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La mayor difusión radial de la música popular cubana en la década del 60 del siglo 20 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Josefa Bracero Torres   
Viernes, 13 de Noviembre de 2009 08:41
Bartolomé Moré, El Benny

Bartolomé Moré, El Benny

La pujanza de ritmos, autores e intérpretes foráneos caracterizaron la  difusión de la música en la Radio Cubana, durante la década del sesenta del siglo pasado. Este auge, sin embargo, no logró disminuir la popularidad de intérpretes, como Bartolomé Moré, El Benny, quien se mantiene intacto en el corazón de su pueblo.

Quien llamamos cariñosamente “El Bárbaro del Ritmo” se nos fue el 19 de febrero de 1963 en plenitud de sus facultades únicas, pero su voz y esa forma inédita de comunicación rítmica, que hizo vibrar a los jóvenes de los años cincuenta y sesenta, la acogió como propia la juventud del 2000. Y los autores e intérpretes de estos tiempos la incorporaron a sus repertorios como la mejor forma de homenajear al paradigma de la música popular cubana.

Además de esa voz y ese ritmo que nos hacía mover los pies, lo mismo si  era  Santa Isabel de las Lajas o Dolor y perdón, Benny Moré unía a la calidad musical esa facultad que  sólo  él ha tenido, para hacer de su presentación al frente de la orquesta, un verdadero espectáculo.

En su honor el estudio uno de Radio Progreso lleva su nombre. Desde allí y al frente de su orquesta, el Benny transmitía un programa entre 1956 y 1958 a las 7:25 de la noche. En un momento que  tuvo que alejarse por discrepancias, la emisora tuvo que volverlo a llamar porque el programa había decaído. Subrayando ese regreso cantó Que bueno baila usted, pero agregando “Benny Moré en la onda de la alegría otra vez”. Esta grabación se conserva en Radio Progreso. Me comentó “Pepe” Gutiérrez, que en esa época grabó 2 ó 3 jingles para la Cerveza Cristal.

Los Matamoros

Otro hito de la música en la mencionada época fue el Trío Matamoros, una agrupación nacida en los finales de la década del veinte, pero que tuvo verdadera y cotidiana presencia en todos los programas radiales del momento. Y no podía ser de otra manera. Hoy la música y las letras de Don Miguel, que recreó magistralmente junto a Siro Rodríguez y Rafael Cueto, tienen plena vigencia en Cuba y  en el exterior. Y es que la obra de Miguel Matamoros es una acuarela que trató de pintar para la posteridad anécdotas, hechos, tradiciones, pintorescos personajes...

El cha cha chá de Jorrín

Hablemos ahora de otro talento preferido de la Radio: Enrique Jorrín, quien había dado vida  al cha cha chá a principios de los años cincuenta, sin sospechar que perpetuaba por siempre a la esquina de Prado y Neptuno, gracias a la popular canción que compuso. Ya en ese momento tenía su propia orquesta y con ella el cha cha chá continuó en ascenso. El cadencioso baile se apoderó de otros autores e intérpretes. ¿Quién no bailó al compás del  Rico vacilón y Los marcianos, del prolífero autor Rosendo Ruiz Quevedo, temas que alcanzaron los mayores lauros durante toda la década en Cuba y en el exterior?

Tito Gómez y  Vereda Tropical

Tito Gómez acompañado por la  Orquesta Riverside primero, y por la Orquesta Jorrín después, nos condujo por la Vereda tropical del mexicano Gonzalo Curiel, y reafirmó otros temas, como Me voy a Pinar del Río, Naricita fría, Que te vaya bien, Alma con alma, y Alguien como tú,  los cuales recreó ya en los ochenta,  con una voz inalterable que lo hizo mantener los primeros lugares de la popularidad.

