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La asesoría radial del dramatizado

Cuando comencé a escribir para la Radio  cubana en la Emisora  Radio Rebelde, en los primeros meses del año 1968, de inmediato intercambié directamente con  una  asesora que para otros escritores de mi generación era  una persona bien difícil de manejar en el sublime y económico momento de aceptar un libreto tuyo y pasarlo a pago, sueño, también sublime de todos nosotros por entonces.
 
Lo que acaban de leer puede tener múltiples lecturas. La mejor para mi es la que conlleva reconocer la labor bien profesional de los que han dedicado su vida a la asesoría de todo tipo de programas y en especial los dramatizados que exigen, a no dudarlo, una capacidad extra en  la valoración radiofónica de un libreto en si mismo.
 
Un novelista amigo  de importante desempeño en el género en nuestro país me afirmó, en cierta ocasión, que los asesores eran escritores frustrados que diseñaban su vida profesional  dirigida  a frustrar, a su vez,  a los buenos escritores., o por lo menos a los que no tenían vocación contestataria suficiente para revertir sus ataques.
 
Una y otra vez insistí en decirle que no dudaba de que algún asesor a o asesora del dramatizado de la Radio cubana escondiera, en los infinitos espacios de su yo hacia adentro, elementos que le dieran la razón, teniendo en cuenta de que se estaba refiriendo a las primeras décadas después del triunfo de la Revolución cubana donde también hubo de todo en la viña del señor.
 
Sin embargo, y es lo justo señalar, mis continuas novelas escritas para este medio contaron con asesoría bien profesional donde quizá vicios de otra época radial ya no se sostenían en las relaciones escritor, asesor y director.
 
Siempre tuve la sensación, y pienso que acertada, que los asesores de los dramatizados iban ganando espacios a través de su quehacer profesional. Era evidente que los estudios que realizaban en excelentes instituciones académicas que impartían importantes y decisivos planes de estudios sobre  la dramaturgia y todos sus análisis posibles los iban consolidando en su propio trabajo radial.
 
Con el devenir de las décadas siguientes y hasta los días que corren se puede afirmar que la asesoría de los dramatizados radiales ha profundizado en un trabajo donde la calidad artística es el factor decisivo en el análisis final.
 
Si de asesor (a)  radial de dramatizados hablamos habría que puntualizar  que el complejo trabajo que realizan transita por un cuidadoso y profundo estudio del contenido de las obras que les proponen los escritores. Al propio tiempo deben valorar los aspectos éticos y estéticos que los conducen a los análisis que incluyen valores políticos, ideológicos, culturales, sociales y educacionales .Y claro, lo anterior debe estar imbricado en un hecho artístico, como debe ser toda verdadera obra.
 
Pero los asesores también proponen obras, argumentos, temas, además de participar en la selección, junto al director, del talento artístico.
 
Por el asesor comienza a transitar definitivamente la propuesta de obra que hace un escritor de dramatizados. Es como un muro de contención donde la obra se detiene  para su primera valoración. El buen asesor de dramatizados  originales, históricos o  no, y de cualquier género, es quien tiene la capacidad profesional de sugerir aspectos que pueden resaltar momentos decisivos  en la dramaturgia de la propuesta que recibe para su evaluación.
 
Cuando ya la obra como tal se aprueba y el director siente tener entre sus manos una propuesta convincente el asesor debe asistir a ensayos y grabaciones para poder corregir cualquier posible desviación de lo previsto dramatúrgicamente y que se pudiera escapar en las cotidianas grabaciones.
 
Visto en su conjunto la labor del asesor de dramatizados tiene que trabajar en estrecho contacto y de forma permanente con el escritor de la obra y con el director.  Escritor, asesor y director, es una tríada que no  se puede romper entre si pues atentaría con el equilibrio artístico de cualquier propuesta de esta característica para el medio.
 
Un aspecto que no debe nunca dejar de tener presente el asesor de dramatizados radiales es el estudio constante en su propia superación cultural. Leer la buena literatura, consultar las propuestas básicas renovadas de su especialidad contribuyen, verdad insoslayable, a consolidar su trabajo artístico que es esencial para que funcione con profesionalismo la tríada de que hablábamos. Desde la propuesta inicial de la obra por parte del escritor hasta la grabación del último libreto de la misma, el asesor es presencia necesaria para el éxito radial.
 
De la asesoría de los dramatizados radiales se puede hablar mucho más aunque he enunciado lo más significativo.
 
De cualquier manera vale decir que la Radio en nuestro país,  a lo largo y ancho de nuestro archipiélago, cuenta con un buen número de asesores que garantizan que las propuestas  dramatizadas en todas sus posibilidades se integren a las tiras de programación de las emisoras con sólido aporte artístico para el disfrute de la audiencia merecedora de la excelencia de la calidad en lo que se escucha.
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