Cambio Climático: Cuba mitiga su impacto en los recursos naturales y la agricultura

No pocos organismos internacionales, expertos e instituciones de prestigio, de Cuba y el mundo, con frecuencia expresan su preocupación de que en las próximas décadas se agrave el impacto del cambio climático en los recursos naturales, la agricultura, los bosques y la salud, amén de que ya de por sí en muchas latitudes esta problemática se hace sentir con fuerza.
 
Por ejemplo, ellos coinciden en afirmar que como consecuencia de ese fenómeno, disminuirán las precipitaciones anuales debido al aumento de la sequía y a la severa contaminación del agua subterránea, provocada por el aumento del nivel del mar y la intrusión salina.
 
Este asunto es particularmente preocupante en el Caribe, al afectarse directamente la disponibilidad y calidad del agua de los acuíferos costeros.

“Los estados insulares, comúnmente pequeños, somos muy vulnerables a todas estas circunstancias porque no tenemos retaguardia; no hay para dónde moverse”, subraya con mucha razón Arnaldo Álvarez, especialista del Ministerio de la Agricultura.
 
Desde el punto de vista de la disponibilidad y distribución de los recursos hídricos, Cuba es un país muy vulnerable, debido a que la lluvia es la única fuente de aprovisionamiento de agua, carece de grandes ríos y sus acuíferos más importantes están expuestos a la intrusión salina.
 
“El  cambio climático provoca que los suelos se degraden de forma muy significativa. Alta intensidad de las precipitaciones, ciclones y huracanes y la penetración del mar provocando el aumento de salinidad, requieren medidas específicas y el concurso ineludible de los propios agricultores encargados de aplicar las medidas técnicas propuestas por el Instituto de Suelo”, opina el Doctor en Ciencias Mario Riverol Rosquet, investigador de este centro de investigación científica ubicado en la ciudad de La Habana.
 
Un levantamiento topográfico en los 80 reveló ya desde entonces la magnitud y la intensidad de los procesos de degradación.
 
Por ejemplo, los resultados mostraron que más del 40 por ciento de los suelos sufrían procesos de erosión, dato alarmante por su impacto en los rendimientos agrícolas.
 
Según informes más recientes, los suelos en Cuba presentan también elevados niveles de mal drenaje, de salinidad y acidez, en tanto es bajo el grado de materia orgánica.
 
No olvidemos tampoco, como advierten los especialistas, que los efectos del cambio climático amenazan los bosques como consecuencia del aumento del nivel del mar (el caso de los manglares) y de las temperaturas medias; de eventos naturales extremos como los huracanes y de la disminución del régimen de lluvias.
 
Por ello es necesario seguir elevando la cobertura de las zonas boscosas, objetivo del programa cubano de plantaciones que para el 2015 prevé lograr un 29.4 por ciento del territorio nacional con cobertura forestal.
 
Por otra parte, la intrusión marina se produce ya en diversas zonas del país, como consecuencia del represamiento de las aguas fluviales, la deforestación y la erosión costera.
 
Se habla de que al sur de la actual provincia de Mayabeque, en costas del Golfo de Batabanó y Ensenada de la Broa, en una zona pantanosa bordeada de manglares se han producido ya daños irreparables.
 
Una ponencia de expertos cubanos titulada “Proyecciones climáticas futuras para Cuba y el Caribe”, presentada en marzo del 2008 en el Taller “Cambios Globales y Medio Ambiente. Tendencias Mundiales, resultados y proyecciones del trabajo”, señala que en las últimas cinco a seis décadas, la erosión costera ha causado un retroceso de la línea de costas entre 30 y 90 metros, con la eliminación de la primera franja del mangle rojo que es la principal protección de la costa en la zona.
 
Sus autores vaticinan que debido al aumento del nivel del mar, la Ciénaga de Zapata, al sur de la provincia de Matanzas y el humedal más grande del Caribe, desaparecerá en su mayor parte.
 
La sequía es otra amenaza  climática frecuente para la agricultura y constituye un importante obstáculo en los esfuerzos del país por garantizar la seguridad alimentaria.
 
La que afectó al país a partir del 2002 devino el evento más crítico de esta naturaleza que ha enfrentado Cuba desde el pasado siglo.
 
En este contexto, se definió la Estrategia Gubernamental de Enfrentamiento a la Sequía hasta el 2012; con medidas emergentes, a mediano plazo y estratégicas.
 
De manera que ante el impacto del cambio climático en los recursos naturales, la agricultura, los bosques y la salud, entre otros, desde hace mucho el país viene trabajando, y ha puesto en función de ello todo su potencial científico-técnico, económico y social con el concurso de las organizaciones de masas y políticas, los gobiernos territoriales y diversos organismos.
 
La prevención, los estudios de riesgos y vulnerabilidad, cómo mitigarlos en cada lugar o zona amenazada por el efecto del cambio climático, y la educación y preparación de la población, constituyen el centro de estos esfuerzos en la Isla.
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