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Lo justo ante todo

Permítame brindarle una imagen: usted y su familia gozan de un alto prestigio en su comunidad, constituyen un núcleo laborioso, honesto, y, en definitiva, viven en armonía y paz. Sucede que un vecino cercano intenta virar al revés su modo de vida y, para ello, lo agrede insistentemente sin reparar en medios para lograrlo, ignorando la lapidaria frase de Don Benito Juárez “El respeto al derecho ajeno es la paz”.

Un buen día, surge la posibilidad de aliviar las tensiones, y en tales circunstancias algunos medios como Radio y Televisión Martí se empeñan en algo insólito, es decir, convertirlo a usted y su familia en victimario y al agresor en víctima.

Está claro. Lo fundamental es que tales entidades dañan y violan el derecho internacional y de los medios de comunicación masiva; también las regulaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones y del Derecho Espacial. Todo ello se produce con la más absoluta impunidad, amparados en que el agresor cuenta con todos los derechos que le confiere su condición de “líder a nivel global”, ejemplo en el ejercicio de los  “derechos humanos y la democracia”.

Así las cosas, y a la luz de la lógica más elemental basada  en principios inviolables de dignidad, decoro y soberanía nacional, Cuba tiene todo el derecho del mundo en denunciar tanta ilegalidad e inmoralidad que exhiben Radio y Televisión Martí.

Considero prudente esbozar algunas peculiaridades de estos medios. Por ejemplo, ya se ha sobrepasado los 500 millones de dólares que les han sido asignados, naturalmente a costa de  los contribuyentes norteamericanos. Solo TV Martí, que no se ve en Cuba, les ha costado a los ciudadanos de Estados Unidos más de 20 millones de dólares por año en impuestos.

Y naturalmente, no descubro nada nuevo bajo el sol, si afirmo que  tantos millones benefician a elementos de la mafia anticubana. No obstante, es justo reconocer que algunos congresistas y especialistas norteamericanos reclaman la desconexión de estas emisoras, reconociendo que tan altos gastos son un despilfarro.

Incluso medios de prensa como AP y  The New York Times se han hecho eco a favor de lo planteado por tales personalidades.

Hay más acerca de estos libelos.  A través de la Office of Cuba Broacasting se realizaron pagos ilegales a un gran número de periodistas de Miami durante los años 1998 al 2002,  con el fin de que escribieran materiales hostiles y discriminatorios sobre Cuba y nuestros Cinco Héroes antiterroristas cubanos que sufrían cárcel en Estados Unidos, materiales que fueron también divulgados por estas emisoras; sus  relaciones con los llamados “disidentes” que viven en nuestra Isla son muy estrechas; la corrupción, el fraude, el nepotismo y amiguismo han sido, y son, características propias muy conocidas; sus respectivas programaciones, a juicio de reconocidos especialistas, son de muy mala calidad estética y ética, en las que predomina la mentira y hasta groserías, todo lo que se une a una evidente incapacidad para lograr eficiencia en el binomio contenido-forma.

En definitiva, a estas alturas es inconcebible que Radio y TV Martí continúen insistiendo en el supuesto de que es el gobierno norteamericano el que, hasta el momento, está dando pasos y gestos muy positivos para la normalización de relaciones con Cuba; y Cuba, sin embargo, no hace lo mismo. ¿Será posible que estos personajes inescrupulosos crean que en reciprocidad nuestra patria cederá en principios? ¿Creerán que más de medio siglo de hostigamiento, invasión, bloqueo, voladura de avión, explosión del buque La Coubre, introducción de virus, intentos de magnicidio y un número indeterminado de agresiones más, puedan borrase de un plumazo “para complacer al agresor?

Faltarían otras preguntas: ¿Cuba ha dañado a Estados Unidos en alguna ocasión? ¿Ha introducido virus en territorio estadounidense? ¿Desde la Isla se han fraguado planes de atentado contra algún presidente de aquella nación? ¿Ha trabajado insistentemente por introducir cambio alguno en su sistema de gobierno, de tal modo  que se parezca al nuestro? Estas y muchas otras preguntas recibirían por respuesta un NO rotundo. A estos medios, engendros  del mal, no les basta con que mi país ha declarado en múltiples ocasiones que deseamos una vecindad respetuosa y sin condicionamientos para bien de nuestros respectivos pueblos; que no rechazamos el diálogo sobre bases de equidad sin menoscabo de nuestro sistema de gobierno.

Así que  Radio y TV Martí deben desaparecer definitivamente, porque es una de las condiciones que Cuba, con todo el derecho moral y legal, pide para que disfrutemos de normales relaciones. Sería un paso decisivo para limpiar un tanto el lodo que han echado sobre mi país y sobre mucha  gente honorable que vive en Miami, Fla.

¡Que así sea!

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