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Formación y entrega en la Radio en los inicios de la Revolución

cuca-riverocuca-riveroUna apreciación no constituye historia, es apenas la manera que encuentro para expresar cómo he percibido más de 44 años dedicados a producir y conducir caminos en la Radio. Por eso, advierto, esto es solo una parte de lo que muchos podemos construir, desde diferentes puntos de vista, pero teniendo como premisa la necesidad de dejar inscritos   algunos hechos, que por lejanos en el tiempo corren el riesgo de distorsionarse o lo que es peor, no recordarse.

Desde  la década del 60 del pasado siglo hasta que llegó a Cuba la técnica del desaparecido campo socialista, todas las operaciones en la Radio se realizaban con equipamiento heredado de la etapa pre-revolucionaria. Los que llegaban al medio por entonces no tenían la pericia de los profesionales que llevaban más tiempo, pero se fueron  nutriendo de estas personas, quienes transmitían a los de nuevo ingreso todos sus conocimientos.

Se formaban actores, actrices en la Escuela de Actuación bajo la conducción del experimentado Alejandro Lugo, a quien hoy se le puede escuchar y ver por la televisión en papeles protagónicos, también a otros como Teresita Rúa o Rogelio Blaín, por solo mencionar a dos de los muchos  graduados en esa institución.

En esa época el trabajo de realización quizás no estaba sustentado desde el punto de vista teórico, pero había un sentido de pertenencia y entrega formidables.  Otro aspecto muy positivo era la colaboración y ayuda de quienes más experiencia tenían hacia los menos ejercitados en las profesiones artísticas.

El atraso tecnológico se hacía notar  en muchas especialidades, sobre todo en la grabación y edición, dotadas de consolas y grabadoras muchas de las cuales estaban de alta gracias al esfuerzo abnegado de los técnicos, cuyas iniciativas propiciaron que no se detuviera la producción de ninguna emisora. 

Así ocurría en la musicalización, con mesas de tres platos y cuatro brazos, de donde nacían maravillosos sonidos para  trasladar a los oyentes   imágenes de batallas, acontecimientos de nuestra historia o  hechos ocurridos en otros lugares, con una significación importante para la creación de nuevos valores en la sociedad que se estaba construyendo,  alejada de egoísmos personales y el individualismo  de algunos miembros de la etapa anterior, quienes conservaban rasgos sólidos de un pensamiento ajeno a la aspiración del Programa que se conocía desde el alegato de Fidel  LA HISTORIA ME ABSOLVERA.

Los efectos  de sonido carecían de actualización y los elementos para hacerlos, en muchos casos,  recordaban etapas ya pasadas. No obstante, la creación se lograba, y con la pericia de los efectistas imaginábamos la actualidad.

Transcurridos tantos años, es loable reconocer el esfuerzo del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) por dotar de técnicas y transporte, ausentes en las emisoras de todo tipo incluidas las nacionales; solo en el caso del Deporte se lograba seguir algunos juegos de equipos principales.

Las fonotecas y discotecas para el  uso de la musicalización contaban con placas de acetato de 78 revoluciones, muchas en tan mal estado que para utilizarlas, aunque fuese por segundos, tenían que hacer magia los musicalizadores.

Pero en esta etapa las fuerzas de trabajadores participaban en muchísimas tareas,  sin que se dejara de producir  la programación. Muchos fueron los radialistas que  participaron en los cortes de caña, la siembra de café o la construcción de viviendas, como muestra  del arrojo de los soldados de la Revolución, que desde el mismo minuto del triunfo del año 1959, se pusieron a disposición para cumplir diversas batallas.

Fuimos muchos los que con orgullo acompañamos a Fidel y a la Revolución en todo momento, trasladando en el mensaje de nuestro líder indiscutible el  peligro ante la amenaza permanente de los Estados Unidos, cuyo gobierno no aceptaba las transformaciones de una islita, antes de 1959 sitio de diversión de fines de semana de turistas, empresarios, gobernantes y hasta mafiosos, cuyas  ganancias  iban a parar a  bancos foráneos.

Todo ese esfuerzo se combinó con la educación integral que la Radio ubicó en sus antenas, con una programación que trataba de cubrir la carencia de profesores, ante la incorporación masiva de los niños a las aulas y la educación de adultos deseosos de aprender a leer y escribir.

Resalta en esta programación la dedicada a los alumnos de primaria con la  educación musical conducida por la profesora Cuca Rivero y música elaborada en su mayoría por el prestigioso Mario Romeo. Hoy se recuerda con cariño a la profesora y la forma tan pedagógica de hacer que los alumnos atendieran la señal de radio que les llegaba todos los días a las tres de la tarde.

Recordar los primeros años de la Revolución en el medio radial nos permite valorar la capacidad de las cubanas y los cubanos para resistir y crecerse antes la dificultades, justo a las puertas del aniversario 54 de la conquista de la definitiva independencia.

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