Un best seller radial internacional

El lenguaje radial en nuestro país ha estado ligado a la forma de expresión dramática para lograr plena comunicación y cumplir una función cultural inherente al medio.

Los programas dramatizados aparecieron casi en los albores de la radio en Cuba, junto con noticiosos, deportivos, humorísticos... Se convirtieron en un elemento fundamental de la programación, y a través de los años se sedimentaron y transformaron de hecho y derecho en tradición cultural, tanto como la inevitable taza de café, la partida de dominó y el punto guajiro.

En 1929, Enriqueta Sierra –destacadísima actriz y directora, que hizo su debut teatral dos años y medio después de haber venido al mundo precisamente en un camerino del Teatro La Caridad, de Santa Clara, donde su padre trabajaba como actor y pintor escenográfico– puso en el aire a través de la PWX la primera adaptación radial de una obra teatral.

El 30 de octubre de 1931, con la dirección e interpretación de la propia Enriqueta y un elenco integrado entre otros por Marta Aspiazu, Pablo Medina, Miguel Llao y Antonio Valladares, se radió por vez primera en Cuba una comedia completa en tres actos de forma continuada, la obra Mamá, de Gregorio Martínez Sierra, y se transmitió por el espacio La hora múltiple de la emisora CMX de Don Pancho Lavín.

Otra experiencia que debemos a esta extraordinaria mujer de la radio fue la novela radiofónica que se estrenó al aire por la CMQ de Monte y Prado. La primera serie radial que dramatizaba novelas famosas, en este caso, Cumbres borrascosas, y tuvo en los papeles principales a un destacadísimo actor, Marcelo Agudo y la voz inigualable de Enriqueta Sierra.

Después, en 1939, la CMQ creó la novela radial de «Los Precios Fijos», y entregó la dirección a Enriqueta Sierra. Surgió así el género radio-novela, tal cual lo conocemos hoy. Allí debutó, dirigida por Enriqueta, la primerísima actriz Elvira Cervera, después de haber ganado el concurso para buscar estrellas organizado por la CMQ.

Cuando se produjo la competencia entre las dos empresas radiales más importantes de la época, la RHC Cadena Azul del ex empresario tabacalero Amado Trinidad no se quedó atrás, y el 26 de marzo de 1941 comenzó a transmitir La Novela del Aire, cuyo éxito aseguraron dos nombres importantes del desarrollo radial en Cuba: Caridad Bravo Adams, escritora y Luis Manuel Martínez Casado, actor y director. Fue así como surgió la novela radial con frecuencia de lunes a viernes, forma difundida en Cuba y en toda América, y que en nuestro caso se mantiene hasta hoy.

Entre los espacios que han matizado la función cultural de la radio en el país, hay uno con cerca de cincuenta años en el aire por las frecuencias de Radio Progreso. Se llamó primero «Esta es mi vida», que escribió hasta principios de la década del sesenta Inés Rodena. En 1962 comenzó a llamarse La Novela de las Dos y ha tenido la virtud de saber devolver en imágenes radiales toda la fuerza presente en la más valiosa literatura universal.

Baste señalar a Escenas de París, El alma encantada, Eugenia Grandet, Gracias por el fuego, Barranco de ciegos, Jane Eyre, El rojo y el negro, La tía Tula, Nido de hidalgos, Ana Karenina, Doña Flor y sus dos maridos, La casa de los espíritus, El color púrpura y Como agua para chocolate... Sobre las cuatro últimas comentó Orieta Cordeiro, la asesora de La novela de las dos desde 1984.

He tenido la satisfacción de relacionarme con autores de la talla de Jorge Amado, Isabel Allende, Alice Walker y Laura Esquivel durante sus visitas a Cuba. Del primero se realizaba en 1987, su novela Doña Flor y sus dos maridos adaptada y dirigida por Abelardo Rodríguez, cuando visitó el Estudio 7 de Radio Progreso en unión de su esposa Celia. Ambos quedaron encantados con la producción de la obra, y Jorge Amado le dijo al adaptador-director: --Yo soy el abuelo de esta obra, tú eres el padre porque la has creado en un medio tan difícil como la radio--y se sintió halagado porque, gracias a ello, casi diez millones de personas potencialmente pudieran escucharla. Solicitó enviáramos su obra grabada en casetes a la Fundación Jorge Amado en Bahía, y allí permanece como todas las versiones de las obras de este importante escritor latinoamericano ya fallecido del cual también se transmitieron por Radio Progreso Tierras del sin fin, Gabriela, clavo y canela y San Jorge de los lleus, adaptadas por Joaquín Cuartas y dirigidas por Rafael Linares, y Tieta de Agreste, adaptada y dirigida por Abelardo Rodríguez y asesorada por mí. Doña Flor y sus dos maridos y Tieta de Agreste, fueron premiadas en el Festival Nacional de la Radio.

En 1988 Isabel Allende recibió en Casa de las Américas a Orieta Cordeiro y a Abelardo Rodríguez, ocasión que autografió el libro que sirvió de base a la novela radial. Se sintió muy complacida al saber que pretendíamos adaptar su obra a un medio como la radio, y nos cedió los derechos de autor de todas sus novelas. Es por ello que, además de La casa de los espíritus, he asesorado De amor y de sombras, y Eva Luna, la última adaptada por Rebeca Ulloa y dirigida por Héctor Pérez Ramírez y recibieron el Premio Caracol de la UNEAC en guión y dirección y en el Festival Nacional de la Radio. Y agregó Orieta: A Alice Walker le hicimos conocer que El color púrpura se había realizado en este espacio en 1989; le obsequiamos un esquema de trabajo que incluía la dramaturgia radial y el primer capítulo, y quedó realmente fascinada. Esta obra fue adaptada por Ada Ramos y dirigida por Abelardo Rodríguez. También obtuvo Premio Caracol de la UNEAC en dirección y Premio del Festival Nacional de la Radio.

Por último, en un encuentro en la UNEAC y correspondiendo a una solicitud de Radio Progreso, Laura Esquivel cedió los derechos de autor para llevar a la radio Como agua para chocolate. El escritor. Héctor Armas Duque fue el adaptador y la propia Orieta Cordeiro actuó como asesora.

Mientras en América Latina, como consecuencia de la profusión de la televisión, los dramatizados - fundamentalmente novelas y seriales -languidecieron hasta desaparecer casi totalmente, en Cuba se fortalecieron e se hicieron más que habituales en el hogar cubano. La gama de programas dramatizados que se han transmitido y se transmiten por la radio de Cuba es tan vasta y abarcadora que sería imposible reseñarla en toda su riqueza.

Por eso, al tomar como ejemplo a La Novela de las Dos de Radio Progreso, lo hicimos con el propósito también de reconocer el aporte que otros programas dramatizados de la propia radioemisora y de todo el país brindan a nuestro pueblo a través de los más variados géneros, para ponerlo en contacto con nuestras raíces históricas y lo mejor de la literatura nacional e internacional.

 

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