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La radio por inventar

No todo esta inventado. La radio-no es una excepción- nacida en el siglo XX transita por trechos de creación y transformaciones innovadoras, con el objetivo de enfrentar el desarrollo vertiginoso de las comunicaciones. Y más que la tecnología, el oyente del siglo 21 posee mayor conocimiento, exigencia, tiene además una diversidad de opciones lúdicas y comunicativas sorprendentes.

Los nuevos años que vivimos, los que están por venir constituirán un renacer del medio radial, el soporte digital, la Internet y la explosión del mensaje virtual pueden convertirse en aburridos esquemas.

La radio que otrora cabía en un bolsillo y se daba el lujo de ser la reina, se encuentra ahora con otros medios en el trono de la comunicación, que exigen del factor competitividad, no para expender banalidades y productos del mercado, sino para ‘‘venderse’’ a si misma y más que comercializarse ofrecer un producto de ideas, pensamientos nuevos y atractivos. ¿Dónde esta la clave? En el como hacer.

Nadie discute que el poder de los medios de comunicación para trasmitir ideas, valores y formas de pensar es enorme. La radio esta llamada a monitorear y ‘‘tallar’’ como un artesano la conducta social de los individuos y que ese propio perceptor vaya a la radio como emisor a contar sus experiencias enriquecedoras. La respuesta siempre ronda los contenidos traducidos en QUE se dice, COMO se dice, CUANDO se dice, QUIEN lo dice y CUANTO se dice. El medio radial cuenta con programaciones variadas divididas en espacios de música, revistas, noticieros y otros programas que generalmente responden a la audiencia del entorno, pero debemos preguntarnos ¿cuál es la estrategia comunicacional de una emisora local o de otra de mayor alcance?

En el mundo de hoy, toda organización u empresa, cualquiera que sea su misión, establece su funcionamiento sobre una estrategia. Si queremos éxito en la gestión radial en la planificación, organización de los recursos humanos, de los contenidos que se emiten y deseamos poner en antena, se necesita de un plan estratégico comunicacional desde el entorno hacia el centro emisor y desde allí al oyente.

La estrategia es el objetivo que se propone la actividad que realiza la dirección de la empresa, dirigido a que su organización funcione de manera eficiente, y la mejor manera de que esto ocurra es que los conflictos en una emisora se asuman como la energía de choque para extirpar esquemas y dogmas que pululan lamentablemente en el entorno creativo.

Los directivos de las emisoras planificarán su estrategia en función de los objetivos que persiga, par lo que debe definirse claramente lo que quiere conseguir, la forma de asumir los planes temáticos fijados y un posterior sistema de control.

En el contexto comunicacional se le denomina Formulación e Implantación de la estrategia, los cuales no se quedan sólo en el estudio previo porque esa estrategia comunicacional para que surta efecto debe ser dominada por toda la empleomanía o colectivo de trabajo, ya que hasta la mas humilde de las funciones en un centro radial se subordina a los programas, la razón de ser del medio que representa.

Si para la guerra, el deporte o las cosechas se trazan estrategias la radio no es una excepción y muchos menos hoy día en que vivimos un mundo tan agitado y extraño. Dotar de conocimientos teóricos y prácticos a funcionarios, gerentes y creativos del medio es la clave para comenzar a darnos cuenta que en la radio no esta todo inventado.

El equipo de expertos que diseña una estrategia para una empresa de productos comunicacional es como es la radio debe saber responder claramente las preguntas: ¿qué objetivos perseguimos? Y ¿qué acciones hemos de desarrollar para el logro de tales fines? El fin de una emisora es que sus programas se escuchen.

En el campo de la Dirección Estratégica se consideran varias condiciones claves para el logro del éxito de la estrategia: Objetivos sencillos, coherentes y a largo plazo. Los objetivos marcados han de tener estas características, entendiendo la coherencia como las posibilidades reales de la empresa para conseguirlos. El hecho de que sean a largo plazo lo relacionamos con la difícil vuelta atrás que tienen las decisiones estratégicas que se toman.

Para hacer una estrategia radial es vital el conocimiento profundo del entorno competitivo. La empresa debe conocer las reglas del juego a la perfección, lo que le facilitará ventajas competitivas en caso de ser dinámica y saber mover a tiempo sus piezas. Valoración objetiva de los recursos. La empresa, persona u organización cualquiera que aplique estos principios, debe considerar la autocrítica para competir. Ella misma es quien mejor se conoce. Una vez que conoce sus fortalezas y debilidades, tratará de cubrir éstas para ensalzar las primeras. Finalmente la implantación efectiva.

Una vez que hemos formulado la estrategia con los anteriores conceptos, toca implantarla con éxito para competir en un entorno tan dinámico como el habitual.

En el libro Desafíos de la radio en el nuevo milenio, Edgar Jaramillo escribe ‘‘no sólo vivimos un cambio de época, sino una época de cambios. Existe una aparente contradicción en el triángulo perverso en el que se entrelazan la globalización, la tecnología y las comunicaciones.

La globalización del mercado mundial exige alta eficiencia en las telecomunicaciones para establecer redes y supercarreteras por donde circulan la información y la publicidad. En este milenio, como nunca antes, hay una asombrosa circulación de datos, voz, texto e imagen de país a país, a la velocidad de la luz y sin control de los estados (…) La radio es testigo privilegiada de la evolución de los seres humanos y de su lenguaje. Es un poderoso medio de comunicación que propone, cataliza y refleja la realidad y diversidad de las culturas y las personas. Para cumplir con su misión, las emisoras tienen el reto de digitalizarse y emplear la técnica de banda lateral única y los satélites de órbita baja para la producción de programas con sonido de alta calidad, capaces de llegar con sus señales a cualquier rincón del mundo. Este desafío implica hacer una mejor radio en beneficio de la sociedad, con las armas de siempre, profesionalismo y creatividad. No podemos olvidar que la radio es un medio tecnológico dependiente de la sociedad. La difusión de los contenidos regula la conducta del mercado de audiencia, la distribución oportuna o NO de mensajes públicos son capaces de detener o crear estados de opinión favorables o negativos de acuerdo al punto de vista de los creativos o grupos comunicacionales.

