Las divisas de Cuba: el tiempo y la verdad

Los cubanos verdaderos, entiéndase los no afiliados a las corrientes de pensamientos coloniales o neocoloniales, de posiciones entreguistas, marionetas o mercenarios, hemos aprendido hace mucho tiempo a enfrentar las andanadas mediáticas y las más disímiles difamaciones, mentiras y especulaciones, con el objetivo de tratar de destruir la Revolución, someternos a los dictámenes de los caprichos de los poderosos, que es igual a decir volver al oprobioso pasado de injusticias, desigualdades, discriminación, sin soberanía y  sin libertad.


Habría que preguntarse si los que pretenden desde afuera un cambio  para nuestro sistema, tienen origen obrero, campesino, o de las capas  humildes que se reivindicaron con el triunfo de la Revolución.

La pregunta es sencilla, pero la respuesta seguro que no, porque ninguno -y menos los representantes de la fauna, (que disculpe el reino animal por la comparación),  identificada como mafia cubano-norteamericana-, jamás estarían dispuestos a compartir con el pueblo cubano los sacrificios y los destinos del legado  martiano: “con todos y para el bien de todos” y mucho menos, incorporarse al destacamento de los partidarios de que un mundo mejor es posible.

Cuántos tomos se pudieran  escribir sobre la historia del enfrentamiento de los cubanos contra las agresiones de los Estados Unidos, porque no hay nada mejor para los olvidadizos, retrógrados  y enemigos que remitirlos  a la historia; recurramos a un pasaje de los más recientes, que sin dudas a cualquiera le queda claro sus intenciones  para aquel momento y los que conocen de verdad la evolución hasta hoy, ahí están las raíces estratégicas de cuanta campaña, agresiones de todo tipo, se han orquestado desde el imperio y sus sedes lacayunas  en distintas partes del orbe, vayamos al recuerdo.

Justamente el 6 de abril  de 1960, un año antes de la invasión por Playa Girón, fue  firmado un Memorando por el Subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos en esa época, Lester Dewit Mallory.

El memorando expresa:

“No existe una oposición política efectiva en  Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas”.

“Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Ya han transcurrido 50 años, ¿qué ha cambiado?, rotundamente NADA.

En primer lugar la oposición no existe,  intentan crearla, ¿qué sí existen?, mercenarios a sueldos, vendepatrias y marionetas, partidos de cuatro gatos, que quisiéramos saber a quiénes convencerían si es que cuentan con algún programa, porque la base social, ¿dónde está?

Promover el desaliento, el desencanto, por cualquier vía, no ha cambiado, ¿querer derrocar el gobierno?, desde los primeros días y por siempre. 

¿Qué sí ha cambiado?, las circunstancias, hoy Cuba no solo se ha seguido empinando contra viento y marea como un ejemplo, hoy está más acompañada que nunca y eso molesta, hoy el mundo se va retorciendo por problemas cuyas soluciones solo apuntan al camino escogido  el Primero de Enero  del 59.

Desde las luchas de José Martí, contra el mismo imperio lo aprendimos: “A un plan obedece nuestro enemigo: el de enconarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin nuestra patria libre”. 

“PLAN CONTRA PLAN, sin plan de resistencia no se puede vencer un plan de ataque. El que arremete unido, con cuatro siglos de soberbia y experiencia atrás, ha de encontrar unido al que le quiera resistir.”

Por eso una de  nuestras divisas son el tiempo, porque es uno de los testigos de que no hay campaña difamatoria que no se estrelle contra la otra divisa,  la verdad, la que siempre ha estado y estará ondeando, junto a las banderas  de la libertad, independencia y soberanía.

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