Por siempre Cadena Agramonte junto a su pueblo

Cadena Agramonte está de fiesta y muchos son los motivos para celebrar este 9 de junio sus 62 años de constante surcar por el éter.

Es esta una festividad que siento mía, porque hace unos ocho años la emisora provincial camagüeyana se ha vuelto mi otra casa, mi refugio, y a ella dedico muchas horas de mi día; es, en definitiva, otro incentivo que me hace despertar cada mañana.

Pero ese sentimiento no nace únicamente del vínculo laboral; la Radio me acompaña desde niña. Recuerdo que mis amaneceres de entonces eran junto al programa Mundo Pioneril, todavía al aire, y que pare conciliar el sueño, mami y yo escuchábamos juntas Familiarmente tuyo.

Así, por años, Cadena Agramonte me acurrucaba desde el oído, me acompañaba desde su mundo sonoro, me atraía e incitaba a ser parte de ese equipo de apasionados que se empeña en hacer de la Radio un modo de vida.

Nunca olvidaré cuando en unos de mis cumpleaños el regalo de mi madre fue llevarme a ver la grabación del programa infantil Mundo Pioneril, y aunque algunos le criticaron que haciendo eso se rompería el encanto, lo cierto es que guardo con recelo ese recuerdo.

Desde ese día la magia de la Radio para mí se ensanchó, al vivir las destrezas de los actores y realizadores para lograr a través del sonido un mundo tan perfecto.

Es por eso que este cumpleaños 62 de Cadena Agramonte lo siento como propio, y celebro sus triunfos, porque a esta añeja jovencita que tanto amor y pasión desprende, es imposible no quererla; como muestra, allí están quienes la siguen buscando cada día en el dial e incluso por audio real en Internet, una nueva modalidad atemperada a estos tiempos, que posbilita la inserción de nuevos oyentes, que fieles a ese cariño, la mantienen hoy y siempre en el corazón del pueblo.

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