Nada más parecido al Chile de 1973 que la Honduras del 2009. Gases lacrimógenos, arrestos, manifestantes pacíficos golpeados, embajadas rodeadas por militares, medios de prensa censurados… la verdad pisoteada, la democracia hecha añicos.
Las imágenes captadas por varias televisoras resultan elocuentes. Duele tanta brutalidad contra un pueblo que solo trata de retornar la constitucionalidad a su país. Constitucionalidad destrozada a punta de bayoneta, con el secuestro del legítimo presidente hondureño, José Manuel Zelaya, en la madrugada del 28 de junio último.
Fueron 85 días de resistencia sin Mel en su tierra. Pero el 21 de septiembre, burló al régimen de facto y retornó a Tegucigalpa. Ahora el pueblo tiene a su líder cerca para continuar la batalla por la legalidad.
Y entonces, los gorilas en el poder se ensañan con ese pueblo. ¿Dónde quedaron sus altisonantes discursos sobe democracia y Derechos Humanos? ¿Por qué Micheletti no respeta la voluntad de la mayoría? (Y no me digan que no es la mayoría la que está en las calles de la capital y de otras ciudades hondureñas)
No hay que ser comunista, ni siquiera revolucionario, para entender que Honduras vive un estado de sitio. Basta tener sentido común. Eso puede comprobarse, por ejemplo, en el foro que sobre el tema tiene abierto en su sitio web BBC Mundo. Allí leí opiniones emitidas desde diversos puntos del planeta y con muy variados tintes políticos. Pero eran más quienes defendían el respeto a la voluntad del pueblo hondureño, porque solo a ellos corresponde decidir a quién quieren en la Casa de Gobierno de su país.
En el globalizado mundo de hoy es muy difícil enmascarar esa verdad, aunque esta sea también una víctima de los protagonistas del golpe militar en Honduras. Lo que no dice la prensa que legitima a ese régimen, lo hacen las vías alternativas para informar a la comunidad internacional sobre lo que realmente sucede allí.
Telesur ha sido vital para este propósito, y nos ha permitido conocer lo que no le conviene a Micheletti y sus acólitos. Gracias a esa televisora multinacional pude escuchar la denuncia de Esdras Amado López, director del Canal 36, en Tegucigalpa, quien narró la represión de la cual es objeto su colectivo y calificó de ‘’borrachera de poder’” la reacción del gobierno de facto, al comprobar que Zelaya estaba en el país.
Peligrosa embriaguez, que pone en peligro a todo un pueblo, porque –como denunció ese directivo-- “puede ocurrir un baño de sangre”.
Los organismos internacionales están llamados a actuar de manera rápida y eficiente. Cada minuto que se pierde puede significar más víctimas inocentes en las calles de Tegucigalpa.
El propio Esdras Amado López sintetizó la situación de manera contundente: “Honduras entera está secuestrada”.
Hay que rescatarla. Porque nada más parecido al Chile de 1973 que la Honduras del 2009. Y aquel horror, a pesar del tiempo, está fresco en la memoria.


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