Presentan en la UNEAC libro "Silencio...se habla"

{dropcap}L{/dropcap}a escritora, periodista y locutora, Josefa Bracero Torres, Premio Nacional de Radio, es la autora del libro “Silencio…, se habla”, prologado por el maestro Renaldo Infante Uribazo, Premio Nacional de Radio, publicado por la Editorial Pablo de la Torriente Brau, y presentado este lunes en la sala “Martínez Villena” de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Los presentadores, el editor Fermín Romero y el crítico y periodista, Fernando Rodríguez Sosa, valoraron ese texto como de elevado vuelo poético-literario y de gran historicidad (abarca desde el surgimiento de la radio cubana hasta después del triunfo revolucionario: concretamente, hasta el 2006).

En las 467 páginas de esa obra, dedicada a la radio en la mayor de las Antillas, aparecen no solo las voces emblemáticas de la locución cubana (los maestros Germán Pinelli y Bobby Salamanca, entre otros), sino también los programas estelares (“Alegrías de Sobremesa” y “Nocturno”, por sólo citar los de mayor radioaudiencia a escala nacional), que transmite la octogenaria Radio Progreso.

Entre otros temas desarrollados en dicho volumen con impecable rigor profesional, se incluye una reseña de las principales emisoras radiales de la mayor de las Antillas, las orquestas y los artistas nacionales y extranjeros más populares de todas las épocas y de todos los tiempos que actuaron en ese medio de comunicación social, que el 22 de agosto de este año celebró su aniversario 87.

Para los colegas Romero y Rodríguez Sosa, ese libro es “hijo legítimo” de la razón y la pasión por la radio de la ex vicepresidenta y artista emérita del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Por último, la también autora de “Rostros que se escuchan” y “Otros rostros que se escuchan”, les agradeció a los presentadores sus amables palabras, así como a sus colegas de infatigable labor en los campos de la locución y el periodismo, que estuvieran compartiendo con ella ese momento de su vida… único e irrepetible.

Entre otras cosas, explicó -en apretada síntesis- la motivación fundamental que le aguijonó la mente y el alma para escribir “Silencio…, se habla”, a cuyo proceso de elaboración, redacción y edición le dedicara una década de su existencia, y que no fue otra que el amor inmenso que siente hacia la radio, percibida por ella como fuente nutricia de ética, humanismo y espiritualidad, concluyó.

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