Manipulación mediática: ¡Y vuelvo a la carga!

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El enemigo común no deja alternativa posible. Por eso hay que volver a la carga; hoy más que nunca, para mantener la denuncia, como martillo que golpea  el yunque. Ya en una ocasión anterior hablé sobre dos técnicas de manipulación de la opinión pública que utilizan frecuentemente los grandes medios de comunicación imperialista.

Una de ellas era la de la distracción, y la otra mantener al público en la ignorancia y la idiotez. Y  hoy me referiré a una tercera técnica: “Utilizar el aspecto emocional más que a la reflexión”, es decir, hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para hacer “corto circuito” al análisis racional, y por ende, el sentido crítico de las personas. Además, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o insertar ideas, deseos, miedos o temores o inducir comportamientos.

Tomemos algunos breves ejemplos de ese bodrio que se hace llamar Radio Martí, emisora que en su afán de denigrar a nuestra patria cree que las cubanas y cubanos de hoy siguen teniendo el alto grado de analfabetismo de 1958 (ignorar tal hecho es una de las graves deficiencias  que esa emisora presenta en la comunicación con sus oyentes). Veamos: Es una constante, para referirse a contrarrevolucionarios, nombrarlos como “disidentes”, es algo así como conferirles una connotación de personas decentes que se empeñan  en un cambio. También es muy frecuente escucharlos decir “nuestro hermano”, “nuestra hermana”, con lo cual, obviamente,  pretenden establecer un vínculo armonioso  -y amoroso- entre iguales que luchan por un gran ideal.

Hay muchos otros ejemplos. Digamos: “fuerzas combinadas de la policía, la Seguridad del Estado, los Comités de Defensa de la Revolución, las Brigadas de Respuesta Rápida etc, penetran en la vivienda de un disidente, rompen puertas, mobiliarios y golpean a mujeres, ancianos y hasta niños que arrastran por el piso; una de las mujeres se encontraba en estado de gestación avanzado”. Comprendo que el ejemplo es verdaderamente grotesco y, realmente, no requiere mucha explicación. Otra afirmación refiere que: “el preso de conciencia  padece de hipertensión, es asmático crónico, tiene problemas cardíacos y muchos otros padecimientos, y a pesar de su avanzada edad, lo mantienen sin atención médica, la que él y sus familiares  solicitan permanentemente”.

Nótese que en los cuatro ejemplos citados se cumple el objetivo de la técnica de manipulación esbozada al principio, “utilizar el aspecto emocional más que a la reflexión”.  Pretenden en suma`, conquistar, por así decirlo, la mente de personas proclives a recibir estos mensajes diciéndoles miles y miles de veces “el disidente”, “el hermano”, “el pobre viejo enfermo”, “el abuso contra menores”, “la mujer que maltratan en su avanzado estado de gestación”, “el preso que le niegan atención médica y servicios religiosos”, “los grandes sufrimientos que le infringen a todos los que no piensan igual al “régimen” (téngase en cuenta que dicen régimen intencionalmente, porque la palabra está asociada a régimen de Batista, régimen de Pinochet etc. y por esa razón es común que se refieran al “régimen de los Castro”)

Existen muchos ejemplos que llenarían una gran cantidad de cuartillas, siempre con el objetivo de denunciar tanta falacia, tanta   inmoralidad y decrepitud de ideas. Todo este entramado de sandeces, mentiras, distorsión y estupidez, no es solo un propósito de esta emisorilla de pacotilla, lo es también del conjunto de medios de comunicación muy poderosos que invaden desaforadamente el éter, haciendo que la mentira se convierta en verdad al repetirla miles de veces. Mucho más cuando se conoce: el desarrollo impetuoso de los medios de comunicación; y, por otra parte, el hecho de que los países poderosos, los menos, acaparan la mayor cantidad de medios, para verter su infamia encima de los más, es decir, los pobres. Si esos poderosos dicen mentiras miles de veces para que creamos en ellos; nosotros estamos en el deber ineludible de fustigarlos con razones y verdad, también miles de veces; pensando en que la respuesta que debemos darle al enemigo en esta verdadera guerra mediática, no se logra mediante un decreto, sino con sacrificios, como los de nuestros 5 héroes presos en el monstruo del que nos hablara Martí. Es así: unos hasta ofrendando su vida, otros mediante el trabajo que enaltece a favor de nuestra patria; y muchos también denunciando sin descanso. No podemos permitir que el oro aplaste al decoro. Por eso volveré a la carga.

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