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El encanto de una voz de niño PDF Imprimir E-mail
Escrito por Carlos Rafael Diéguez   
Martes, 15 de Junio de 2010 19:00

Existe una añeja polémica entre expertos y entendidos de la  locución radiofónica relacionada con las voces agudas y graves.

El locutor cuando habla para divertir o entretener y no lo logra o el animador que desea estimular un auditorio y tampoco alcanza el propósito deseado, ha perdido la brecha de la comunicación. Si la alocución mantiene la atención del perceptor, es que se siente cómodo, identificado con una voz que lo cautiva, porque emotiva y  alienta.

Algunos especialistas abogan por determinadas características tímbricas. Es cierto que los tonos graves cuando se mezclan con los agudos hacen una perfecta “sinfonía” pero hay voces agudas que son tan agradables como las que exigen los expertos. Una voz llamada “de niño” puede atraer toda una audiencia.

Porque el timbre podrá ser llamativo desde el punto de vista estético pero no determinante.   
En el diapasón de voces existen todo tipo de timbres, tonos y ritmos que ofrecen un arco iris de opciones, las más eficaces son aquellas que desprenden afectos, envueltas de ternura como una magia imantada resultado de la necesaria dicción, articulación y autopreparación del  locutor, periodista o comunicador.

Las exigencias para un cantante se acercan a las características que se exigen al comunicador de radio o TV, pero no son las mismas, por ejemplo en la música clásica se requiere de la llamada zona apta o tesitura porque en la pronunciación las frecuencias generan un tracto vocal. Discriminar en la radio aquellos adultos que ostenta voces agudas es una práctica que debiera reconsiderarse.

En la adolescencia la voz se transforma  tanto en los hombres como en las mujeres, todas las voces cambian de un ámbito agudo a un ámbito más grave, debido al cambio hormonal. Esa mutación es más marcada en voces masculinas que en femeninas.

En el argot musical se sabe que mientras una voz femenina muta alrededor de una tercia mayor, la voz varonil muta comúnmente alrededor de una octava.  No podemos olvidar que el dulce de una voz de niño encanta el éter. No importa que un periodista, mujer u hombre tenga una voz infantil, si lo que dice lleva la profundidad de contenido, la elocuencia de la comunicación y la sinceridad de los niños, bienvenida sea.

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Comentarios
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Que buen articulo....
Lazaro 2010-06-23 10:56:30

Que bueno este articulo, pues muchas veces ( y para fastidio de algunos) se ha estereotipado que el locutor varón debe tener una voz grave, cálida y bastante a lo Marlon Marlon, excluyendo a aquellos que como yo poseemos una voz normal. creo que el mejor esfuerzo esta en buscar las habilidades de poder improvisar, ser espontaneo, ser "gracioso" sin hacer el ridículo.... ser un hombre de radio no es tener una bonita voz, porque se puede tener, que si no se explota lo demás, ¿de que sirve?
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