Holguín, Cuba.- Entre tantos ejemplos que demuestran irrebatiblemente los nobles sentimientos que sustentaron desde el primer momento la fortaleza de los cinco cubanos, encarcelados injustamente en los Estados Unidos de Norteamérica, solo por la soberbia imperial, enardecida también por la vocería corrupta de la bien llamada ¨loba feroz¨, Ileana Ross, y la manada de seguidores que posee en Miami, develo hoy esta historia. Su génesis la conocen hasta ahora otras dos personas solamente. Por lo tanto, a Elizabet Palmeiro y a Ramón Labañino Salazar, les pido permiso con infinito respeto.
Cuando Radio Rebelde inició las transmisiones de ¨La luz en la oscuridad¨, o ¨La hora de los cinco¨, como se conoce a este programa, de factura y características tan especiales, que cierra el horario de las noches dominicales, un día conocí , que en algunas ocasiones, uno, dos, tres de los héroes, lograban captar las frecuencias radiales, y escuchar el programa en sus celdas, valiéndose de pequeños radios de baterías.
Historia principal aparte, Radio Rebelde, ¨La emisora de la Revolución Cubana¨, como sucedió desde su nacimiento en la Sierra Maestra en mil novecientos cincuenta y ocho, volvía a romper cercos y silencios, para llegar con la verdad y la información precisa, esa que otros no decían, por rabia, o por temor.
Una noche, cercano por cierto, otro fin de año en el encierro, etapa que logicamente acrecentaba el sufrimiento, transmitímos completa, gracias a la posibilidad otorgada por el equipo de dirección de La hora de los cinco, una entrevista con Nancy Pavón, desgarradora conversación, en la cual, en medio de perennes lágrimas, quien era una adolescente en mil novecientos setenta y uno, campesina de extrema humildad, tal como su familia toda, me fue contando lo sucedido la dificil noche de aquel doce de octubre de ese año, cuando de improviso, su pequeña casita de yaguas y guano, donde nancy vivía con sus padres, Bienvenido y Pancha, y sus hermanos pequeños, de entre cuatro y trece años, se llenó de fuego, humo, y metralla, consecuencia de la obra asesina que estaba en marcha protagonizada por un grupo de mercenarios que desembarcaba en el poblado de Boca de Samá.
Era la metralla y las balas asesinas que mataron enseguida a Lidio y a Ramón, dos jóvenes combatientes de la pequeña guarnición ubicada en la zona, la misma metralla que hirió gravemente al ¨Chino ¨ Escalante, otro de los combatientes guarda fronteras que salieron a repeler la cobarde agresión, las mismas balas que convirtieron en destrozados muñones los pies de Nancy, y también hirieron de gravedad a su hermanita Angela, de solo trece años.
El privilegio histórico de un hecho casual, hizo que precisamente la transmisión de aquella dificil conversación, entrara también, esa noche fria de diciembre, en las celdas de nuestros hermanos héroes.
No habían pasado ni dos horas de aquella madrugada, cuando el insistente timbre del teléfono hogareño me hizo sobre saltar, pues una llamada a las dos de la madrugada, no siempre trae una buena noticia.
Del otro lado de la comunicación escuché una voz femenina, presentándose con respeto y algo apenada por la hora. Se sentía muy claramente la humildad de su persona en aquellas palabras.
Así Elizabet Palmeiro, esposa del héroe Ramón Labañino Salazar, lograba coronar una gestión de más de dos horas, preguntando en más de un sitio, hasta saber el número de mi teléfono. Cumplía así el pedido exacto de su esposo, quien esa noche, al escuchar la entrevista a Nancy por Radio Rebelde, sintió tan grande impresión que inmediatamente tuvo la impostergable necesidad de escribirle unos versos, para que le llegaran esa misma madrugada.
Ya cerca de las tres de la madrugada, y gracias a la colaboración del sistema de tropas guarda fronteras, trabajadores del grupo empresarial Gaviota, operadoras de guardia en las posiciones de larga distancia de la empresa de telecomunicaciones de Cuba, y varios colaboradores más, ya teniamos a Nancy junto a un teléfono, el más cercano posible al lugar de su residencia actual, envuelta en una gruesa colcha, por el frio ambiente, y por estar afiebrada debido a un fuerte estado gripal.
Allí estaba Nancy Pavón, una de las humildes víctimas del artero ataque mercenario a Boca de Samá, recibiendo palabra a palabra, y estrofa a estrofa, el contenido de un poema escrito solo un rato antes, especialmente para ella.
Así sintetizaba Ramón la razón de ser de su vigilia, que es idéntica a la de sus hermanos. La razón de ser de sus batallas, de sus fuerzas, y de sus convicciones inclaudicables.
...¨Una estrella razgó tus piececitos desnudos, a mi, en cambio, el alma me arrebató lo más puro, y lloré como un niño, con intenso dolor profundo...
¨cuanto lo siento hermana, cuanta soberbia humana, cuanto lamento.
¨Desearía tanto haber nacido antes
¨Así habría cuidado yo tus pasos, y quizas no habría dolor en tus ojos, ni lamentos en tu llanto.
¨Pero sabes, hoy tu dolor es el mio, es coraza, razón, lanza y combate, que fortalecen la idea de que nunca estuvimos errantes.¨Y te juro, hermana, te juro, dar la vida entera, cual nunca pérfido estandarte, para que jamás niñas quinceañeras, sufran de esta maldad salvaje.
En fin, hermosos fragmentos del poema que una madrugada muy fria, de fin de año, Ramón Labañino Salazar, uno de los cinco héroes cubanos, injustamente encarcelado en Estados Unidos de Norte américa, escribió desde su celda, de un tirón, porque así se lo dictó la nobleza de su corazón, para dedicárselo, y enviarlo enseguida, a Nancy Pavón, una de las victimas cubanas del terrorismo de estado.





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