Félix B. Caignet, un símbolo de la radiodifusión en Cuba

Entre haciendas y cafetales transcurrió la infancia del llamado “Padre de la Novela Radial de Cuba”, el santiaguero Félix Benjamín Caignet Salomón, nacido el 31 de marzo de 1892. Era muy joven cuando la familia se traslada hacia Santa Rita de Burene en Santiago de Cuba.

En la hospitalaria Santiago el joven Benjamín se nutre de magia y de personajes pintorescos que le contaban historias de sus antepasados con el toque siempre de suspenso, de esta forma comienza a forjarse en él sus habilidades narrativas, según una semblanza publicada en el periódico Sierra Maestra.

En 1914 se inicia en el mundo periodístico y realiza reportajes en los tribunales del antiguo Poder Judicial de Santiago de Cuba mientras aprovechaba la prensa de la época para publicar poemas, cuentos infantiles e historietas en medios como El diario de Cuba, El Fígaro, la revista Bohemia y El Sol.

Sus inicios en la radio santiaguera lo definen como el gran creador de un personaje que hizo época en la señal radiofónica el detective chino Chan Li Po, considerado hoy el primer personaje del género policíaco radiado en Cuba y transmitido en 1934 por la emisora CMKD del Palacio de la Torre.

Otro de los aportes de Félix B. Caignet fue la introducción en el guión de un narrador como parte del espectáculo, elemento de las radionovelas que ya había utilizado en una serie infantil, antes publicitada, bajo el nombre de Chilín y Bebita.

Corría el año 1948 y la fama y el éxito no se harían esperar más en la vida de Félix Benjamín Caignet. Se comienza a escuchar por primera vez una novela a nivel nacional y latinoamericano “El derecho de nacer”;  producto radiofónico que se convirtió en poco tiempo en un paradigma que aún es válido en la contemporaneidad e impuso un estilo narrativo cuyo pilar era "hablar en metáfora” como medio para llegar a la sensibilidad de los oyentes.

El derecho de nacer fue llevado al cine y a la televisión en varias oportunidades por prestigiosas productoras.

De sus bendecidas manos también se suman otras radionovelas que consolidaron el naciente género como Aladino y la lámpara maravillosa (1941), El precio de una vida (1944), El ladrón de Bagdad (1946), Peor que las víboras (1946), Ángeles de la calle (1948), Pobre juventud (1957), La madre de todos (1958), Amistad con H y Pero nació, estas dos últimas quedaron inconclusa cuando el 25 de mayo de 1975 dejó de existir físicamente.

Otra de las facetas que lo hicieron patrimonio de la cultura en la región del oriente cubano fue la de compositor. De su quehacer creativo salieron joyas de la cancionística como Te Odio, Mentira, Carabalí, Montañas de Oriente, Quiero Besarte, En Silencio, Frutas del Caney – una de las más emblemáticas- y la canción infantil “El ratoncito Miguel”.

A casi 500 años de la celebración de la Fundación de la Ciudad, Santiago de Cuba tiene en Félix Benjamín Caignet un auténtico innovador de la dramaturgia radial y un baluarte como poeta, periodista, escritor, narrador, compositor, cantante, actor y pintor, y “Padre de la Novela Radial 

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