Crónicas del Caribe: homenaje al Padre de la Radio en Cuba

El escritor y periodista cubano Jesús A. Díaz Loyola, es el autor del libro Crónicas del Caribe, publicado por la editorial hispana Stella Mars, y dedicado a la historia del emigrante asturiano, don Manuel Antonio (Manolín) Álvarez (1891-1986), quien residió en la mayor isla de las Antillas durante ocho décadas, y fue calificado como el Padre de la Radio en Cuba.

Dicho volumen constituye una semblanza de la vida que llevó el emigrante en América, vista desde la perspectiva de un hombre que vivió por la radio y para la radio, y que fue —en el Caribe y Centroamérica— el protagonista esencial del invento que revolucionó la comunicación social en el siglo XX.

La historia de Manolín comienza en el otoño de 1899, a la luz de la invención de la radio por Guillermo Marconi. 

En el seno de una familia española en Carreño, Asturias, cuando era un mozalbete de trece años, sin el viento de la edad a su favor, se resistió a continuar viviendo en su pueblo natal: la parroquia de Santiago de Ambás, y emprendió la aventura de “hacer las Américas”. 

Ese es el resultado de tres décadas de búsqueda, en la cual el colega Díaz Loyola anotó pacientemente la vida de Manolín, rastreó las huellas de su infancia hispana y armó su historia, gracias al sólido vínculo afectivo-espiritual que los uniera, así como a la relación mágica que los dos establecieron con la radio en nuestra plataforma insular.

Cuando el joven emigrante se embarcó en el vapor francés La Normandie, en La Coruña gallega de 1905, era un rapaz en busca de la tierra prometida. Al llegar a La Habana, vivió en el Centro de Detención de Tiscornia, la cruenta página de la leyenda negra de la inmigración en Cuba. Toreó el chantaje y las incomprensiones de petulantes cuando pretendió enseñar la radio como un invento humano, y experimentó amarguras de todo tipo en el gran ruedo de la vida. 

Se considera el inicio oficial de la radio en la Perla del Caribe, el 10 de octubre de 1922, cuando sale al aire la PWX de la Cuban Telephone Company.

Ese texto coloca los hechos en su justo lugar, porque ahí no comenzó la radio cubana, sino en Caibarién, un puerto del norte de Cuba, donde se produjo la emisión de las primeras señales de la mano del emigrante español. 

En 1920, Manolín inició una complicidad idílica con la radio. El camino fue afanoso y azaroso y lo llevó a las rutas creativas del diálogo con el pueblo, la creación de emisoras y la recreación estético-artística e informativa de cuánto aconteció a su alrededor.

Dos años antes de la primera transmisión oficial de radio en Cuba, abrió su legado histórico desde Caibarién, en 1920, cuando inauguró la 6EV, una planta con 20 watts y banda de 225 metros, que cimentó el firmamento sonoro de una época.

Los reportes periodísticos de esa época socio-histórica guardan constancia justiciera de los tiempos gloriosos que protagonizó el ilustre asturiano.

Un lustro después de la 6EV, en 1925, «Manolín» se empeñó y formó otra planta de radio con las siglas 6LO. En 1930, consiguió la tercera emisora, y la denominó CMHD, la cual era escuchada en la banda de 325 metros con una potencia de 250 watts, la mayor entre las emisoras del interior del país.

El alcance humano del invento traspasó los límites de Caibarién, y Álvarez dispuso la fundación de la emisora CMHA, en Sagua la Grande, ciudad costera del norte cubano. 

En la médula de su quehacer se encuentra, sin duda alguna, la tenacidad del emigrante asturiano por llegar con su brazo a cualquier lugar del mundo.  Sus emisiones inagotables trascendieron fronteras y llevaron el mensaje de las ondas hertzianas a gran parte de Las Américas. 

En Cuba, se relacionó con los círculos literarios de su tiempo y pudo codearse con grandes celebridades como el poeta, escritor y dramaturgo granadino, Federico García Lorca (1898-1936), quien visitó a Caibarién, su pueblo cubano, en el verano de 1930, junto al hispanista José María Chacón y Calvo (1892-1969), a quien García Lorca había conocido en España, en 1922. Trató a la poetisa y escritora chilena, doña Gabriela Mistral (1889-1957), Premio Nobel de Literatura, quien también recorrió la Villa en 1931. A todos los conoció cuando la radio los hacía brillar.

En 1982, en el crepúsculo de su existencia, con 94 años y ya ciego, el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) le reconoció la paternidad de la radio:

Manolín Álvarez transmitió en 1917 las primeras señales de radio en Cuba,reza una placa en la casa donde tuvo su primera emisora en la calle de Céspedes No. 7, en Caibarién, actual provincia de Villa Clara.

En la casa donde nació y vivió, en Santiago de Ambás, Carreño, Asturias, le recuerdan desde 1991, cuando Manuel habría cumplido 100 años. El Ayuntamiento de Carreño suscribió allí: como homenaje a uno de sus hijos más distinguidos y que llevó en su corazón y en las ondas, el título para él más amado de ser español y de su asturiana Ambás, en Carreño.

Crónicas del Caribe es un documento que nos traslada en el tiempo a las distintas etapas que tuvo que transitar un emigrado del siglo pasado, atraído por el sueño de “hacer Las Américas”. Una historia que se mueve desde la dureza de una vida, el viaje y el dolor por el aislamiento de la familia, el rudo trabajo y las costumbres… hasta el sueño anhelado de la invención de la radio. 

Jesús Díaz Loyola, conoció y convivió en Cuba con Manolín Álvarez. El autor nació en la ciudad portuaria de Caibarién, en 1964, mientras que el testimoniante vivió más de 80 años en esa localidad, lo cual determina el encuentro de dos culturas, dos tiempos y una pasión común: la radio.

Díaz Loyola estudió periodismo en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba; fue redactor-reportero de prensa en el diario Vanguardia, de Villa Clara, en Radio Progreso, Radio Rebelde, Radio Habana Cuba y en la Agencia de Información Nacional (AIN).

Ha publicado sus trabajos en medios de comunicación de la península ibérica y de Estados Unidos. Actualmente reside en Madrid.

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