorial, etc.)

6- Forma parte de los spots, promociones y anuncios publicitarios que se insertan dentro del programa

La “revista noticiosa” precisa para su amenidad de la participación de dos voces conductoras, preferentes hombre y mujer, al tiempo que una tercera voz sería la encargada de leer los boletines. Los conductores dialogan entre sí y con la radio-audiencia, al tiempo que la entonación provee la intencionalidad que imprime el punto de vista de la radioemisora.

Puede ser viable que algunas piezas musicales se aprovechen para situar en atmósfera las informaciones. Su contextualización es plenamente válida, aunque resulta saludable la utilización sólo de fragmentos musicales.

Estimo que una “revista noticiosa” o “revista informativa”, como se le quiera llamar, pierde “cuerpo” si se incluyen piezas musicales completas por muy en correspondencia que pudiesen estar con el tema tratado. Peor aún si los conductores, tentados por un ansia protagónica y en el afán de hacer gala de conocimientos musicales, comienzan a ofrecer datos que no vienen al caso en ese momento, y que únicamente constituyen dañinas digresiones ajenas al hilo conductor.

Cuando la música se sitúa como fondo para el tratamiento de informaciones, en todos los casos es provechoso tener en cuenta tres aspectos:

1- Que la música esté en plena correspondencia con el tema.

2- Que la melodía no sea “contagiosa” para el radioescucha, pues se arriesgaría el contenido del mensaje.

3- Que el nivel audible de la música quede siempre lo suficiente por debajo del nivel de la voz para que el mensaje sea inteligible lo máximo posible.

Un caso aparte son las “revistas de variedades”, conocidas también como magacín, que abarcan noticias y diversos géneros de información que no constituyen noticias. En esta clase de programas, las piezas musicales pueden escucharse completas en algunos casos, sin que pierda su carácter funcional en otros momentos del espacio.

La opinión de quien escribe es que una revista informativa, eminentemente noticiosa, no debería contar con piezas musicales completas. Reitero el criterio de que su uso en tal sentido hace que el producto pierda “cuerpo”, es decir, que se haga en gran medida anárquico, dando al traste con la unidad y coherencia que deben caracterizas un buen programa de radio.

Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. ¿La música en las revistas noticiosas? Sí, es válida, pero a partir del carácter funcional que exige un género de programas donde lo que prima es la noticia. Acerca del tema quedaría mucho por comentar, y considero válido que en otro momento volvamos sobre él.

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