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La mentira, una práctica habitual de Radio Martí

USA R MartiUSA R MartiCada día cuesta más trabajo encontrar el adjetivo ideal para calificar tanta mentira y falsedad difundidas por la emisora miamense que se hace nombrar Radio Martí. Desde hace bastante tiempo viene insistiendo, con gran frecuencia, en el supuesto maltrato y abandono en que se encuentra el ciudadano estadounidense Alan Gross, prisionero en Cuba por ejercer actividades contra la Revolución.

Todo ello, aún cuando el gobierno de La Habana ha mantenido informado al  pueblo y a la opinión pública internacional, incluyendo todos los elementos imprescindibles relacionados con el juicio que se le celebró con las necesarias garantías. Sin embargo, esta emisora, integrante de la guerra mediática que se nos hace, ha continuado difamando a Cuba, una y otra vez. En tales circunstancias, el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) reiteró una vez más, con argumentos irrebatibles, todo lo contrario, lo que detallo en apretada síntesis:

Como se conoce, al propio jefe de la SINA,  a funcionarios de esa oficina, periodistas, médico, y otros, se les entregó toda la documentación relativa a la salud del señor Gross. Tales elementos demuestran que no se encontraba en ninguna situación crítica, pues es atendido regularmente por los médicos y, además, se le han practicado los exámenes rigurosos mediante biopsia, los cuales descartan que el problema presentado en un hombro se relacionara con la existencia de un cáncer.

La información del MINREX precisaba asimismo, que a esta persona se le brindan posibilidades de utilizar el servicio telefónico para comunicarse con su familia, mantiene una dieta rigurosa, y en general cuenta con todas las garantías inherentes a su condición humana. Además, quedó clara la disposición de Cuba para sentarse a la mesa de negociaciones, con la finalidad de resolver este asunto; claro, sin menoscabo alguno para nuestra nación.

Pero este comentario no debe quedar sólo en lo dicho hasta aquí. Por tal motivo, excluyo la posibilidad de una versión, y en su lugar procedo a transcribir, íntegramente, un fragmento difundido por Radio Martí respecto al caso. De esta manera, considero que el lector tiene la posibilidad de enjuiciar, por sí mismo, el carácter infame que ostenta esa emisora. Veamos:  

“Y un abogado del norteamericano encarcelado en Cuba, Alan Gross, presentó una petición al Relator Especial de Naciones Unidas contra la Tortura, en la que señala que las autoridades cubanas les han negado a su cliente la atención médica especializada, lo que puede calificarse de tortura.

En una carta de seis páginas, hecha pública este domingo, y dirigida al experto de la ONU, Juan E. Méndez, el letrado Jared Genser,  afirma que el Gobierno de la Isla no ha cumplido con sus obligaciones, en relación con una Convención contra Tortura, acordada hace más de una década.

Genser adjunta una carta,  un cuestionario de la ONU, para las personas que alegan tortura, en la cual señala que esos hechos han tenido lugar desde mayo del 2012 hasta el presente. En ese tiempo se ha desarrollado en el hombro de Gross una masa de tejido blando que podría ser cancerosa, por lo que el abogado Genser y la esposa de Gross demandan que sea examinado por un médico de su elección.”

Resulta fácil identificar dos elementos: En primer lugar, dejar como algo evidente y cierto que Cuba practica la tortura, lo que por extensión queda así explícito en lo dicho, no solo respecto a Alan Gross.

En otro orden, afirman que en su hombro se ha desarrollado una masa de tejido blando que “podría ser cancerosa”, por lo que demandan que sea examinado por un médico. Claro, esta es sólo una pequeña muestra de lo que habitualmente informan sobre el caso,  en ocasiones de manera muy burda, en otras “con aparente fundamento”, mediante la propaganda  negra, sin referir la fuente informativa, y apelando a las conocidas fórmulas de “según una fuente que no quiso ser identificada”, “se dice que…”, etc.

No dejan otra alternativa, hay que seguir denunciando y desenmascarando. La vileza tiene límites, pero el decoro de un pueblo, no.

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