Para la abogada Emily J. Kirk, y el profesor, investigador y especialista en temas latinoamericanos John M. Kirk, ambos de EEUU, así como para el profesor Norman Girvan, del Instituto de Estudios de Posgrado de Relaciones Internacionales de la Universidad de West Indies, de Trinidad y Tobago, existe un dramático contraste entre el encubrimiento de esa ayuda humanitaria y la enorme atención de la prensa estadounidense a los supuestos abusos de los derechos humanos en la Isla.
Bajo el título de “Cuba y los medios: Elogios selectivos, indignación selectiva”, ellos publican un extenso artículo en el número 169 de la revista Tricontinental, que la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL) acaba de presentar en La Habana.
Con hechos, cifras y testimonios irrefutables demuestran cómo se silencia o minimiza tal colaboración médica, no obstante lo que la misma significativa para la salud, o la vida, de millones de haitianos; todo ello en contraposición con las migajas o promesas de EEUU, Francia, Alemania, Japón, Canadá, Italia y el Reino Unido.
Incluso la reconstrucción completa del sistema de atención sanitaria se haría de manera sustentable, tal cual informó la representación antillana en la Conferencia Internacional de Donantes para el Nuevo Futuro de Haití, celebrada el 31 de marzo, dos meses y medio después que un terremoto de gran intensidad devastara a esa nación.
Ya desde la propia cobertura de este evento, medios como CNN, New York Times, Boston Glove, Washington Post y Miami Herald, dedicaron en conjunto 22 publicaciones que alaban las “contribuciones” monetarias de EEUU con ese fin, mientras apenas escribieron una sola palabra sobre la propuesta concreta de Cuba, que desde mucho antes de la tragedia venía creando activamente todo un sistema de atención sanitaria sustentable.
Y como era de esperar, pues no sorprende ninguna manipulación, tergiversación u omisión malintencionadas sobre la Isla y su proyecto social, esa misma prensa norteamericana o anticubana, sí dedicó espacio y tiempo suficientes a los supuestos abusos de los derechos humanos en este país, tal cual exponen los autores de la investigación.
Emily J. Kirk, John M. Kirk y Norman Girvan analizaron la impresionante cobertura mediática de las huelgas de hambre de los “disidentes” Orlando Zapata Tamayo y Guillermo Fariñas, entre los 10 de febrero y el nueve de abril últimos, que revela un obvio desinterés por el suministro de cualquier informacion positiva respecto a Cuba.
Al comparar los 77 artículos sobre esos hechos, publicados en CNN, New York Times, Boston Glove, Washington Post y Miami Herald, contra uno sólo que menciona a la mayor de Las Antillas a raíz de la Conferencia Internacional en ayuda a Haití, los académicos norteamericanos y de Trinidad y Tobago subrayan lo siguiente:
“En lugar de informar sobre un tema enormemente importante y de actualidad respecto a un programa orientado a mejorar las vidas de un 75 por ciento de la población de Haití, los medios (mencionados) han preferido concentrarse en los casos particulares de dos individuos que decidieron consciente y deliberadamente lanzarse por un camino suicida”.
“No cuesta mucho establecer –dicen los autores- que el objetivo es causar dificultades al gobierno cubano al seguir esas historias “de interés humano” sobre dos individuos que se le oponen, presentándolos como mártires. También es obvio que existe un filtro mediático, que trata de impedir toda cobertura en los medios que pueda ser interpretada como positiva respecto a Cuba, –en este caso por el compromiso con la reconstrucción de Haití”.




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