Barbarito Diez

Barbarito Diez y su Orquesta llevaron a la cúspide de lo más popular obras de Manuel Corona, Graciano Gómez, Eusebio Delfín, Rodrigo Prats y otros importantes autores. ¿Quién no recuerda a Longina, En falso, Y tú ¿qué has hecho?, conocida también por En el tronco de un árbol, y Una rosa de Francia, entre otros temas? Erguido, elegante con la impecable guayabera de hilo o el traje de color apropiado, quietas las manos y su cuerpo, Barbarito sólo movía sus labios para cantar, pero llegó a las antiguas y nuevas generaciones, que han bailado con sus danzones o se han enamorado con La guinda, del cienfueguero  Eusebio Delfín.

Conjunto Casino y Roberto Faz

El Conjunto Casino fundado el 1ro. de mayo de 1937, tuvo una trilogía vocal impresionante a partir de 1945 cuando se unieron a Roberto Espí, quien había llegado un año antes, las voces de Roberto Faz primero, y más tarde la de Agustín Ribot. A partir de estos años su carrera fue ascendente y su presencia se hizo cotidiana en programas de la CMQ y en el Show del mediodía de la Televisión. En Radio Progreso mantuvo el programa Música y risas, de lunes a sábado a partir de 1955. En ese momento, aunque por poco tiempo, también eran vocalistas del grupo “Nelo” Sosa y “Laíto” Sureda. Grabó más de doscientos discos. Otra de sus voces de oro fue la de Fernando Álvarez. En la década del sesenta su popularidad fue indiscutible con títulos como la segunda versión de Luna cienfueguera, Dime pronto la verdad, La copa rota, Soy montero, La pachanga de Sabrina y, Plazos traicioneros de Luis Marquetti.

En 1956 Roberto Faz fundó su propio conjunto, el que rápidamente se ubicó en los primeros lugares de difusión. De esa época recuerdo que todos los programas importantes nacionales y algunos en provincia reiteraban los temas Comprensión y Deuda, éste último de Luis Marquetti. Fue Roberto Faz quien estrenó y llevó a la popularidad a principios de los años sesenta un tema del fecundo autor villareño Ramón Castro Herrera, el título Píntate los labios María, hoy con plena vigencia en la voz de Eliades Ochoa y su Cuarteto Patria. Roberto Faz desapareció prematuramente en 1966, dejando un vacío en la cultura cubana.

Chapottín y Miguelito Cuní

Chapottin y sus Estrellas, que nació en la década de los años cincuenta y mantuvo un programa diario por Radio Salas, permaneció en los primeros lugares por esa época. Fueron  reiterados sus éxitos con La guarapachanga, La china tiene imán y Oye el carbonero. Si importante fue la trompeta de Félix Chapottín, no menos primordial era la voz de Miguelito Cuní, que popularizó, entre otras, Convergencia de Marcelino Guerra y Bienvenido Julián Gutiérrez y  Hasta mañana vida mía,  de Rosendo Ruiz Quevedo. En la Revista Bohemia  del 20 de mayo de 1983, Miguelito Cuní le expresó al periodista Lino Betancourt: “Yo nunca pensé que Convergencia tuviera ese éxito. Lo grabé de casualidad. Sucedió en el año 1957 me llamaron para imprimir un disco que era un canto afro y del otro lado había que ponerle un bolero y me dieron la oportunidad de elegirlo y entonces se me ocurrió Convergencia con un arreglo informal, desde luego el arreglo que le hizo Emiliano Salvador a ese número está bárbaro...” (2) Por supuesto se refería a la versión de Convergencia que grabó a dúo con Pablo Milanés.

Con Pello el Mozambique

También llegó al pentagrama nacional un   sonido nuevo, baile que atrajo hacia sus raíces a los más jóvenes. Lamentablemente el  11  de septiembre del 2000, nos abandonó Pedro Izquierdo, “Pello el Afrokán”, creador de El mozambique, después de haber brindado su arte peculiar al pueblo durante más de cuarenta años. Es destacable el hecho de que este ritmo contagioso que disfruté al estilo Afrocán en el Club Ferroviario de Camagüey, no sólo animó las salas en Cuba, porque el alegre y bullicioso baile cubano causó furor también lo mismo en México, que en Varsovia o  en París.

