Como anunciara recientemente el diario Granma, por estos días previos al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) sus mil delegados evaluarán una nueva versión del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del país, hecha a partir de las propuestas de adición, modificación, supresión, duda y/o preocupación que aportó el pueblo desde los barrios y los centros laborales y estudiantiles.La tan esperada cita tendrá lugar del 16 al 19 próximos, y su inauguración en la tarde del venidero sábado, Día del Miliciano, acontecerá luego del desfile militar y popular por el aniversario 50 de la proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana y de la victoria de Playa Girón.
Por eso desde hace semanas la histórica Plaza de la Revolución José Martí, en La Habana, se acondiciona y viste sus mejores galas, en medio de los ensayos de quienes participarán en la ceremonia, a la que asistirán como invitados precisamente los delegados al Congreso.
En toda la nación es grande la expectativa alrededor del evento, el cual -en medio de la convulsa situación externa y las complejidades en el orden interno- rectificará el rumbo socialista de la economía cubana, dado que sus acuerdos serán en beneficio de la población y del país.
Una clara expresión de la fe del consenso nacional sobre la necesidad y la urgencia de cambios lo constituyen los debates suscitados a raíz del análisis del Proyecto de Lineamientos por más de siete millones de ciudadanos, quienes en aras del enriquecimiento del estratégico documento realizaron más de dos millones 346 mil intervenciones agrupadas en 619 mil 387 propuestas, según cifras preliminares divulgadas recientemente.
Como señaló el General de Ejército Raúl Castro en la reunión ampliada del Consejo de Ministros del 25 de febrero, “los resultados de ese proceso constituyen un formidable instrumento para el trabajo de la dirección del Partido y el Gobierno a nivel nacional, provincial y municipal”.
En este encuentro el presidente cubano reiteró que la actualización de nuestro modelo económico no es tarea de un día, ni siquiera de un año, y que por su complejidad demandará no menos de un quinquenio desplegar su implementación.
Tras ratificar que “no debe dejarse espacio al apresuramiento y a la improvisación, pues la mayor amenaza reside, precisamente, en los errores que podamos cometer”, Raúl llamó a “trabajar sin prisa, pero sin pausa, y potenciar el orden y la disciplina en todo lo que hagamos, sin perder de vista la importancia de asegurar una minuciosa preparación de todos los cuadros y especialistas encargados de la materialización de los cambios que vayamos introduciendo”.
A pocos días de que inicie el Congreso del Partido, cuyos debates se centrarán en las estratégicas tareas económicas y sociales de la Revolución cubana para los próximos cinco años, esas palabras adquieren mucha trascendencia.
Ejemplo de ello es el actual proceso de disponibilidad laboral, que se ejecuta para reducir las plantillas infladas en el sector estatal, una de las medidas de la actualización del modelo económico encaminada a recuperar la eficiencia y la disciplina en los colectivos de trabajadores, no ha estado exento de dificultades en su interpretación, y ello ha servido de caldo de cultivo para nuestros adversarios.
En los últimos meses y años se ha hablado mucho (y criticado) de las desigualdades, del paternalismo e igualitarismo, del despilfarro, los descontroles, la ausencia de la necesaria productividad, y de otros fenómenos negativos que han tenido lugar y aún se dan en la sociedad cubana, así como ciertos errores cometidos que agravan tales vicios.
De manera que el país está obligado a recuperar la combatividad y la exigencia ante lo mal hecho.
Quizás una misiva publicada hace unos días en el periódico Granma, órgano oficial del PCC, en su sección “Cartas a la dirección” y bajo la firma de uno de sus tantos lectores, V. Carballido Pupo, pueda resumir todo lo anterior, precisamente a las puertas del VI Congreso, y de la celebración de los aniversarios 50 de la proclamación del carácter socialista de la Revolución y de la victoria de Playa Girón:
“Los cubanos tenemos dos opciones: defender esta sabia política dándole más solidez, más vigor y mejorar la funcionabilidad con todos los beneficios que disfrutamos de nuestro sistema socialista y otros que inexorablemente con el trabajo incorporaremos o permitir, que la fauna de Miami, los mercenarios y asesinos tomen las riendas del país, implanten el crimen organizado, vigoricen la impunidad de las drogas y las armas de fuego, eliminen la tranquilidad ciudadana que tanto disfrutamos, privaticen la salud, la educación, hagan recortes de la seguridad social y se hagan dueños de todas las riquezas.
“¿Se imaginan a Ileana Ros-Lehtinen, los hermanos Díaz-Balart, Pepe Hernández, Posada Carriles, ocupando importantes funciones públicas en la nación, o los integrantes de los llamados municipios en la Florida asumiendo responsabilidades en nuestros territorios? Esto sería una verdadera desgracia, y nuestro pueblo incluyendo sus Fuerzas Armadas Revolucionarias, no lo permitiremos, de eso que no le quepa dudas a nadie”.





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