Juan Almeida Bosque: Poeta y Revolucionario cubano

almeida-juanEl nacimiento es siempre un hecho de especial relevancia. El 17 de febrero de 1927 marca una fecha de exclusiva significación, pues nació en el reparto Los Pinos en La Habana, Cuba, una de las figuras más notables  de la Revolución y la cultura cubana. Hablo entonces de quien se crió y creció con los más altos conceptos y valores de ver un día su patria libre: Juan Almeida Bosque.

De joven demostró su gran carácter y valentía cuando gritó en el combate de Alegría de Pío ¡Aquí no se rinde nadie!, para motivar los ánimos de los demás revolucionarios, frase célebre que le hiciera merecedor del respeto y la admiración de todos sus compañeros de luchas, dando muestra de su destreza y arrojo en el combate.

Resulta para muchos, entre los que me incluyo, un elemento característico y admirable el hecho de que Juan Almeida, con toda una vida llena de exigencias políticas, tuviera una gran sensibilidad por el arte, y es que Almeida fue un hombre que supo conjugar muy bien sus acciones, y su legado va más allá del mérito de ser partícipe de nuestras luchas por la independencia, se destacó en el arte como ejemplo vivo de un gran compositor musical.

Obras literarias como “La Única Ciudadana”, “El General en Jefe Máximo Gómez”, “La Sierra”, la trilogía “Presidio”, Exilio” y “Desembarco”, “Contra el agua y el viento”, “La única ciudadana”, entre otros, y  temas musicales como “La Lupe”, “Este son homenaje”,  “Dame un traguito” por sólo nombrar algunos títulos, forman parte del quehacer cultural de tamaña figura orgullo de todos los cubanos. Su entrega le hizo merecedor de innumerables premios literarios nacionales y de varias producciones discográficas.

Al escuchar sus composiciones podemos percatarnos que denotan a un hombre de una especial sensibilidad. Aunque no era músico de academia, fue autor de más de 300 obras musicales y una decena de libros de gran valor literario, el también autor de  “Marinero quiero ser”, tema musical que de niños muchos disfrutamos, nunca vaciló cuando asuntos de la patria se trataban y defendió su tierra en el campo de batalla y en las más genuinas y artísticas composiciones.

Varios expertos de la música opinan  que el tono sensible, tierno y apasionante, propio de la canción, predomina en toda la obra de Almeida. En todos sus textos, ya sean literarios o musicales, deja percibir los intensos sentimientos que lo rodeaban, aquellos experimentado solo por los que aman de todo corazón, como lo hizo él.

Hijo, hermano, esposo, padre, amigo. Hoy recordamos a Almeida como un revolucionario de pura cepa y un músico de un excepcional apego a su Isla e ideosincracia. Su obra ha sido reconocida a lo largo de los años por el pueblo todo y por muchas personalidades de la música en nuestro país, autores como Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Héctor Téllez, Ela Calvo, entre otros, cantaron y dieron popularidad a  su música.

Juan Almeida Bosque vivirá por siempre en la memoria popular como ese ser pasional que entregó toda su vida, desde muy joven, por la independencia de Cuba; y como una insuperable guía para generaciones de cubano.

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