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Ibrahim Aput Eybaiter: Voz de la Radio y la Televisión cubanas

Sería un 14 de diciembre del año 1929 cuando naciera en el poblado de San Luís en Santiago de Cuba una criatura que más tarde se convertiría en una figura emblemática de la radio y la locución en Cuba. Esta vez era también 14 de diciembre, pero ahora del año 2011. Luego de 82 amaneceres, y justo a las dos con 20 minutos en una de las cabinas de Radio Reloj, Ibrahim Aput Eybaiter aceptaría gustosamente concederme una entrevista donde daríamos un recorrido por 63 años de trabajo en los medios de comunicación cubanos.

¿Cómo llega a la radio y a la locución?

Llegar a la radio fue un poco difícil ya que soy de procedencia campesina, vivía en las montañas de Santiago de Cuba. En este lugar no había escuelas, sólo tenía el tercer grado. Ya en la adolescencia, comencé a estudiar por correspondencia, e hice cursos de geografía, matemáticas, una a la vez. Una vez concluidos estos estudios, comencé un curso de radio técnico por la National School hasta que lo finalicé.

La radio aunque me pareció siempre muy atractiva, la veía muy lejana. Me llamaba la atención los equipos transmisores que la emisora del poblado de San Luís, muy cercano a donde yo vivía, siempre los iba a ver para conocer su funcionamiento. Venía de dos a tres veces a la semana a la ciudad para ver eso y cierto día entré por la emisora, donde trabajaba un primo mío como operador.

Eso fue un 16 de agosto del año 1948, día de carnavales en el poblado. El locutor que le correspondía entrar a las seis de la tarde se ausentó y me pidieron que me pusiera a anunciar, primeramente me negué pues nunca en la vida había hecho algo igual, pero finalmente acepté, y lo primero que anuncié fue una canción de Pedro Vargas titulada: “Velaré tu sueños”. Primeramente no me salía la voz, no fue hasta que el operador de audio me alarmó cuando por fin dije pronuncié las palabras, muy rápido pienso que las personas no deben haberme entendido. Me pareció un sueño, ver como en mi condición de “guajirito” pude hablar por radio. Y desde entonces me picó el bichito de la radio y aun me estoy rascando, hace 46 años.

A partir de entonces comencé a prepararme para la profesión, leía muchísimo sobre todo. Hasta que me presenté a un examen aquí, en La Habana para hacerme locutor. Fue muy riguroso, pero me preparé bien. De los diez, sólo aprobamos dos. Comencé en la CMKR, Red Provincial de Radio en Santiago de Cuba y fue donde oficialmente comencé a trabajar como locutor.

Teniendo en cuenta que entonces las emisoras trabajan según los anuncios, me traslado a Manzanillo, en Granma, donde se inauguraría una emisora que ocuparía una plaza importante comercial, es la actual Radio Granma. De ahí paso a La Habana, a trabajar en Radio Caribe, una emisora con características muy parecidas a Radio Reloj actual sólo que ésta incluía anuncios como todas las de la época. Entonces desfilé por varias emisoras, hasta el triunfo de la Revolución donde comencé a trabajar en Radio Rebelde por ocho años, hasta que pasé a la televisión en el año 1970 donde permanecí durante 21 años. Cuando pensé en jubilarme pasé por Radio Reloj a saludar a los jefes de locutores y al comunicarle mi decisión, se negó y me dio una plaza que ocupo desde hace 19 años.

¿Cuál de los dos medios de comunicación prefiere, la radio o la televisión?

Realmente trabajé en la televisión porque me trasladaron para el medio, teniendo en cuenta que se necesitaban locutores. Me gustó siempre la radio pues esta le exige mucho más a uno como locutor. En el caso de la televisión te esclaviza, aunque se vaya a hacer un programa de quince minutos, hay que pasar horas en un estudio, para ultimar detalles en cuanto al maquillaje, el vestuario, etc.

Para los que se inician en la profesión ¿Cómo considera que debe ser un buen locutor?

Además de las aptitudes, hay que ser disciplinado y tenerle amor a la profesión. Aunque es una profesión muy linda, pero hay que dedicarse a ella a tiempo completo. Estudiar mucho para adquirir cierto nivel de cultural, porque un locutor sin cultura es como un cuerpo sin brazos.

¿Piensa que existen diferencias en el ejercicio de la locución en la actualidad con respecto a otros tiempos?

Considero que hasta un 70 por ciento de los nuevos locutores no realizan su trabajo con el amor que lo hizo mi generación, se busca más lo figurado, el creerse locutores y olvidarse de todo lo demás.

¿Qué lo motiva a comenzar a enseñar locución?

Mi necesidad de enseñar surge pues lo creí necesario, quien me lo inculcó fue otro apasionado de la locución, el profesor Antonio Pera quien decía: “Si los que tenemos un cúmulo de experiencias no lo transmitimos a los que van surgiendo ¿qué quedará de nuestra profesión?”. Y desde entonces comprendí que no había cosa más bella que formar locutores, inculcarle mis conocimientos, lo que he aprendido, como deben ser.

¿Cuáles son los principales sueños o metas profesionales que le restan?

Mi sueño es que lo que he enseñado sea asimilado con el amor que lo expuse y lo apliqué. Cuando escucho a uno de mis alumnos que se está desempeñando bien en su trabajo, me proporciona mucha satisfacción, al igual que me da mucha pena cuando veo a otros que no avanzan.

En la actualidad, además de su trabajo en la emisora Radio reloj, Ibrahim Aput Eybaiter, pertenece la Cátedra de Locución y dedica sus días a enseñar locución, muchas veces de forma desinteresada, a los que se inician en la profesión.

Aput formó parte del Movimiento 26 de Julio y por lo cual cumplió prisión en dos ocasiones. Y aunque es ciertamente difícil recorrer en este espacio todos los lauros que conserva, vale la pena destacar que ostenta alrededor de nueve medallas entre las que resaltan la Raúl Gómez García, Félix Elmusa de periodismo y la de fundador de las Milicias de Tropas Territoriales (MTT). Fue acreedor del Micrófono de la Radio y el Sello Conmemorativo de la Radio Cubana por los 80 años, así como el Premio Nacional de la Radio en 2009.

De igual manera Ibrahim Aput, maestro de locutores, obtuvo la distinción Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión y el reconocimiento Gitana Tropical que otorga el Ministerio de Cultura.

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