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El modelo de programación para la radio

Desde que se puede amplificar las señales eléctricas correspondientes a los sonidos, que hizo posible la radiodifusión, se impuso la necesidad de diseñar mensajes, saber a quienes se les debía informar, las características y composición de los públicos potenciales.

 

En la década de los años 20 del siglo XX  la radio fue conformada como un medio de mayores posibilidades que sus antecesores por lo que se desarrolla en todos los continentes casi simultáneamente aun cuando sus necesidades tuvieran al inicio  diferentes motivaciones tanto económicas como culturales.

Esa evolución experimentada por el medio radiofónico en las dos últimas décadas del siglo XX y en los primeros albores del XXI ha venido marcada, entre otras cosas, por un aumento progresivo del número de estaciones (sobre todo de ámbito local), y el surgimiento de nuevos soportes para la emisión radiofónica (como es el caso de Internet)

Los modelos de programación fueron caracterizando las emisoras y desde su inicio se aplicaron de forma combinada, en la actualidad imperan las formas  mezcladas  de unos en otros y están presentes más en programas que en la programación.

El modelo generalista,  también llamado total,  al que  se define así porque incluye de todo los temas que se presupone les interese  a todos los públicos,  es aplicado en  todas aquellas emisoras que insertan distintos contenidos y, por tanto, ofrecen espacios variados (informativos, musicales, deportivos, culturales, etc.).

En el caso de Cuba, la mayoría de las emisoras de radios aplican ese modelo y en España, por ejemplo, con programación generalista, precisamente las que pertenecen a esas grandes cadenas como COPE, RNE, SER, etc. No obstante, esto no quiere decir, ni mucho menos, que otras radios de menor envergadura también empleen el mencionado modelo.

Estudios  realizados en España  han demostrado que en las emisoras donde se emplea el modelo generalista es notable la audiencia que mantienen actualmente.   Las preferencias de la audiencia se polarizan en dos extremos: más de la tercera parte de los oyentes, se decanta por la cadena  SER, que bate su récord histórico, y en segundo lugar se concentran  en torno a Onda Cero que aglutina a casi la mitad de la audiencia encuestada.

No obstante los aspectos comunes y diferentes en el modo de concebir e idear el producto radiofónico y en la manera de programar cada modelo debe constituir  un tema de investigación para definir con mayor certeza cómo se debe diseñar o reajustar la programación en cada emisora.

No seria irracional  realizar un estudio paralelo y comparativo de las diferentes emisoras de radios  y los modelos de programación con el propósito de profundizar en este campo. La radio-información-comunicación y la radio con una fuerte presencia musical constituyen, básicamente, la acción radiofónica en Cuba. Ambas persisten y también se escuchan de manera prioritaria en los principales mercados radiofónicos de Europa, Estados Unidos o Latinoamérica. Acciones radiofónicas que guardan relación directa con los principios configuradores de cada empresa radiofónica o lo que en la radio cubana se define como perfil de cada emisora.

El catedrático español, Ángel Faus entiende por comunicación radiofónica “aquel producto escuchado a través del receptor que es únicamente comprensible e identificable en función de la capacidad de restitución del contenido semántico de los mensajes que tiene la grabación por un lado, y la Radio, por otro, puestos en relación con el cuadro de referencias culturales y de experiencias del oyente”

Una vez establecida esta definición, puede reflexionarse sobre la forma principal de comunicación de cada tipo de radio. Este planteamiento se realiza en el marco de la teoría de la comunicación que ha considerado tradicionalmente como funciones básicas las de informar, formar y entretener y a la que también puede añadirse la de persuadir.

Por otra parte Sanabria Martín subraya que no existen tipos de contenidos enteramente puros ya que habitualmente se entremezclan en un mensaje y que, por ejemplo, lo cultural nos llega en forma “pura” o a través de lo informativo e incluso a través de especies tan definidas de comunicación persuasiva como la publicidad y hasta la propaganda o –lo que es bastante frecuente a través de mensajes diversos. Merayo Pérez también destaca que no es habitual que la función del emisor o del receptor se limite a sólo una de las cuatro funciones mencionadas con anterioridad, si bien es cierto que siempre alguna será la predominante. Informar, entretener, formar y persuadir no son funciones intelectuales que aparezcan en estado puro en la programación radiofónica. Ahora bien, la selección temática de toda emisora define el tipo de radio de acuerdo a su propósito o forma principal de comunicación.

