Días de Radio

De niño solía jugar en los alrededores y hasta en la propia entrada de Radio Marianao, entonces ubicada en la avenida 124, entre 41 y 43.

Sabía que allí se producían algunos de los programas que escuchaba en las tardes de mi infancia después del regreso de la escuela, atrapado por esa magia intangible de las cintas magnetofónicas impregnadas de sonidos.

Escribo para no olvidar los antecedentes de la circunstancia que me llevó a formar parte del equipo de Radio Cadena Habana -cuando estaba ubicada en la avenida 51 y calle 130-, pero que jamás los marianenses dejamos de llamar Radio Marianao, aunque ya solo es la evocación de un recuerdo capaz de sentir orgullo por la patria chica, también llamada barrio.

Una reconocida colega me había propuesto para dirigir el programa Habana 19, y sentí que sobredimensionaban mi capacidad de dirigir a locutores como Milbia Zapata Patherson, Farray y la joven Idania Martínez Grandales.

Durante toda la madrugada estuve despierto, aplastado por la responsabilidad que develaría aquella revista con la cual nos despertábamos en la Escuela al campo y en el campo, que no es lo mismo, ni tampoco fue igual.

El reloj de la cabina escurrió los últimos segundos y justo a las seis de aquella mañana el sonido desapareció de mis oídos, Milbia gesticulaba detrás del vidrio;  Farray con las manos en la cabeza, e Idania con los ojos también gritaba en apoyo de Alfredo (operador de cabina) que logró estremecerme con sus brazos. Lo observé en la distancia subatómica y le dije: "Abrimos con Van Van".

Fue entonces que escuché la palabrota de Milbia atravesar el grueso cristal después de lanzar los audífonos, y el "Buey cansao" despejó el camino que me permitió volver a escuchar la voz de la Zapata Patherson: "Esta mañana nuestro programa comenzó con algo más movidito y disfrutamos del sonido Van Van…"

Se habían roto algunos esquemas con aquel improvisado precedente, compartido después con el colega Fidel Díaz Castro, en la emisora que inició sus transmisiones el 11 de noviembre de 1940.

Es ese un lugar con mucha historia, sobre todo porque fue donde un grupo de revolucionarios grabó, en una operación clandestina realmente temeraria, el himno del Movimiento 26 de Julio, el 15 de febrero de 1957.

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