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La crítica artística, oficina de inquisidor

La crítica artística, como cualidad intrínseca de todo criterio u opinión humana, incluye lo subjetivo, no puede evitar entrar en el terreno del gusto personal, estético, del crítico, por muy profesional que sea.  Aunque evalúe ateniéndose a las técnicas o cánones establecidos, siempre dejar deslizar su punto de vista personal, que por supuesto, debe ejercer todo buen crítico porque ese es su sello, el estilo propio que lo distingue, y allí estará su gusto personal.

Esta subjetividad, que está presente también en el espectador, y en la vida diaria, hace que ciertas manifestaciones prácticas o costumbres, admiradas por la mayoría, tengan sus detractores.  Así como que lo que todos condenan o repudian, cuente con algún defensor.

Es por esta subjetividad que la crítica resulta un ejercicio difícil y que los críticos sean odiados en ocasiones, tanto por los artistas como por el público.  El artista siempre ve en el crítico a un inquisidor, y no puede evitar sentirse molesto por la critica cuando es negativa.  Aunque el artista inteligente debe sacar aprendizaje, ya que hasta en la más ácida de las críticas se puede hallar una deficiencia a superar, aunque provenga de lo subjetivo.  No se trata de adaptar la obra al gusto del crítico para quedar bien, pero si reconocer que lo nuestro no esta perfecto y es posible mejorarlo.

Un crítico debe observar una obra artística a distancia, verla tal como es y así evaluarla, no pretender que sea la obra que haría él (el critico).  Debe saber ver lo positivo y lo negativo como es, no como el quisiera que fuera.

Para evaluar un hecho artístico, el crítico debe partir de cuatro consideraciones esenciales:

•    Cumple o no con los cánones del género.
•    Si resulta aceptado por el público, ¿por qué?
•    Lo negativo resulta perjudicial para el público, ¿en que medida?
•    El lenguaje es asequible al público medio.

Para ejercer la crítica en los medios de difusión masiva (radio, televisión y prensa) hay que tener en cuenta al público que acude a ellos, en su mayoría de cultura media o baja, por lo que el lenguaje debe adecuarse para que sea entendible y de interés para todos.  Nunca emplear un lenguaje demasiado técnico, para ello existen espacios especializados, tanto en la Radio como en la Televisión, así como publicaciones para especialistas.

El crítico es un comunicador ante todo, tiene el poder de influir en la opinión publica, pero sin desestimar la inteligencia de aquellos que están al otro lado como receptores, porque con el ejercicio de su criterio estimula el de los demás.

El crítico, además de sus conocimientos profesionales, debe estar bien al tanto de las tendencias actuales, nacionales e internacionales, sobre la materia.

Existen pocos espacios de crítica artística sobre Radio y Televisión.  En las revistas culturales abundan las carteleras, los chismes sobre artistas, reseñas históricas o biográficas, entrevistas. No obstante los trabajos de críticas están presentes  sólo si existe alguna sección a cargo de un especialista, generalmente son de cine, y no siempre se ejerce la crítica como tal.

Para criticar la Radio y la Televisión hay que consumirlas y amarlas.  Debe tenerse un conocimiento profundo de estos medios, sus técnicas, su influencia y trascendencia en la población.  No es posible criticar un programa con la muestra de una sola emisión, hay que conocerlo mediante la escucha o visionaje habitual, para así poder valorarlo justamente.  Todo crítico debe ser un especialista en la materia para así tener voz autorizada.

Ahora bien, no se debe caer en la trampa de, ante la misión de hacer una crítica, ir a conocer a los realizadores y sus motivaciones, aunque esto no esta de más y aporta al criterio.  Este debe basarse únicamente en el resultado final, o sea, la escucha o visionajes del programa que es lo que recibe el público.

Los órganos de prensa no incluyen habitualmente la crítica de radio y televisión siendo esta última la más favorecida.  De la Radio sólo se habla en ocasión de cumplirse algún aniversario de emisora o programa.  Es por ello que somos nosotros, los que trabajamos y amamos la Radio y la Televisión quienes debemos asumir esta tarea, para enaltecer así nuestra labor, pero sin ver al crítico como enemigo del realizador, al entender en el plano personal los criterios del primero sobre el segundo.  La crítica es la contrapartida de la creación, de ahí su importancia.

Recordemos al famoso artista, el pintor español Salvador Dalí, quien decía algo así como:  “No importa que me critiquen, lo importante es que no me ignoren”.

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