Revista dominical, Buenos Días

Colectivo de la revista dominical Buenos Días, en la central provincial de CienfuegosColectivo de la revista dominical Buenos Días, en la central provincial de CienfuegosComo titulé este comentario, así mismo recibe las llamadas telefónicas su conductor habitual. Y ciertamente es muy buen día ese en que llega a los radiorreceptores un programa tan gustado.

La Revista Dominical está presente en los hogares de Cienfuegos todas las mañanas de ese espacio límite entre esparcimiento, descanso y el prepararse para la semana que con sus afanes se abre paso.

Esto es noticia desde hace unos cuantos años, y lo sigue siendo. Una encuesta tras otra arrojan el mismo resultado: desde 1980 este programa se encuentra entre los tres más escuchados por el público en la Perla del Sur. Pero esto no es tan simple como pudiera parecer. Tiene historia.

La primera razón de que la Revista Dominical sea uno de los espacios radiales más populares de Cienfuegos, se justifica en esa sintonía que existe entre sus realizadores y los destinatarios. En esto tiene que ver mucho el trabajo de su director y conductor Osvaldo Vega Llorens, alguien que vive para la radio y que con la “ciencia intuitiva” que lo caracteriza olfatea los casi impenetrables detalles del gusto de la gente. Lo que más admira es que este espacio que comienza a las 8 de la mañana y termina a las 11, no da tregua para el aburrimiento, como tampoco provoca fatiga. Otra cosa es que tiene un público heterogéneo, desde la gente joven – incluyendo a los más pequeños(as) – hasta quienes menos lo son, y eso a través de una gama que incluye estudiantes, amas de casa, trabajadores manuales, intelectuales, de la salud y de las profesiones más diversas.

Obviamente, en el ser humano existe algo en común, y eso es la atracción por lo que hace más feliz, por lo que “desconecta” de la monotonía que a fuerza de hábito impone la existencia a todo individuo en este planeta.

Osvaldito, como le llamamos sus compañeros, tiene 46 años. En el trabajo radial se muestra incansable, entusiasta, cada día se nos aparece con una nueva idea; además, es del grupo de los optimistas, de quienes – por mayoría, afortunadamente – creen que en la radio siempre hay algo nuevo que dar, y que se consigue si se da con amor y pensando en lo que el público necesita y acepta.

Recuerdo de sus comienzo en Radio Ciudad del Mar a principios de los 80s cuando aquel jovencito algo pasado de peso – sobre todo por los sueños y esperanzas que contiene en sí – trabajaba en la sala de control de la calidad de nuestra emisora. Osvaldito tenía tremendas ganas de hablar por la radio y agarrar los atenuadores para poner aquellos sueños en el plano de la realidad. Se hizo locutor – y como signo de juventud, narrador deportivo, cargo que ocupa actualmente – aunque aprendió el arte de la realización, tarea ésta que requiere de buen gusto y pericia técnica.

Un buen día, si la mente no me falla en 1988, se me pidió que dirigiera la Revista Dominical – entonces Osvaldito no era director de programas, sino locutor y narrador deportivo – labor que acepté de buena gana. Nos mantuvimos trabajando de conjunto alrededor de un año, nutriendo aquel proyecto con cosas nuevas. Cada semana se me aparecía mi locutor con una idea novedosa, que a veces tenía que preguntarme en qué momento ponerla, pues 3 horas no bastaban. Llegado el momento me percaté de dos cosas: Lo primero, que la dinámica del programa reclamaba sustituir algunas secciones; lo segundo, que Osvaldo era y es el alma del programa y debía ser él mismo quien lo dirigiera. Y esto lo escribo con una satisfacción tremenda, satisfecho de haberle aportado algo al espacio y de haber descubierto a la persona idónea para mantenerlo. Desde entonces y hasta la fecha, para suerte de todos, Osvaldo Vega Llorens conduce y dirige el programa.

Cuesta imaginar qué le faltaría a la Revista Dominical. En su agenda incluye secciones del recuerdo; cuidemos nuestro idioma; de Cienfuegos su música; para grabar; Artex en la revista, dedicada a la música cubana; Meteociencia, que es una sección sobre meteorología, felicitaciones de cumpleaños; el mano a mano; teléfono musical para solicitar favoritos; solo para enamorados y noticias. Todo eso en tres horas.

Hace poco la Revista Dominical cumplió sus tres primeras décadas, y le pregunté a Osvaldito – me pareció después una pregunta de rutina - por qué le gusta hacer la Revista Dominical. Pronto me respondió que es el programa que le ha dado la posibilidad de desarrollarse como director, locutor, en fin como artista y hombre de la radio y que, además es un programa muy variado con segmentos para todos los gustos.

Este profesional y amigo lleva 26 años en la radio, que para él representa su vida, se la toma en serio con el medio y lo asume con la mayor responsabilidad. Además de este espacio narra los juegos de pelota, el fútbol, produce y conduce otros programas musicales, y me dijo que aspira algún día conducir una revista informativa.

Sorprende cómo la Revista Dominical recibe en cada emisión alrededor de 100 llamadas telefónica, sin contar los montones de cartas y otras tantas personas que interceptan por la calle a su conductor para darle sus reportes de audición y hacerle sugerencias.

Cierto que no es el trabajo exclusivo de Osvaldito, pues junto a él está José Antonio Blanco Aro, el más antiguo y experimentado de los realizadores radiales de Cienfuegos, quien opera el control maestro y con destreza mantiene la dinámica sonora del programa. También Roberto Ulloa, editor de las secciones musicales, así como el asesor Hans Beltrán.

Tres décadas ininterrumpidas en el gusto popular para un programa que sale al aire una vez por semana, es un hecho encomiable. Tres décadas entre los tres más escuchados, es un logro. Un programa que el pueblo acepta y agradece.
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