Voces protagónicas en la comunicación

Desde hace tiempo la radio se debate entre la competencia de otros medios y el quehacer de sus realizadores. La diversidad de enfrentar en productos radiofónicos el estado de la realidad social y como ayudar desde este medio a buscar el impulso necesario para avanzar, desarrollar actitudes solidarias,  fraternales, con entusiasmo y alegría.

En estos modelos paradigmáticos que un medio debe hacerse protagonista con su público,  seguidos  porque respeta y a la vez tiene en cuenta sus intereses,   por tanto los  incluye claramente en  los contenidos radiofónicos, que a su vez se distancian de lo cursi, banal y   frívolo que puedan usar otros apelando al gusto del público o peor, a que  así es como se habla, así es el criollismo cubano.

La cantaleta que algunos usan para pretender ganarse a sus oyentes, sobre todo con una jerga que nadie entiende, nada aporta al enriquecimiento cultural y por lo tanto deben callar, hacer silencio para que la radio funcione y logre una comunicación expresiva sensata, motivadora, movilizadora y donde lo que se dice en la puesta al aire este cuidada.

Recordemos que hoy el mayor tiempo dedicado al texto es solamente el hablado,  construido en un contexto   comunicativo natural con un lenguaje sencillo y ello requiere de un nivel de preparación mucho mayor que interpretar un texto escrito para hacerlo hablado donde puede quedar frío, inorgánico,  artificial y no se toma en cuenta al interlocutor.

Hay que lograr el uso de palabras  sugerentes,  para poder encontrar las mejores voces, las más evocadoras para la emisión, y ello permitirá   al oyente construir las imágenes de lo que se le quiere comunicar.

Los encargados de transmitir ideas, mensajes y que estos sean recepcionados adecuadamente,   deben  realizar una observación y captar del entorno sus necesidades,  saber seleccionar las fuentes que den respuestas y sin que medie el apasionamiento personal sino el profesional,   traducirlo y canalizarlo.  Sólo así se estará realizando un acto de comunicación efectiva a la que se le debe comprobar su impacto.

Para Isócrates, orador ateniense, sólo en dos ocasiones se debía   hablar: cuando se sepa lo que vas a decir y cuando no lo puedas excusar. Aconsejaba  a sus alumnos que fuera de estos dos casos, era mejor el silencio que la plática.

Cuando se leen estas advertencia que fueron hechas en el siglo cuarto antes de nuestra era,  porqué entonces algunos siguen  empeñados en hablar de lo que no saben y en otros casos acreditar fuentes de poca valía como: me dijeron, creo, pienso, es mi criterio personal,  que pudiera  ser usada en una conversación  privada pero no emplearla en una conversación individual de la radio que ni le da autoridad ni protagonismo al que emite.

Si en el diseño seleccionamos el protagonismo al conductor para qué sea el guía es muy importante a la hora de escoger tener en cuenta el color de la voz, pues  no sólo nos describe el escenario y el ambiente en el que se desarrolla la acción, sino que también nos aclara cómo es el protagonista.
Entre los criterios que debe seguirse en el proceso de selección de voces, es  fundamental la asignación de las características del personaje en  concreto en función del grado de congruencia con las demás voces a emplear en el programa de la que también debe diseñarse su personaje para no confundirlos ni en su rol ni en sus funciones dentro del producto comunicativo.

Hoy queda demostrado que el empleo de voces por la belleza de su timbre no es suficiente, debe seleccionarse en primer lugar por el dominio de la profesión, la cultura avalada en la comunicación, la interlocución, el movimiento de giro en la conversación con los oyentes y los invitados.

La radio donde el sonido es la única imagen evocadora de lo que se debe describir, entonces la voz, además de ayudar a describir el escenario y aclarar cómo es el protagonista, cubre otra limitación del medio, la ausencia del lenguaje gestual, que conduce a que sea la melodía de la voz la que exprese los distintos matices semánticos o estéticos.  Mientras el color defina la distancia y la luz, la melodía marca la continuidad temporal y sintagmática.

Además del color y  la melodía descrita como características a tener en cuenta en el protagonista de la comunicación agreguemos en esa misma dimensión expresiva de la palabra, la que determina la sensibilidad del oyente: el ritmo.  El ritmo tiene poderes mágicos para influir en el   estado de ánimo del oyente. Creado mecánica, intuitiva o conscientemente, actúa de forma efectiva sobre nuestra vida interior, sentimientos y experiencias internas.

El ritmo no puede funcionar como entidad separada, sino con el conjunto de elementos que forman parte del lenguaje radiofónico.

Vistos estos elementos, observar con cuidado el entramado de voces del conjunto de la programación de una emisora  debe ser la práctica para  crecer y mantener lo esencial que es altruismo y sabiduría en el protagonismo de  la comunicación radial.

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