Por aquellos años el ritmo Pachanga, creado por Eduardo Davidson  y popularizado por la Orquesta Sublime a finales de los años cincuenta del siglo XX irrumpió con fuerza en todas las discotecas radiales y en los salones de baile.

Preferencia para la juventud también lo fueron la Orquesta Cubana de Música Moderna, dirigida por el maestro Armando Romeo, quien contó entre sus integrantes con el  entonces joven pianista Chucho Valdés.

Las Orquestas de Neno González, Rumbavana, Sensación, Sublime, América, la Ritmo Oriental,  los Hermanos Avilés, las Estrellas Cubanas, Pancho El Bravo, Chepín, la Maravillas de Florida, entre otras, y el Conjunto Saratoga, subieron a lo más alto del podio en la difusión de esos años. Radio Cadena Habana mantuvo un programa con la orquesta de Neno González, “El Pachá”, a principios de los años sesenta, ocasión en que fueron popularizados hits como El brete, Cha cha chá bururú  y Bésame, sí, sí, sin aguaje. En la propia radioemisora debutó en La Habana en 1964 la orquesta Maravillas de Florida, lo que constituyó un acontecimiento. Por su parte la Orquesta Estrellas Cubanas mantenía programas en vivo a través de la cadena nacional Radio Rebelde.

Hay que señalar que la Orquesta de los Hermanos Avilés es la más antigua de Cuba. Sus antecedentes se ubican en 1882 cuando se constituyó el conjunto musical La bulla como lo denominó el fundador, Don Manuel Avilés Lozano. En 1895 la mayoría de sus integrantes se incorporó al Ejército Libertador para formar la Banda de Música del Ejército Invasor, compuesta por catorce músicos holguineros. Precisamente la letra del himno invasor, creado por Enrique Loynaz del Castillo, fue musicalizada por Manuel Dositeo Aguilera, - quien había sido trombonista de la Avilés y en ese momento director de la banda, - junto al teniente Jesús Avilés Urbino y al propio compositor. Correspondió también a Manuel Dositeo Aguilera el mérito de orquestar el himno que acompañó al ejército invasor.

A principios de los años veinte del pasado siglo, la orquesta familiar de los Avilés se convirtió en típica, con violines, flauta y percusión y después pasó a ser de jazz-band, con la incorporación de los saxofones, trompetas, batería. (3)

La Orquesta Siglo Veinte, dirigida en aquel momento por Juan Pablo Miranda, hizo varias grabaciones para su difusión radial en lo que constituyó una valiosísima antología del género que fue difundida por todas las radioemisoras del país.

Entre las agrupaciones de menor formato, se destacaron los combos de Senén Suárez, Eddy Gaytán, Franco Laganá y los cuartetos Los Caña,  Los Meme,  Las D’Aida, Los Bucaneros, Del Rey, los Modernistas, y el más popular, Los Zafiros, cuatro voces, con el acompañamiento de una guitarra y en ocasiones percusión, encontraron merecido eco en la Radio del país.

Feeling para siempre

El  feeling constituyó un momento importante del hacer cultural que se vio reflejado en la difusión, cuando floreció con fuerza al regresar a la Patria en 1959,  uno de sus pilares, José Antonio Méndez.  De aquel momento es la canción  Me faltabas tú,  inspirada en su tierra,  cuyo verso final es todo un símbolo, que recreó como nadie,  Elena Burke.

"Ahora soy feliz porque la razón
La he encontrado al fin.
Me faltaba amor, me faltaba paz,
Me faltabas tú"

De los centros “filineros”, las composiciones pasaron a las ondas radiales, que volvieron a enriquecerse con la difusión de obras nuevas y ya consagradas de  sus autores de siempre, José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Marta Valdés, Luis Yáñez, Rosendo Ruiz,  Angel Díaz, la voz grande de la señora sentimiento, Elena Burke, y notables intérpretes del feeling como Miguel de Gonzalo, Marta Justiniani, entre los más destacados. Contigo en la distancia y  Tú, mi delirio,  de César Portillo de la Luz,  o  La gloria eres tú y Novia mía de José Antonio Méndez,  por ejemplo,  obras que trascendieron una época y un país.

