Radio Rebelde le aportó nuevos aires a la radio

Cuando se realizaron las modificaciones en Radio Rebelde, en 1984, quién sabe si no se pensara, ni se estudiara  la teoría de la comunicación, pero se conocían dos aspectos esenciales de este medio en Cuba.
 
El primero, es que se había perdido el ritmo  y en segundo lugar el índice de audiencia era sumamente bajo.
 
Para cambiar  se debía  resolver varias cosas primero,  tener una filosofía bien definida y por otra parte ser  portador de un proyecto para  avalar la idea. La decisión de renovar la emisora  con una  programación de perfil informativo recreativa y un ritmo vivo que hiciera  vibrar a los oyentes y satisfacer esa necesidad de compañía única de  la radio cuando se ubica cerca de cada oyente provocando la imaginación del receptor.
 
Un equipo reducido de profesionales se encarga de elaborar el proyecto en la emisora Radio Progreso,   desde el inicio se concibió eliminar los espacios como estilo tradicional  y diseñar  una programación abierta,  sin esquema,  donde la estructura solo correspondiera  a los segmentos horarios clásicos y no solo estar dispuestos a transmitir  las  noticia seleccionadas  de los teletipos, fuentes nacionales y extrajeras de esa  época. Estaba previsto un móvil para localizar aquellas incidencias de interés nacional y además utilizarlo en la relación oyente/programa,  pulsando el palpitar del público con opiniones y sugerencias,  incluida la crítica.
 
Después de aprobado el proyecto se desarrollo un proceso con  todos los colectivos consistente en la explicación de la modificación y la  necesidad   de darle una dinámica diferente   la emisora así como el rol a  jugar en este proyecto por periodistas, locutores, directores de programas y operadores. No todo fue coser y cantar pues algunas personas no se conforman con las decisiones tomadas, pues aquí se modificaba  la ocupación y algunos perdían el sentido de pertenencia a una programación realizada por años. 
 
Ya una vez puesto el proyecto en práctica, 26 de marzo de 1984, con 24 horas de transmisión en vivo se debía ser coherente con el ritmo no solo por las voces de sus locutores,  componente  básico, pero la sonoridad debía ser  otro elemento  atractiva y   de impacto donde  el oyente se diera cuenta inmediatamente que había   sintonizado  algo nuevo, diferente. Por otra parte los contenidos  debían estar comprometidos con una forma directa, lenguaje sencillo, sin  retóricas innecesarias, economías de palabras para la información.  La redacción de información solo debía usar   4 líneas y cuando se ampliaba utilizar 8.  Para algunos fue difícil adaptarse a esa forma de redacción pero al final se progreso en ello.
 
La programación era muy participativa no solo con los oyentes sino con sus realizadores y para  todas las semanas los directores asistían a   una reunión para discutir y aprobar los proyectos puntuales,   fundamentalmente concebidos para transmitirse en la noche y algunos fueron trascendiendo como espacios fijos.
 
Haciendo Radio marcó un sello movilizador en la programación,   su impronta no solo queda en la propia emisora pues   este estilo fue incorporado en otras emisoras. Se empieza a utilizar las fuentes desde el  lugar de trabajo con un diseño de ubicuidad muy creíble.  Se realiza una arquitectura estructural de salas de teletipos, satélite, redacción deportiva, redacción nacional  e internacional con una coordinación entre ellas para no repetir y si ampliar como era el caso de  teletipo y satélite que se complementaban, pues desde los teletipos se informaba lo ultimo obtenido de las diferentes agencias desde el satélite   “televisando” con la palabra, como se acredito en muy poco tiempo,  trataba de hacerle imaginar el escenario de la noticia.
 
Radio Rebelde dio inicio nacionalmente a un quehacer radial no obstante considerado por algunos como algo no  nuevo,  pero por lo menos  retomaba la dinámica de la radio cubana. La sonoridad logró     movilizar la audiencia hacia sus contenidos   de forma fresca y agradable. Radio Rebelde logra establecer un sello muy rápido en el tiempo  y reconózcase o no,   ese estilo se traslada a otras emisoras  de disímiles maneras.
 
Mencionar las personas que tuvieron la responsabilidad de este proyecto   es un compromiso pues se pueden omitir algunos aunque es  justo  mencionar a Juan Hernández Director de la emisora en ese momento y al uruguayo   Jorge Ibarra Sabaleta,  ambos aportaron un gran rol en este proyecto,    recordado por sus integrantes como algo agradecido por  los oyentes quienes lo hicieron suyo.
 
El equipo de creación dio muestra de profesionalidad y apego al medio y entre todos se encontró una forma ágil, atractiva y desenfadada  de hacer. El público dio respuesta avalando el proyecto por resultarle necesario y de compañía,  el
tiempo-radio cambio radicalmente con su antecesor estilo. Unos encontraron la interpretación más rápida que otros pero se buscaba la ocupación dentro del proyecto como  más útil resultara.
 
Cuando se encara un  proyecto no puede ser de manera espontánea  y este no lo fue. Hoy algunos de los actuales miembros no tiene claro como fue el inicio pero lo importante no es detenerse en ese detalle, lo importante  es recordar cómo una tarea de esta envergadura no rebasó los tres meses de estudio y puesto en práctica, pero se tuvo en cuenta, en lo primordial, los aspectos fundamentales que lo proyectaron al éxito.
 
Quizás esto que fue  una necesidad hoy puede devenir en una acción renovadora; pues  si  los tiempos  cambian y los públicos son otros,  los medios y en particular la radio debe proponerse revitalizar los productos radiofónicos y atemperarlos a los avances tecnológicos y sociales  que se producen en la sociedad. 
 
Ya han transcurrido 26 años de esa fecha y el sedimento de esa idea aun está presente lógicamente con modificaciones, los tiempos no pasan por gusto y el entorno y sus generaciones crecen, el mundo impone situaciones diferentes e incluso los recursos económicos regulan  en los medios la creatividad  imponiéndoles reto superiores pero como siempre,  los   colectivos  han encontrado la adaptación, la puesta a tono con  los tiempos. Y ese eslogan de origen: AQUÍ RADIO REBELDE  de la sierra y el actual AL RITMO DE LA VIDA es una continuidad de compromiso, compañía y reflejo de la obra de la revolución.


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