¡Feliz Cumpleaños, Fidel!

Fidel celebra su 85 Cumpleaños y junto a su pueblo un nutrido grupo de intérpretes e intelectuales cubanos le homenajeará la víspera. Fidel Alejandro, tal vez sin darse cuenta sus padres cuando le pusieron esos nombres, actuaron como instrumentos inconscientes del destino para destacar dos cualidades que le acompañan desde el día en que nació: Fidelidad y Grandeza. De lo primero, me refiero a ese ser consecuente con lo que ama; con aquello por lo cual ha luchado y sigue dando su vida: la total soberanía de su Patria y por un mundo mejor.

Era yo un niño cuando Fidel se reunió con varios pioneros en La Habana – yo no estaba físicamente allí, pero su mensaje nos hace presentes no solo a los de aquella época, sino también a los niños y niñas de hoy -, y les preguntó de lo más importante que debe hacer un estudiante. Recuerdo que algunos le respondieron: “estudiar, hacer las tareas…”, en fin, lo que a cualquier niño le encomiendan sus padres ante el deber escolar. Entonces Fidel les dijo: “¡atender!”. Esa máxima la llevé conmigo desde entonces, pues como niño que fui lo leí en el semanario Pionero, impreso en un papel modesto, pero con una calidad y dignidad increíbles. Fue en uno de aquellos ejemplares – ya extintos desde hace mucho en los estanquillos – que me motivé por La Edad de Oro y conocí del General Lázaro Cárdenas, su amistad con Fidel y su solidaridad con Cuba. Desde entonces, repito, llevo la máxima de que lo primero en la escuela es “¡atender a la clase!”, y es algo que inculqué a mis hijos y ahora a mis nietos.

Algún día tendría que comentar de eso, porque la conversación de Fidel con los pioneros de entonces, hoy abuelos y abuelas, marcó mi vida estudiantil y nos ha servido de brújula en los deberes paternos de mi esposa y míos. Ningún día mejor en este Cumpleaños 85 de Fidel para decirlo.

A Fidel se le quiere, admira y respeta en Cuba y más allá de las aguas que rodean a nuestro archipiélago; razones abundan. Es precisamente esa fidelidad a una causa legítima y humana, fiel a su nombre. Fidel en su momento fue un hombre de combates, el guerrillero y estratega en tiempos de guerra, y además de eso ha sido y es el estratega y pensador en tiempos de paz y de labor edificante. Para hacer las cosas bien, no basta hacerlas, sino pensarlas bien y prever con luz larga; esa es una de sus tantas virtudes. Como cierta vez me comentó un amigo de otro país: “a don Fidel lo queremos mucho acá porque tiene el valor de decir lo que nuestros gobernantes no son capaces de decir, aunque saben que debieran decirlo; tiene eso que tú sabes que a muchos les falta”.

Por estas y otras razones nos convoca un compromiso con él y con la historia, compromiso también con las generaciones que en algunos años ocuparán nuestro lugar. Ese deber consiste en estudiar el pensamiento y la acción de Fidel en toda su dimensión. De la misma forma que fue publicado el libro “Fidel Periodista”, llegará el momento en que fruto de investigaciones igualmente profundas se publiquen otros que lo vinculan a la Ciencia, el Medioambiente, la Cultura, la Economía, la Paz y otras disciplinas y facetas a las que sigue volcando energía y ánimo.

Haber consagrado su vida a una causa, merece honor. El afán por conocer, aprender, reelaborar con sabiduría lo aprendido y comunicarlo a los demás, son aspectos consustanciales a su personalidad de líder; cualidades en las que también influyó la educación rigurosa que él mismo se impuso: Horas de lectura, de estudio, ejercitación de la memoria, práctica de deportes,  ¡hombre de autodisciplina y rigor en todo el sentido de la palabra!

Eso y más hacen de Fidel un hombre excepcional para el siglo XX y ya también para el XXI. Mientras los fariseos de nuestros días siembran bombas en Afganistán, Irak o Libia para regarlas con sangre, Fidel junto Chávez inspiró una siembra de amor basada en sanar enfermos, devolver la vista a los ciegos, enseñar a leer y escribir a quienes no habían conocido una escuela, y decir a los más pobres de la humanidad que un mundo mejor es posible y que ¡sí se puede!

Hoy junto a Raúl nos empeñamos en la aplicación de los Acuerdos del VI Congreso del PCC, todos conocemos de cuán difícil es ser revolucionario, que en el propio decir de Fidel es “hacer en cada momento lo que en cada momento hay que hacer”. Por eso la condición del revolucionario no es imitativa, es interpretativa, actual y dinámica. Cuanto se hace y hará en nuestro país en materia económica y social, fruto del VI Congreso, es absolutamente consecuente con el pensamiento de Fidel, manifestado en sus discursos e intervenciones públicas a través de los años.

En la cotidianidad revolucionaria de nuestro tiempo Fidel es junto con Raúl nuestra brújula; es un más que merecido mérito. Hoy desde sus Reflexiones se enfoca al mundo con los temas del flagelo belicista y la crisis medioambiental. Esa brújula no falla. Leo a veces secciones periodísticas tituladas “Fidel tenía la razón” y, con respeto y permiso quisiera enmendar algo: “Fidel tiene y seguirá teniendo razón”

Por tu Fidelidad y Humildad, por esa grandeza humana que por modestia te resistes a reconocer al saber igual que Martí que “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz” -, me permítenos desearte a nombre de la Radio Cubana: ¡Feliz Cumpleaños, Fidel!

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