También estos años fueron pródigos en otras voces  de la talla de Pacho Alonso, Gina León, Fernando Álvarez, Orestes Macías, Kino Morán, Lino Borges, Moraima Secada, Omara Portuondo, Vicentico Valdés, Panchito Riset, Marta Estrada, José Tejedor, Aurelio Reinoso, Orlando Vallejo, Orlando Contreras, Roberto Sánchez entre otros. Nos regalaron obras que fueron muy reiteradas en todas las radioemisoras como Me faltabas tú, Aléjate, Ven aquí a la realidad, Vanidad, Dos perlas, Vida consentida, Perdóname conciencia, Por los andes del orbe, Añorado encuentro, Envidia, Abrázame fuerte, Mis horas contigo, Es tan fácil mentir, Un amigo mío, Amigo de qué, En el balcón aquel.

Como anécdota un día le escuché decir a Lino Borges, que este era su nombre artístico sugerido por el grabador Medardo Montero, en ocasión de grabar la matriz de su primer disco en los estudios de Radio Progreso.

La gran Omara Portuondo

La gran Omara Portuondo

Elena, Moraima y Omara, fueron tres de las voces más representativas y populares de las D’Aida, cuarteto que dejó una huella del buen quehacer musical en la historia del pentagrama cubano. Del cuarteto original de Aida Diestro, la primera en lanzarse como solista fue Elena y la última Omara,  pero las tres recorrieron una senda de éxitos, para reafirmar, más allá del tiempo, la vigencia de artistas verdaderas. Moraima, se nos fue cuando todavía le quedaba mucho por hacer y aún se  reponía del duro golpe que significó la muerte del compañero tan querido, Chany Chelacy, una de las victimas del avión DC-8 vilmente saboteado, en octubre de 1976.

Precisamente en los finales de 1969, Chany Chelacy, tuvo uno de los momentos más brillantes como autor. Con su firma Caridad Hierrezuelo lanzó a la difusión Alberto Vicente, Ela Calvo le grabó con su auténtica manera de decir, Adentro. Felo  Martínez acogió en el repertorio Vivía por ti. Mientras Moraima, con ese temperamento que la distinguió y la hizo popular promovió  Rompiendo y Decídete hoy. No recuerdan  “ten el valor de los fieros... y decídete hoy”, verdad que sí. No me dejes de amar, de Leopoldo Ulloa y Ese que está allí, de Juan Arrondo, también la confirmaron como una excelente bolerista, a su manera, donde el ardor y la expresión escénica constituyeron parte atractiva de su lenguaje musical.

Piloto y Vera

No tuve el honor de conocerlo personalmente, pero sí sus creaciones maravillosas. No tengo dudas, la muerte prematura de Giraldo Piloto, privó a la cultura cubana de un fértil autor en un momento importante de su ascendente universo musical. Giraldo Piloto y Alberto Vera se conocieron cuando ambos estudiaban en la Escuela de Artes y Oficios... Este dúo  que alcanzó con su obra la perdurabilidad, logró trascender y penetrar además en el repertorio de reconocidas figuras de otros países. Unos meses antes de su fallecimiento, coincidimos en Dos Gardenias y le pedí a Fernando Álvarez, que en esa forma tan íntima y conversacional, que comunica, cantara...”no tendremos en cuenta razones, que no sean las de nuestros corazones...”.

Como en todo Añorado encuentro, son frases que quedarán archivadas por siempre al igual que la voz y el recuerdo de Fernando Álvarez. En 1961 Los Zafiros grabaron un tema con el sello autoral de Piloto y  Vera, que inmediatamente penetró en la difusión de todas las cadenas del país, Mis sentimientos- Pero ellos incursionaron con éxito en otros géneros, ¿acaso no recuerdan que la Revista Bohemia los premió  en 1964,  por el mejor número movido del año, nada menos que el mozambique, Qué es esto  que llega?