La radio, como cualquier otro medio de comunicación, ofrece diferentes tipos de contenidos cuya realización  y organización en el conjunto de la programación puede atender a formas de comunicación diferentes, no sólo la informativa. La producción  radiofónica de una  emisora se concreta en una definición de radio y un modelo de programación determinado. La definición de radio es un concepto más amplio que el de modelo de programación, por lo que un mismo tipo de radio puede desarrollar dos modelos de programación distintos o mezclarlos, ejemplo:   la radio informativa o la musical. Las radios derivan de los diferentes tipos de comunicación que puede ofrecer el medio radiofónico.

El papel que juega la radio en el servicio o la función informativa le da un sentido de cercanía con los  públicos ayudándoles a integrarse en su entorno, en su sociedad, preocupándose por ellos. Es la radio que informa al oyente de todo cuanto puede afectarle directamente dentro de un cuadro amplio de referencias, siempre con una dimensión cultural e informativa implícitas como actitud de la emisora. En esta línea, Cebrián Herreros, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid,  destaca el diálogo permanente de este tipo de radio con la audiencia y de la audiencia entre sí, que desarrolla el sentido más profundo de la participación, no sólo en la gestión y control de las emisoras, sino también en la elaboración de las emisiones.

Es decir, la radio-información-comunicación ofrece al oyente una comunicación intelectual –principalmente informativa con el propósito de hacerle partícipe del discurrir del entorno sociocultural del que forman parte tanto él como la emisora. La radio-información-comunicación se basa en la palabra, informa y comunica, siendo el grado de relación con la actualidad lo que diferencia a los contenidos sobre los que se basa  su programación.

La referencia indica que en los países capitalistas se aboga por el control y la participación popular en la realización de la programación, es decir una radio interactiva.

En nuestra radio, que desde el 1959 adquiere un sentido de defensa de los intereses populares,  la radio interactiva adquiere otra responsabilidad y está dada, en el colectivo creativo y los participantes en los contenidos de los programas, y que ambos de conjunto esclarezcan temas de incidencia en la sociedad, y a su vez, que se planteen posibles  soluciones   con la participación pública.

Con el cambio de la estructura radial en Cuba cabria pensar si los modelos de programación pudieran estar ajustados a estos tiempos y atendiendo a  la diversidad de emisoras en una misma región. Por lo que el modelo temático pudiera ser estudiado y puesto a prueba para investigar el impacto que pudiera producir siempre que el modelo a aplicar este bien analizado antes de ponerlo en funcionamiento.

Es importante que se estudien todos los modelos existentes,  puestos a prueba y realizar con un grupo de expertos el análisis de cuales de los modelos o la combinación de ellos pudiera darle mayor vitalidad a la radio.

La generalización de los tipos de programas en vivo que hoy existen han dado una posibilidad de aproximación, inmediatez y recurrencia superior a años anteriores donde la mayor parte de la programación era grabada y existían muchos programas pequeños de hasta 5 minutos.

Con la unificación de Radio Liberación y Radio Rebelde,  en marzo de 1984,   esta situación  se revierte y la vitalidad de la radio es fortalecida rápidamente. Radio Rebelde emplea en un inicio una programación ágil, dinámica, con un peso muy  fuerte en la información donde el recurso de la transmisión en la que palpite la vida de la sociedad cubana, protagonista en la creación de  la obra de la revolución, hizo que “al ritmo de la vida” se convirtiera en un sello que caracteriza una señal, la diferencie, y a su vez le aporte identidad.

Con las nuevas tecnologías y el nivel profesional de los colectivos radiales estamos en condiciones de avanzar en este sentido y darle a la radio el empuje que hoy la sociedad cubana y su máxima dirección reclaman  de los medios.

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