Portada Haití, cobertura especial Haití y la esperanza de un universo posible
Haití y la esperanza de un universo posible PDF Imprimir E-mail
Escrito por Editor   
Miércoles, 12 de Enero de 2011 10:54
Muy pocas naciones han respondido con desinterés al valeroso pueblo haitiano

Muy pocas naciones han respondido con desinterés al valeroso pueblo haitiano

Este 12 de enero Haití no tiene nada que ce lebrar, hoy es el primer aniversario del desolador terremoto de 7,3 grados en la escala de Richter que arrasó esa empobrecida nación del Caribe en enero de 2010, y, más que hechos, en Haití se ha visto reflejada la gran hipocresía que se impone en este mundo nuestro, y la enorme brecha existente entre ricos y pobres.
Es hora ya de buscar soluciones reales y verdaderas para ese hermano pueblo, afirmó el líder cubano Fidel Castro en unas de sus Reflexiones sobre la situación de Haití, a raíz del terremoto. Y ciertamente las naciones muy poco han apoyado ante lo que precisa un pueblo víctima del colonialismo, que durante siglos ha visto expoliadas sus riquezas y recursos materiales y humanos.

¿Por qué este día no analizar las razones que hacen de Haití el país más empobrecido del mundo? ¿Por qué no nos preguntamos si la ayuda que necesita esa pequeña isla es la de la intervención en sus asuntos internos o la miserable inyección de recursos que después son llevados a un primer mundo? ¿Y por qué no nos preguntamos sobre el valor de la sonrisa entristecida de los niños en las calles de Puerto Príncipe?

Cuba por cercanía e historia lleva a Haití y su pueblo en el corazón, muchos braceros de ese pequeño país encontraron en la isla un alivio a sus penas de trabajadores explotados, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, cuando emigraron los colonizadores del café y del cacao y se asentaron en la isla con sus esclavos y trabajadores haitianos. Otros muchos haitianos huyeron de la pobreza y encontraron una nueva vida en zonas del Oriente, y nos legaron cultura, religión, tradiciones, identidad, bailes y música, que aún constituyen patrimonio en una buena parte de la zona más oriental de nuestro país.

Las imágenes más conmovedoras de un pueblo son las que provienen de Haití, la gran prensa nos lo presenta como una nación ingobernable a consecuencia de la pobreza y el hambre, en una  población que depende casi en un 50% de las remesas de familiares residentes en el exterior, y que padece la inexistencia de  infraestructura para su reconstrucción después del terremoto en esa estratégica nación de nuestro hemisferio.

Mucha campaña de propaganda para “Ayudar a Haití” hemos visto y leído por Internet, tanto en las redes sociales como aquella proveniente de artistas y organizaciones no gubernamentales, cuyas acciones se muestran aisladas y poco coordinadas. Virtuales curas superficiales a una herida que sangra hace años y que tiene raíces profundas en el alma de un pueblo que sufre y llora la explotación y el saqueo.

Muy pocas naciones han respondido con desinterés al valeroso pueblo haitiano. Los Estados agrupados en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), liderados por Venezuela, condonaron la deuda de Haití, hecho que muy poco ha divulgado la “gran prensa”, a pesar de constituir algo sin precedentes.

Tampoco hablan de la enorme muestra de solidaridad de los médicos cubanos que han luchado hombro con hombro en la devastada isla, para salvar cientos de vidas, primero de las secuelas del terremoto y luego de la aparición “sospechosa” de una epidemia de cólera que ha cobrado ya más de 4 000 vidas.

Hoy Haití no cuenta con una infraestructura de salud para enfrentar una epidemia, y la Misión Médica Cubana y la Brigada Internacional “Henry Reeve”, han demostrado lo que puede hacer la solidaridad si se lo propone para levantar de las cenizas un pueblo sumido en el dolor, la desolación y las penas.

Y mientras Cuba ofrece sus manos solidarias y sus recursos de salud para fomentar y hacer resurgir la vida, Estados Unidos ocupa posiciones estratégicas militares muy cerca de Haití, y anuncia la visita de la “loba”, la congresista norteamericana Ileana Ros-Lehtinen, el más alto símbolo del injerencismo imperial y la mayor defensora del terrorista confeso Luís Posada Carriles, hoy juzgado por mentiroso en El Paso, Texas y arropado por el gobierno norteamericano para evitar ser condenado como el más grande criminal de América Latina y el Caribe.

¿Qué espera Haití del mundo?, esa es la pregunta, y la respuesta no la tiene la ONU y su misión en aquella nación (MINUSTAH), no la tiene la Organización Mundial de la Salud, ni los Médicos sin Fronteras, no la tienen los artistas unidos que se agrupan en campañas a favor del pueblo que sufre, no la tiene la Organización de Estados Americanos.

La respuesta la tienen los cientos de miles de sobrevivientes de este mundo plagado de Cambios Climáticos, de este universo de Crisis Global que apuestan por un mundo diferente donde la solidaridad plena, la seguridad y la paz sean principios de vida. Sólo así un pueblo como Haití podrá salvarse y entonces esa “gran prensa” estará obligada a mostrarnos una imagen diferente.

Haití apela por un mundo lleno de esperanza, por un universo diferente y posible.
smaller text tool iconmedium text tool iconlarger text tool icon
Comentarios
Añadir nuevo Buscar
Escribir comentario
Nombre:
Email:
 
Título:

!joomlacomment 4.0 Copyright (C) 2009 Compojoom.com . All rights reserved."

 

Encuesta sobre Haití

¿Es realmente necesaria la presencia de tantos efectivos militares del ejército norteamericano en Haití?
 

Reconstrucción de Haití

¿Cree usted que las grandes instituciones financieras y la ONU puedan resolver el problema de la reconstrucción de Haití?
 

Podcast Haití

Podcast Feed

Especial

Cobertura Especial desde Haití