El maestro Alberto Vera me confesó que en el orden personal perdió mucho más, porque se le fue el amigo verdadero, y el compañero capaz y  perseverante. Vera continuó creando en  solitario. La primera obra fue Nada va a pasar que grabó para la Radio  en 1970, y la que confió a la calidad interpretativa de Ela Calvo. Fue tanto el cariño que lo ligó a Elena, Omara y Moraima, que para ellas creó el tema, Amigas, como homenaje a las protagonistas de una época que la vida unió, para compartir los mismos anhelos que cristalizaron en estatura primorosa. Al desaparecer físicamente el 18 de diciembre de 1996, como si fuera una ironía del destino, en los primeros minutos del día de su cumpleaños, había acumulado una extraordinaria obra musical de incalculable valor. Entre ellas, Lo que me queda por vivir, creada en 1979. Por cierto el día que Omara Portuondo hacía la puesta de voz, Vera sufrió un infarto cardíaco. Por eso muchos creyeron que este número lo inspiró la muerte. Muy por el contrario.

Los que tuvimos el honor de conocerlo sabíamos cómo amaba la vida, con qué  optimismo miraba el porvenir. En realidad el tema estaba dedicado a su compañera, a Teresita,  de la que vivió eternamente enamorado. De ahí los versos:

"Será  en  sonrisas...
Lo que me queda por vivir
Es sólo el tiempo
Que tú le puedas dedicar
A nuestra vida."

Las hermanas Lago

Un trío femenino con referencia obligada fue el de Las hermanas Lago, que integraron indistintamente, Graciela, Lucía y Cristina, y a la muerte de esta última, Ofelia. Esta agrupación que contó en sus inicios con Esperanza, tuvo un programa en Radio Lavín a partir de 1936 y después en RHC Cadena Azul, y fueron artistas exclusivas de la CMQ, a partir de 1940 e incursionaron con mucho éxito en la COCO. También se cuentan entre las fundadoras del nuevo edificio de Radio Progreso en la Calle Infanta y a la vez intervinieron en el primer programa musical transmitido por la CMQ desde Radiocentro el l2 de marzo de 1948. Como dato interesante las hermanas Lago grabaron la identificación de Radio Cadena Habana que en aquel momento, principios de 1950, se hacía llamar la emisora  musical de Cuba, grabación que salía al aire en todos los cambios que se producían a las y  quince y a las y cuarenta y cinco, en cada hora. Y a partir del 1ro. de mayo de 1961 las Hermanas Lago, figuraron entre las fundadoras de Radio Habana Cuba.

Llegaron a la Radio por distintas vías en los años iniciales de la década del cuarenta. Fue en el vestíbulo de RHC Cadena Azul donde Baz Tabranes y Alfredo Cataneo ultimaron los detalles de la nueva agrupación que integraron junto a Héctor Leyva. Y el día 15 de agosto de 1947 en el programa Bacardí de CMQ, con los compases de la preciosa página musical de César Portillo de la Luz, Noche cubana y el estreno de No importa si mentí con la firma autoral del propio Baz Tabranes, se inició el tránsito hacia el éxito del Trío Taicuba al que se unió a principios de los años sesenta la voz prima del joven Heriberto Castro. ¡Qué alegría cuando el 24 de agosto del 2001 los encontré en el aeropuerto madrileño de Barajas en tránsito hacia la Isla, después de haber representado dignamente a la cultura cubana en el Reino Unido!

Los dúos dieron brillantez a la difusión. Baste mencionar a  Berta y Amelia, Las hermanas Martí, que llegaron diariamente con el  Arrullo de palmas  de Ernesto Lecuona  por las frecuencias de Radio Progreso. Este tema las acompañó en todas sus presentaciones desde aquel día de septiembre de 1938, que a petición del maestro David Rendón se presentaron en la Corte Suprema del Arte y fueron reconocidas como “Estrellas nacientes”, para debutar por la puerta grande interpretando Como el arrullo de palmas.

