Una mujer de hoy

Hay mujeres que además del elogio público ante su brillante desempeño, merecen ser imitadas por su integridad en la vida. Impetuosa y enérgica como toda cubana, Isabel Arteaga Méndez, es de esas valientes que enfrentan los días con valía y dignidad, a pesar de los reveses.

Nadie como ella logra la exquisitez de los cake, brazos gitanos, gaceñigas, panecillos y margaritas, elaborados en la dulcería La Flor de Ciego de Ávila. Rodeada de compañeros y de alumnos, casi todos hombres, organiza y avala la calidad de las producciones que se ofertan al pueblo.

Desde hace 30 años, esta servidora pública, Maestra Dulcera, brilla por su excelente trabajo en la unidad perteneciente a la Empresa Alimentaria de nuestra provincia, y a pesar del tiempo transcurrido, recuerda con claridad cuando comenzó en el establecimiento que entonces era la Fábrica de Queques Vitamalta y ella era una de las envasadoras más jóvenes. 

Poco a poco y con la ayuda del maestro Luis Miranda, Isabel aprendió la magia y los secretos del arte con el cual muchos avileños se deleitan, paso a paso, se hizo camino al andar, para mantener dignamente al pequeño Mario, su tesoro mayor y quien aún requiere de cuidados extremos, al nacer con un Síndrome de Down.

Entonces lo que pudo significar un obstáculo, una tristeza, para aquella jovencita, se convirtió en el mayor motivo para andar cuesta arriba, sin menguar la fortaleza, el entusiasmo, la creatividad, y dibujando rosas a los días tan lindas como las flores que adornan sus cake, emprendió su viaje, sin lamentos, ni reproches, porque a la vida no se le reclama, se le agradece.

Isabel Arteaga Méndez junto a su hijo. Foto Vielka Taño

 

Foto Vielka Taño

Comparte este contenido en tus redes sociales

You have no rights to post comments