Tecnología y contenidos: la aproximación a un límite

Se discute el papel de Internet, su futuro y existen quienes lo acreditan como el medio que suplantará a los tradicionales como la radio, sin embargo se argumenta con toda claridad la capacidad del medio radial a sobreponerse a los retos a enfrentar en las ocho décadas de existencia.


De lo que sí debe estarse consciente es que la radio debe tender a la búsqueda de nuevos derroteros en una época en plena etapa de transformación y modificación. Hoy día tenemos que analizar esa situación de cambio permanente, y no pensemos que porque hoy podamos indicar unas cosas, mañana va a ser todo exactamente igual. Mañana será otra radio, diferente a la de hoy.

No se puede desconocer lo aportado por el desarrollo tecnológico y particularmente el sistema digital en la producción radiofónica, por ello hablar de convergencia tecnológica en el 2008, debe ser basado en un sentido claramente distinto al concepto con el que se trabajaba en la radio con el sistema analógico.

Las facilidades que aporta el sistema digital como el desarrollo de la banda ancha, por donde puede circular todo tipo de contenidos. No solamente los escritos, que ocupan menor espacio, sino los contenidos basados en imágenes, en movimiento, los de mayor complejidad, sobre todo con la cadencia rápida en movimientos de planos en los ritmos. Y esa ha sido la tendencia hasta nuestros días, en las cuales se está logrando que todo este planteamiento llegue por las redes de Internet.

Según el Dr. Mariano Cebarían: “Dentro de estos desarrollos están repercutiendo sobremanera en todos los equipos, aparatos, en todos los procesos de captación, de producción, de conservación, de difusión y de recesión, de tal manera que hemos llegado a una situación de cambio brusco y cuando anteriormente era todo analógico hoy día podemos decir que prácticamente es muy poco o mínimo lo que nos queda ya de ese proceso analógico y que todo ello ha ido pasando ya a procesos digitales” .

Sin embargo falta mucho en el camino del cambio mental para la producción digital, para utilizar la Internet en su justo papel de complemento de información y proyectar estrategias de comunicación por medio de ese poderoso medio que nos traslada desde y hacia cualquier parte del mundo los hechos e informaciones más recientes.

Tampoco se puede desconocer que los grandes medios influyan en desvirtuar, ponderar y minimizar acontecimientos, hechos y realidades.

Ante estos retos la convergencia entre tecnología y contenidos requiere la sabiduría de todos los que contribuyen a producir productos comunicativos, tanto en los medios tradicionales como en los más novedosos. No podemos ver la Internet como el medio inalcanzable o al que no podemos aprovechar a favor de los medios tradicionales porque en ellos nada tenemos que hacer.

Ver como Apocalipsis el desarrollo es creernos incapaces de sobrevivir en estos tiempos donde se impone más que nunca estudiar, meditar y planear estrategias que ayuden a proyectarnos no sólo hacia nuestros públicos sino encontrar posicionamiento adecuado en públicos externos.

En la dimensión de la convergencia técnico-comunicativa, debido a que todo proceso comunicativo tiene detrás estas redes que producen un salto radical del paradigma tradicional es muy importante el cómo emplearlos, cómo lograr la desimanación de la información, estandarizar o individualizar cada medio, velar en cómo hacer paradigmática la emisión digital y la tradicional, hacer mucho más participativa ambas vías de comunicación e integrarlas hacia un mismo objetivo de información.

Se impone trabajar en modelos de comunicación que nos empiecen a tributar en los cambios en los que se están orientando los modelos de comunicación interactiva, ante el reto de los próximos años, para determinar cuáles son los modelos de comunicación frente a los anteriores. Cómo se multiplicarán los contenidos, servicios, interrelaciones y las sinergias de unos contenidos con otros.

Tener hoy día un contenido, una idea, es tener un tesoro para poderlo explotar ya no por la onda tradicional, sino por una cantidad variada de sistemas difusores. El reto no es en los sistemas de distribución, los sistemas de difusión, sino el reto está en la creatividad a la hora de plantearnos y divulgar los nuevos contenidos y por lo tanto nuevos modelos de comunicación para relacionarse entre los productores y los receptores, y cuando hablo de productores, no me refiero exclusivamente al emisor tradicional, sino también al receptor, al ejecutor que se convierte hoy día también en productor de contenidos.

Si es verdad que la radio ha trabajado siempre con las pantallas acústicas, también es posible pensar que hoy a la radio la podemos ver y escuchar a través de la pantalla de Internet, a través de una pantalla móvil. Por lo que ésta convergencia tecnológica es tan importante, que no podemos dejarla en manos exclusivamente de los ingenieros, sino que se deben incorporar comunicólogos, sociólogos, y analistas de los medios de comunicación para ver cuál es el alcance, la repercusión que está teniendo toda esta convergencia tecnológica.

La radio se convierte en generadora de productos que pueden explotarse por muchas más vías, pero también se entra en colisión con los objetivos de otros medios por lo que se hace necesario fortalecer los perfiles ya no sólo de las estaciones tradicionales sino de su representación en la Web.

El papel de la radio debe verse como uno de los medios públicos que se proyecta en bien de la sociedad, su rol en el servicio comunicativo por donde tienen que ir sus orientaciones y contenidos.

Los desafíos de los radiodifusores se parecen de manera sorprendente a los enfrentados por los periódicos en los años 20 con el nacimiento por supuesto de la radio, a los que acechados por la radio en los años 50 con los inicios de la televisión y a los que amenazaron tanto a la prensa escrita, a la radio y la televisión con esta ola arrasadora desde los 90, que constituye realmente Internet.

Sin embargo, el fin anunciado no se concretiza nunca, los periódicos abundan, la televisión está viva y la radio se porta muy bien. El paso de la historia también muestra que los nuevos medios provocan efectivamente cambios, pero que también sus predecesores salen de estas experiencias a menudo más fuertes y creativas.

Hoy podemos decir que poco cambia o poco cambió, por supuesto que el ciclo de la innovación tecnológica va mucho más rápido, la revolución digital permitió la formación de un universo de canales y plataformas múltiples donde la elección está decididamente entre las manos del ciudadano consumidor. Un mundo donde se puede leer la noticia o escucharla cuando uno quiere y no cuando un redactor en jefe de noticias lo decide, esto también gracias a la convergencia tecnológica, es decir, a la función entre las diversas tecnologías utilizadas para transmitir contenido a los usuarios como la radio, la televisión tradicional, satélite, cable, fibra óptica, inalámbrico, Internet.

Podemos entonces aseverar que nos pone en el reto de informar ahora o para después, lógicamente la redacción, la elaboración de un producto comunicativo de cualquier tipo, pero en particular de la radio, tiene que tomar en cuenta esta peculiaridad y saber seleccionar con bastaste aproximación a estos tiempos que nos impone el desarrollo tecnológico y donde esa convergencia entre tecnología y contenidos nos marca un limite permisible.

 

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