Clara y Mario

En el entorno marinero de Regla crecieron y se formaron. Él, Mario Rodríguez, maestro,  y ella  la profesora de música, Clara Morales. La muerte prematura de Clara en plena juventud y facultades vocales especiales, truncó la carrera de éxitos de Clara y Mario, el dúo imprescindible. Entre los temas que reiteraron todas las discotecas radiales  Si  en un final, de Juan Arrondo, Cuenta conmigo y Quiero hablar contigo, de Carlos Puebla, Te espero en la eternidad de Adolfo Guzmán con arreglo de Luis Carbonell y la Media vuelta, con el sello característico de José Alfredo Jiménez y del también mexicano Fernando Maldonado Volver, volver. De extraordinario lirismo sus grabaciones con la Orquesta Sinfónica Nacional, en temas como Quiéreme mucho del maestro Gonzalo Roig, y La bayamesa, del fecundo autor, uno de los cuatro grandes de la trova,  Sindo Garay. Allá por los años setenta del pasado siglo, la COCO mantuvo un programa de lunes a sábado, con las grabaciones de Clara y Mario.

La música de Carlos Puebla, además, lo hizo convertirse en el cronista por excelencia, de los cambios que empezaron a producirse en la sociedad. Y en eso llegó Fidel, Yanquis go home, y Hasta siempre,  Comandante,  son títulos que nos han acompañado durante más de cuarenta años. Recuerdo que a principios de esta década la CMQ creó un programa que se llamó Carlos Puebla, canta al pueblo. Más tarde en Radio Liberación mantuvo el programa De Cuba traigo un cantar.

Pérez Prado y Pacho Alonso

El dengue de Dámaso Pérez Prado también revolucionó el pentagrama y tuvo entre sus intérpretes al conjunto de Roberto Faz. Todos recordamos el ritmo pilón de Enrique Bonne, con el cual, el también santiaguero y figura relevante de nuestra música popular Pacho Alonso reunió a los jóvenes bailadores. Rico pilón, A cualquiera se le muere un tío, Yo no quiero piedras en mi camino, lo ubicaron en la cima de la popularidad junto a un tema de Piloto y Vera titulado El pilón del amor. Sobre las bondades de este ritmo, el propio Pacho, declaró a Bohemia, cuando le preguntaron ¿qué cosa es el pilón? 

“Bueno, tú sabes que es un aparato para descascarar café y arroz que hace –así y así-.De ahí sale el ritmo pilón, inventado por Bonne y que yo estoy introduciendo con mis doce bocucos. Es un ritmo oriental moderno, un ritmo “piadoso”, porque no lo bailan sólo los buenos bailadores, sino que lo pueden marcar también los que son poco zurdos. (4)

Pero Pacho Alonso poseía un amplio registro que le permitía incursionar con éxito en todos los géneros de la música popular, sobre todo fue uno de los más prominentes boleristas de los años sesenta y setenta del pasado siglo, y como tal lo asumió la difusión ¿quién no lo recuerda en el tango en tiempo de bolero Niebla del riachuelo? En su voz fueron éxitos los boleros La cita y  Que seas feliz, con el sello autoral de los mexicanos Gabriel Ruiz y Consuelo Velázquez. De Marta Valdés,  Tú no sospechas, de Tania Castellanos, Prefiero soñar, que incluyó en su gira española en 1970, y de José Antonio Méndez,  Me faltabas tú.

Bastaría una obra, Por los andes del orbe, que Omara elevó a la cúspide para hacerla permanecer. Pero Tania Castellanos legó mucho más, su obra fue un canto  al amor, un canto a la vida, un canto al mejoramiento humano... Las figuras de mayor relieve del país recrearon temas como Recordaré tu boca, Inmensa melodía, Canción a mi Habana, Casandra...y, Me encontrarás o Vuélvete a mí, que entregó al temple hecho sentimiento de Moraima Secada o el que dedicó a la luchadora norteamericana, Ángela Davis, que tuvo el arreglo de Adolfo Guzmán y la estrenó Rosita Fornés. Más tarde en Praga, Omara Portuondo, la asumió en el repertorio.

