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La respiración en la locución radial

La buena locución exige disciplina y talentoLa buena locución exige disciplina y talentoCuando el oyente no aprecia el sonido de la respiración del locutor al leer un texto o hablar desde los micrófonos estamos en presencia de un correcto uso del aparato fonatorio. Tomar aire para seguir un parlamento desespera al perceptor. Aspirar y expirar es el proceso normal de recibir y expulsar el aire, pero para un profesional de la palabra requiere de mayores ejercicios y concentración.

La expiración se produce cuando relajamos los músculos del tórax  de manera que lo principal a recordar por los hablantes de la radio es  la expiración por su función activa que se controla muscularmente. Los locutores de academias, escuelas, saben “manejar” el diafragma porque es susceptible de cierta educación de modo que ellos “retienen” el aire en correspondencia con la dimensión del grupo fónico independientemente de realizar las llamadas pausas fisiológicas.

La exhalación debe ser breve, regular y uniforme. Se ha demostrado que los músculos que elevan las costillas durante la aspiración pueden ser adiestrados para relajar la tensión gradualmente durante la expiración. Los locutores y periodistas son atletas de la palabra y deben conocer los distintos ejercicios de respiración que existen de acuerdo a las circunstancias de las programaciones en correspondencia a horarios y complejidad de guiones y libretos.

Los músculos que ejercen la tensión para expulsar el aliento son los que forman las paredes del abdomen, si estos se tensan gradualmente mientras el diafragma se relaja también lentamente  se produce una corriente respiratoria suave  ideal para quien habla, de esta manera matiza sin dificultad, libremente la intensidad y el tono de la voz. Los profesionales  de la palabra sugieren ejercicios frente al espejo dónde se apoye el cuerpo sobre los pies con el  cuello y hombros relajados de manera que lo pulmones estén libres para llenarse de aire.

Decenas de ejercicios se encuentran en textos de locución y cursos de oralidad, entre los tantos sugiero uno que consideramos indispensable para la emisión de la voz regulando la respiración: Tomar aire a través de la boca al expirarlo se debe pronunciar la vocal A, prolongando su pronunciación, si dejar de mantener un tono suave y uniforme. Contar de uno a cinco veces la velocidad sostenida de la vocal A, evite perder aliento entre los números. Mantenga una voz firme y uniforme.

Al expulsar el aliento se realizará con mesura pero tratando crear cierta tensión reteniendo el aire en el fondo de la garganta. El resultado del ejercicio radica en la sincronización  de la expiración con el ritmo de contracción de los músculos abdominales y de relajación del diafragma. Es indispensable mantener la presión respiratoria firme hasta el final, evitando la cualidad gutural que se origina al expulsar el aliento que normalmente permanecería en los pulmones.

Cuando los locutores y periodistas no realizan regularmente ejercicios articulatorios comienzan a perder facultades melódicas en sus voces. Algunos de los profesionales de la radio incrementan la fuerza con regularidad periódica, sin tener en cuenta el sentido de lo que está diciendo. Hay periodistas que empiezan con una voz muy alta todas las frases, luego progresivamente van perdiendo aliento hasta terminar de modo que panes se le escucha.

Otros hablantes  terminan todas las frases a voz en grito, sin tener en cuenta la significación de las palabras, como si súbitamente “apretaran  los frenos” o “acelerado el motor”. En el  mundo de la locución existe otro mal, el  llamado  esdrujulización, como si el hablante se “aguantara” de la primera sílaba por miedo a equivocarse. No queda otra alternativa que estudiar y ejercitar la respiración con el objetivo de elevar la calidad sonora de los programas de radio.

 

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