Radio Progreso por dentro: Alegrías de sobremesa invita a cenar

260px Alegrias De SobremesaCuando llegué, la cena ya estaba servida. Sobre el mantel, otro enjundioso manjar al estilo de la receta más criolla cubana. Faltaban cinco minutos para las 6:00 de la tarde, pero al parecer estaban ansiosos por devorar el plato de ese día. Entre música y risas, la peculiar vecindad del edificio se mostraba ansiosa. No aparecía un apetitivo esencial: la yuca de Narciso que estaba por llegar.

Aquella grabación del programa radial Alegrías de sobremesa en el estudio número uno del primer piso de Radio Progreso me remontó, confieso, a los años 40, 80 o 90 del siglo XX cubano. La música interpretada por el grupo Son del son, con temas antológicos del repertorio del patio como Veinte años, de María Teresa Vera e Idilio, de Titi Amadeo, amenizaba los bloques humorísticos.

Pintado en un cuadro de gran formato en la pared trasera del escenario, estaba  la figura de Benny Moré, quien cantaba en ese mismo estudio en sus tiempos de éxito. En un costado, mientras el grupo interpretaba a viva voz, los protagonistas de la sobremesa repasaban el libreto de Alberto Luberta (hijo). El público asistente a la grabación, acomodado en las butacas, simulaba disfrutar con júbilo del profesionalismo de aquellos realizadores que, sin alterar la secuencia lineal del guión, ofrecían la versión más original del popular programa.

Desde la platea del recién remozado estudio se percibe perfectamente el ánimo de los actores mientras Son del son graba las pistas de audio. Leen y releen los diálogos que dos horas antes les habían sido entregados durante el ensayo. Entre Estelvina (Aurora Basnuevo), La Caimana, (Diana Rosa Suárez), La Chiqui (María Luisa Olivera), Arbústido (Jorge Luis Herrera) y Sandalio Heriberto, alias el Vola´o (Mario Limonta) reina el virtuosismo actoral y un ambiente familiar. La experiencia de algunos de ellos por más de cuarenta años en el programa ha dotado al colectivo de tal nobleza.

El director, Alfredo Fuentes, interrumpe pocas veces. Se escuchan poco los ¡COOOORTEN! ¡REPETIMOS! La rutina diaria de las grabaciones les ha permitido trabajar con total sagacidad. Hasta el equipo de sonido en cabina ya coge los niveles de audio “con los ojos cerrados”.

La calidad del guión desde la llegada de Luberta (padre) al programa en 1965 les permite lucir cada día la diafanidad en sus interpretaciones. Eduardo Rosillo, el locutor, interviene en cada cambio de sección cual si fuera un genuino animador de espectáculos. La sinceridad de los aplausos acompaña el final de cada grabación. El público no está frente a un espacio radial, sino que goza a plenitud del desempeño en las tablas del estudio de un grupo de actores cuya voz radiará la emisora de la familia cubana más tarde a través de sus ondas.

La edificación número 105 pintada en la actualidad con el azul más oscuro de la avenida Infanta en la capital de Cuba recibe todo tipo de oyentes cada día a las 6:00 p.m., para ofrecerles un espectáculo humorístico-musical. El día de mi asistencia la yuca de Narciso fue la que motivó los acostumbrados encuentros entre Estelvina, Sandalio, Estropajo… Una vez que la mesa está servida en el escenario con una fuente repleta de humor criollo, adobado por la música de alguna que otra orquesta de renombre, el equipo de Alegrías de sobremesa está listo para volver a empezar a grabar.      

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