Día Internacional del Estudiante

Hoy celebramos el Día Internacional del Estudiante; una fecha que nos convoca a la reflexión de lo que todos un día fuimos y lo que siempre debiéramos ser. Esta fecha tiene una singular connotación histórica porque el estudiantado en todas partes del mundo ha sido y es el motor que impulsa los cambios y transformaciones necesarias en cada sociedad.
El origen de esta celebración data de 1941, cuando se proclamó en Londres por el Consejo Mundial de Estudiantes. Tiene lugar cada 17 de noviembre, aunque los acontecimientos que le dieron origen datan del 28 de octubre de 1939. La antigua Checoslovaquia fue escenario de la resistencia de su pueblo contra la ocupación Nazi; aquel día tuvo la connotación patriótica de ser el aniversario 21 de su Declaración de Independencia. Miles de ciudadanos, entre ellos un grupo numeroso de estudiantes se lanzaron a las calles de Praga reclamando el fin de la ocupación. El saldo de sangre cobró la vida del estudiante de medicina Jan Opletal, hecho que acrecentó la indignación de sus compañeros y de la ciudadanía en general.

El 15 de noviembre, durante el entierro del estudiante asesinado, sus compañeros protagonizaron otra manifestación de repudio a los invasores; esa vez se sumaron a los praguenses estudiantes de otras ciudades, y la respuesta Nazi no se hizo esperar. Entre la noche del 16 y el 17 de noviembre hubo una orgía de sangre contra los estudiantes, incontables de ellos golpeados y arrestados con el resultado de 9 víctimas injustamente ejecutadas. Más de mil estudiantes tuvieron como destino un campo de concentración. Desde entonces el 17 de noviembre quedó convertido en día de repudio al fascismo y en pro de los ideales de libertad, paz, democracia y justicia.

El Día Internacional del Estudiante es motivo, una vez más, para la reflexión acerca de las realidades que ser ciernen acechantes contra el mundo de hoy. Como el fascismo ayer, fuerzas hegemónicas apuntan contra la supervivencia, no ya de un grupo de estudiantes ni de una sola nación, sino contra toda la especie humana. El holocausto del nazifascismo será una trágica opereta si las fuerzas hegemónicas llevaran a cabo sus manifiestos propósitos.  Lamentablemente no habría para entonces quienes conmemoren el nuevo homicidio en masa. Todos sin excepción seríamos víctimas.

Al recordar la fecha leo en la prensa y espero ansioso el Mensaje que nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz dará a los estudiantes cubanos esta tarde a las seis. Hace cinco años se dirigió también a ellos en el Aula Magna de la Universidad, y de sus palabras entonces todo es actual.

En la riqueza histórica de su discurso, además de la evocación de sus años estudiantiles, ya desde entonces consagrado a la causa patria, suma su análisis de los progresos humanos a través de la historia y definió que “el mundo en que estamos viviendo, no es un mundo lleno de bondad, es un mundo lleno de egoísmo; no es un mundo lleno de justicia, es un mundo lleno de explotación, de abuso, de saqueo, donde un número de millones de niños mueren cada año —y podrían salvarse—, simplemente porque les faltan unos centavos de medicamentos, un poco de vitaminas y sales minerales y unos pocos dólares de alimentos, suficientes para que puedan vivir.  Mueren cada año, a causa de la injusticia, casi tantos como los que murieron en aquella colosal guerra que mencioné hace unos minutos.” Sus palabras de hace apenas un lustro, comparadas con el presente en este planeta, confirma que las cosas hoy son peores. Ya entonces vaticinó:
“Y veremos qué ocurriría si se les ocurre bombardear a Irán para destruir cualquier instalación que le permita la producción de combustible nuclear.”

Me conmovió profundamente cuando con sabiduría comparó el asesinato de los estudiantes checoslovacos con el igualmente vil perpetrado contra los 8 estudiantes de medicina en Cuba en 1871.

Expresó Fidel textualmente: “Ocho estudiantes fueron fusilados en 1871 y fueron cimientos de los más nobles sentimientos y del espíritu de rebeldía de nuestro pueblo, a quien tanto indignó aquella colosal injusticia; como los nueve estudiantes, cuya muerte conmemoramos hoy, asesinados por los nazis, en Praga, aquel 17 de noviembre de 1939, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.”

La historia se repitió en cientos de estudiantes cubanos masacrados por la tiranía de Batista durante la guerra de liberación, y se repite hoy en lugares distantes del Medio Oriente y América Latina. Viene a mi memoria el joven asesinado por los golpistas hondureños aquel domingo en que el Presidente Manuel Zelaya intentaba volver al territorio nacional. Los tiempos pasan como también los seres humanos, pero la ambición y el hegemonismo tienen rostro similar a pesar de las décadas y los siglos.

El Día Internacional del Estudiante se conmemora en Cuba con todo el respeto que merece, y mucho más con la satisfacción de que nuestro país se ha consagrado desde el Triunfo de 1959 a hacer de su estudiantado y de toda su juventud, no un idílico futuro, sino un presente. Como pocos países tenemos la dicha de ser un país de estudiantes.
Los cubanos sin excepción sabemos que siempre hay algo nuevo por aprender. La Revolución con la guía de Fidel y Raúl nos acostumbró a ello. Por eso las palabras de Fidel en el Aula Magna en el 2005 permanecen actuales; por eso como estudiantes constantes esperamos el Mensaje de nuestro Comandante en Jefe. Con su guía sigue alumbrando el sendero de la justicia que la humanidad necesita y merece. 
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