En el texto de ética y deontología de la comunicación social del Dr. Julio García Luís señala ‘‘la sociedad, en efecto, es un gran sistema que esta integrado a su vez por otros sistemas (subsistemas) ’’. Con esta argumentación se desprende que el medio radio es un puente de intercambio interpersonal a distancia.

La radio no actúa sobre grupos o familias como el Cine y la TV, su fortaleza radica en el diálogo con el individuo, es decir desde de una posición de interlocutor (ego) determina sobre la conducta del otro (alter). Aquí se cumple la teoría de sobre la ética del discurso del filosofo alemán Jurgen Habermas, quien explica que un ego opera a través de un control potencial sobre la situación en que alter se halla y tiene que actuar.

Si la regulación es el ajuste en el funcionamiento de un sistema como consecuencia de la interactividad, no queda duda que la radio se constituye en un centro de absorbencia de energía exterior elaborada internamente por los creativos de la comunicación. En este punto se transforma el contenido, recibe un proceso de purificación, se empaqueta y vuelve al entorno de donde salió como un producto artístico de sugerencia estética nueva.

La radio comunitaria por esencia es educativa al establecer formas dinámicas de apropiación de conocimientos por parte de los oyentes al escuchar mensajes instructivos o la participación de profesores de los propios centros educativos y colectivos cercanos al medio. Una adecuada expresión radial constituye una gran aliada del aprendizaje popular convirtiéndose en fuente de conocimiento y de investigación para las masas. Bajo esta premisa encontramos la acción reguladora de la radio en la sociedad.

Las voces de la radio son capaces de ofrecer a su auditorio simpatías, interés y atención. La credibilidad es fruto de la postura sincera de la palabra nacida en el pensamiento que penetra dentro de la piel auditiva y se hace sabia al repartirse en las acciones posteriores de un perceptor ávido de conocimientos. La radio confronta las ideas, las filtra a través del imaginario pensar del público. Cuando una emisora de la comunidad es capaz de ofrecer y cumplir de manera fiel la función informativa con una coherencia en los contenidos donde no medie lo superfluo porque de la misma forma que existe la tvbasura- hay lamentablemente- emisiones y programas radiobasuras. La coherencia es una acción reguladora elemental en el medio radiofónico. En la radio es esencial la promoción de la crítica de su propia tarea. El oyente tiene derecho a recibir una información veraz, imparcial, a tiempo y completa; el escucha tiene el derecho además a que esa información no afecte los principios éticos del periodismo y del medio que pone en antena una señal para ser escuchada con calidad. Una de las debilidades que tiene la radio hoy, es la falta de preparación y superación sistemática en la utilización de los recursos del medio y de nuevas técnicas periodísticas. La calidad de la información es uno de los requerimientos para la realizaron periodística en el mundo de la prensa moderna donde cada día lo sensacional invade el éter mientras la objetividad fenece en las redacciones.

Redescubrir la radio no es una quimera. Hoy los géneros periodísticos son patrimonio de los espacios noticiosos mientras otros segmentos de la programación carecen de reportajes, radio documental, comentarios o artículos. Padecemos el dogma de la noticia al amanecer, NO pesamos en oportunidades que al medio día o a media tarde deben repetirse o darse nuevas informaciones. El síndrome del ‘‘lunes silencioso’’ es mundial en todos los medios, se descansa tanto o mejor, apenas se trabaja. Los hechos que ocurren los sábados y domingos constituyen viejos titulares para los martes. La radio debe ser cada día más inmediata y tocar la medula de los problemas de la comunidad con argumentos creíbles.

Algunos teóricos del medio hablan de desafíos para el actual siglo veintiuno entre ellos la de asegurar una cobertura más completa, alternativas de programación y, mejorar la calidad de los programas; pero sobre todo, la radio debe mejorar la calidad del espectáculo.

En mi opinión la radio debe abandonar sus tradicionales cabinas de transmisión que la han acompañado durante casi cien años y volcar la técnica, los recursos humanos, artistas, sonidistas y periodistas a grandes y pequeñas realizaciones en exteriores. La radio se salva, si se reencuentra con su público en la calle, en las fábricas y campiñas.

Algunos se preguntan ¿si la radio ha pasado de moda? No creo que haya pasado de moda porque no es un vestido, debemos recordar que la moda es el modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos.

La propia interrogante entraña duda. Realmente ha pasado el tiempo y la radio se ha quedado estática o mejor, algunos de los que la hacen padecen el inmovilismo y se pronuncian con cierto mutis ante el empuje de los nuevos tiempos.

No creo que el medio de los receptores y las antenas haya pasado de moda. La radio no puede ser solo música y noticias, es de significar la necesaria incursión en otras funciones como la educativa y la facilitación para la orientación, porque es brújula que señala el rumbo geográfico y mental del escucha. La radio requiere de textos originales producidos para el medio ya que el canibalismo de contenidos a la prensa escrita y de Internet en los últimos tiempos es desmedido y despersonifica la radio, la convierten en un reservorio de refritos llegados de otros soportes.

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