Producir más arroz y con ciencia

La producción arrocera en Cuba centró el debate de un nuevo encuentro que sostuvo el Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez con científicos y académicos de instituciones del país vinculadas a temáticas de soberanía alimentaria y nutricional.

En el intercambio, que ya se ha hecho habitual cada semana en la agenda del Gobierno -donde también participó el Vicepresidente Salvador Valdés Mesa-  se ratificó que Cuba comenzará este año a invertir la matriz de siembra en el cultivo del arroz.

De sembrar 240 días anualmente irá pasando paulatinamente a hacerlo de noviembre a febrero, periodo en el que se pueden garantizar, como promedio, cinco toneladas por hectáreas.

Al explicar este asunto, Telce González Morera, director del Instituto de Investigaciones de Granos, informó que en la próxima campaña se sembrarán 90 mil hectáreas en época de frío, que promedien 1.5 toneladas por hectáreas más que en la primavera. 

El científico insistió en que, para optimizar los insumos, de manera tal que se logre mayor aprovechamiento del potencial de nuestras variedades de semilla, una cuestión importante es invertir la matriz de siembra.

En ese sentido, el investigador comentó que en nuestro país se siembra arroz desde el 15 de noviembre al 15 de agosto y se está cosechando de abril hasta diciembre. 

Al realizar una comparación con varias naciones que siembran entre 30 y 90 días al año, alcanzando rendimientos por encima de siete toneladas por hectáreas, González Morera acentuó que “los países que siembran menos días logran una mayor organización de su proceso productivo y aprovechan las épocas óptimas de siembra”.

El director del Instituto de Investigaciones de Granos consideró que el arroz es un alimento estratégico, “a partir de que se puede almacenar sin procesar y además tiene un alto contenido de calorías, lo que lo hace muy importante en la dieta de los seres humanos”

El investigador destacó que Cuba dispone de 69 variedades de semillas inscritas, de ellas doce actualmente en producción. De igual manera, significó que los cuatro territorios mayores productores de arroz son Granma, Camagüey, Sancti Spíritus y Pinar del Río.

En su presentación ante la dirección del país, productores y expertos, Telce González Morera, director del Instituto de Investigaciones de Granos, precisó que “el mayor problema en estos momentos es el insuficiente aseguramiento de insumos para la producción agroindustrial de arroz, lo que ha causado que en los dos últimos años el programa haya tenido una disminución en sus compromisos y se desaproveche el potencial genético de las variedades disponibles”.

Por otra parte, en su intervención, el científico detalló que existe un proyecto con GEOCUBA que ha generado un nuevo servicio que comienza este mes en Sancti Spíritus y Pinar del Río, y en noviembre en Granma y Camagüey. 

Explicó que se trata de tres vuelos con drones en la totalidad de las áreas de siembra de cada una de sus empresas. “Uno para hacer análisis de población, otro para monitorear plagas y un tercero para hacer un estimado real, georeferenciado, del rendimiento de los campos que va a ayudar a que las empresas tengan una mejor planificación y logren un programa de cosecha más adecuado”, aseguró Telce González Morera.

Al respecto de este tema, el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez destacó la importancia del uso de esas tecnologías en la agricultura. “Cuando tengamos extendidos estos sistemas de evaluación de rendimiento a todos los cultivos posibles -enfatizó- imagínense cuánto reportarían en la planificación casi en tiempo real para los balances de alimentos”. 

El Jefe de Estado apuntó que “eso nos ayudará en la toma de decisiones, en la gestión de dirección, en la planificación y el trazado de estrategias. “Esa es una cultura que tenemos que ir ganando e impulsando”, señaló Díaz-Canel.

Ciertamente, en tiempos de enfrentamiento a la COVID-19, cuando la producción de alimentos ratifica su condición de prioridad nacional, Cuba también acentúa la mirada en la producción arrocera, con el objetivo de reducir las cuantiosas importaciones de este cereal y contribuir a la soberanía alimentaria y nutricional de la nación.

Para lograr mayores rendimientos mucho tiene que aportar la ciencia. Y aunque por sí sola no resuelve todos los problemas, potenciar nuestras capacidades desde la gestión del conocimiento, la innovación y la tecnología, escuchando las experiencias de científicos y productores; permitirá producir más, con nuestros propios recursos, reducir gradualmente las importaciones y garantizar la calidad para satisfacer el consumo de la población.

 

 

 

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