FEU: cuerpo y alma del estudiantado universitario en Cuba

logoFEUlogoFEUDe niña sentía orgullo de pertenecer a la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), mucho más cuando conocí quién había sido el Héroe Nacional y todo lo que significaba ser cubana, cobijada por ideales como los del Apóstol.

Cuando concluí los estudios secundarios, al ingresar al Pre-Universitario, representé entonces a la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM). Ya era yo una joven comunista que entendía cada paso de la Revolución.

Luego llegó la Universidad. Ese sueño anhelado que siempre tuve desde que pasé por vez primera frente a la gran escalinata de la Universidad de La Habana. Sería entonces miembro de la FEU. Orgullo, honor y algo de valentía corrían por mis venas cada vez que transitaba por los parques o me sentaba frente al Alma Mater y la veía  ahí, tan serena y con tanta historia vivida. No podía creer que en aquel entonces, seis años atrás, comenzaría a pertenecer a una organización fundada el 20 de diciembre del año 1922, con Julio Antonio Mella, ese indiscutible líder estudiantil, encabezando la guía de la Federación de Estudiantes Universitarios.

Fue la Cuba neocolonial de los años 20 y los universitarios quienes necesitaron una organización que legitimara los derechos de decenas de cubanos que querían, desde las aulas y en representación de los jóvenes, defender una Cuba que portaba en las entrañas el sentimiento redentor.

Representar al estudiantado universitario, canalizar sus inquietudes, defender sus intereses y viabilizar sus iniciativas, serían premisas de la FEU que aun siguen vigentes.

Desde su fundación la organización estuvo bien presente en cada uno de los procesos de la Revolución Cubana, figuras emblemáticas de la historia de la nación transitaron por ese período universitario, y sembraron una certeza hasta la actualidad: pertenecer a la FEU es un mérito y un honor.

Julio Antonio Mella, José Antonio Echeverría, Fidel Castro Ruz y muchos más han dejado su impronta en la organización, haciendo que cada cubano, sin distinción de sexo, raza o clase social, integre los planteles de altos estudios y  como fieles seguidores de sus legados defiendan lo que con tantos esfuerzos ellos construyeron: una Cuba socialista y revolucionaria.

Este jueves la FEU cumple 90 años. Yo ya no integro sus filas, pues ya me licencié en Periodismo, mas estoy segura de haber dejado mis huellas en esa organización, y haber aprovechado la oportunidad que me dieron mi Patria y mi país de pertenecer a ella.

Hoy son muchos los jóvenes que continúan desde esa trinchera defendiendo nuestro escenario, conscientes de que hace nueve décadas otros valiosos estudiantes, dieron sus vidas porque el proceso revolucionario cubano, comenzado el 10 de octubre del año 1868, siguiera su marcha, dándonos el derecho de celebrar el aniversario de la FEU como cubanos libres y universitarios.

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