La virtud y la comunicación en la radio

La comunicación es un acto de dar y recibir que posibilita la felicidad plena cuando se hace con eficacia. Desde la radio se cultiva el desarrollo cultural, profesional y social de los oyentes. La virtud espiritual del perceptor se alimenta en la medida que detrás de un micrófono o de un sonido se practica un lenguaje que exprese de modo directo la honestidad.

Una emisora genera virtud porque su colectivo sabe respetar al ser humano con el cual se comunica, no menosprecia al escucha, establece con él una sana relación porque el valor de la fuente es significativo para mantener en el aire variados contenidos. La radio tiene el valor de reconocer el error, rectifica cuando se equivoca y trata de NO repetir la insuficiencia bajo el criterio de aprender de las equivocaciones y seguir adelante.

En la radio no falta la palabra prudente ni la cautela en el momento de emitir criterios porque de esta manera se gana prestigio y confianza de los oyentes. En el medio radiofónico se conoce de las leyes comunicativas que establecen un amplio y fructífero intercambio. La radio está llamada a reproducir el pensamiento de cada nación.

En el siglo XVII el Maestro Félix Varela, quien enseñó a pensar a los cubanos defendía un grupo de virtudes que se retoman en las programaciones de radio ¿Cuáles son esos preceptos? La cautela, la alegría, desterrar la tristeza, ser firme, practicar la justicia, expresar siempre la verdad de la cual manifestó: “si por decir la verdad me atraigo el odio, he aquí un nuevo estímulo para continuar diciéndola".

Los programas que difunden las emisoras no escatiman tiempo para poner en el justo lugar las virtudes adquiridas desde el esfuerzo personal, realizando actos buenos con libertad y constancia, porque esos valores perfeccionan la inteligencia y estimulan el conocimiento.

El medio radiofónico se caracteriza por hablar claro, preciso, específico y concreto, elementos distintivos de la comunicación, capaces de movilizar a los entornos sociales pasivos y convocarlos a las más diversas acciones.

Si la óptima comunicación evita las generalizaciones la radio no es una excepción porque queda claro que las expresiones "siempre" y "nunca" raras veces son ciertas. Es mejor ser breve y repetir lo mismo con el uso de diferentes vocablos, cuando se alargan excesivamente los parlamentos el oyente cambia el dial y se va a otra opción. Trasmitir experiencias a través de testimonios en voces de los paradigmas de la localidad es una adecuada práctica para cultivar la virtud desde la radio.

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