Para los más pequeños, creó un tema que trascendió para convertirse en himno de lucha y esperanza Todos los niños del mundo. Su obra tal vez más conocida En nosotros,  estuvo en los primeros lugares en la Radio. Este número ha sido respaldado por las interpretaciones de las figuras más reconocidas. Yo preferí la que hizo Elena Burke.

No puedo retirarme de los años sesenta sin mencionar el ritmo pa’cá, de Juanito Márquez. El tema Arrímate pa’cá fue estrenado por la orquesta holguinera de los Hermanos Avilés a principios de 1964 en el círculo social Pedro Díaz Coello. Más tarde la incluyeron en sus repertorios las orquestas Aragón, de Neno González y el conjunto de Roberto Faz, entre otros. No hay dudas, se convirtió en el número más movido de ese año.

Y cerrando el círculo la decana de las orquestas cubanas: La Aragón

La Orquesta Aragón

La Orquesta Aragón

"Si tú oyes un son sabrosón,
Si tú escuchas un rico danzón,
¡Ponle  el cuño, es la Aragón!"

Este tema de la autoría del maestro Enrique Jorrín fue la carta de presentación de una orquesta que había surgido profesionalmente en 1939 en Cienfuegos, pero anteriormente, se había iniciado en el municipio de Cruces, con el nombre de Rítmicas del 39, a iniciativa del flautista Efraín Loyola. En ese momento Orestes Aragón Cantero, era el contrabajo del grupo. Con ese nombre actuó en la radioemisora Casa Virgilio de Cruces. Pocos meses después, ya en Cienfuegos, y con Aragón como director, fue reorganizada con el nombre de Rítmica Aragón. Así se presentaba en la radioemisora cienfueguera CMHD. Desde su fundación estuvo vinculada a la Radio. Ejemplo de ello fue el contrato que le firmó  Radio Progreso, a partir del 7 de agosto de 1955, para transmitir un programa diario, auspiciado por la cerveza Cristal.

En 1963 el entrañable Jesús López Gómez llevó al aire por Radio Progreso, todos los domingos de 10 y 15 a 11:00 de la mañana, un programa con grabaciones de la orquesta Aragón.

Estas y otras agrupaciones tenían gran popularidad no sólo por la difusión radial. Yo recuerdo que en aquellos años, sobre todo la década de los años sesenta del pasado siglo se celebraba bailes populares en plazas y lugares cerrados. Y la presencia de Benny y de otros músicos era algo habitual. Tuve una vivencia muy bonita, la de haber bailado en la Sociedad Popular Santa Cecilia de Camagüey con música en vivo interpretada por Benny y su “Tribu”, como él decía. En 1964 me encontraba en la calle Principal del poblado de Elia, Camagüey,  en una fiesta de carnaval y participó la Orquesta Aragón. Cuando interpretaron Gladys, presentaron el número como un estreno y a su creador, el flautista Richard  Egües. Al concluir su actuación me acerqué  al autor para felicitarlo, porque el número me había gustado mucho y quería lo repitieran. Sonrió, agradeció  y me dijo:- “se lo dediqué a mi hija Gladys que cumple quince años” -. Sabemos que a algunas mujeres no nos gusta que nos recuerden la edad, pero yo tenía la necesidad de decirle cuando nos encontramos: la conozco desde  l964. Claro éste no es el caso, Gladys, mi amiga, está por encima de estos prejuicios.

Continuará…

NOTA:

Extraído del libro Silencio… se habla, de la autora.

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hola
Flroe 2010-02-20 15:02:08

Podrían ayudarme en mandarme una fotografia del cantante aurelio reynoso
de Cuba gracias
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En la memoria Radial

Josefa Bracero

 En la memoria radial es un segmento semanal que propone el Portal de la Radio Cubana con la colaboración y aporte exclusivo de la Licenciada Josefa Bracero Torres, importante personalidad de nuestra radio.

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