Fue de los jóvenes que conocí avanzada la década del 80 que dejaron en mí una grata impresión. Han pasado más de 25 años y todavía no sé a ciencia cierta que fue lo primero que me llamó la atención. Pero comencé a sentir admiración hacia aquel joven, un poco serio, para su edad, pero muy afable y dulce para vincularse con los demás… Pasado muy poco tiempo me percaté de las grandes potencialidades culturales y artísticas que tenía.
No me ha sido nada fácil, por su modestia, lograr esta pequeña entrevista para nuestro Portal. Pero valía la pena perseverar, porque realmente, hace ya mucho que Lázaro Sarmiento, con su dedicación y talento, se ha ganado un merecido lugar en la memoria radial de nuestro país.
Y como él escribe tan bonito, le he pedido, que con ese tono nostálgico y poético, me diga como fue que se relacionó con ese mundo maravilloso que hay detrás del sonido y los rostros imaginados.
Al mediodía, a través de la voz de un rostro invisible, comenzó mi relación con la radio. Transcurrían los años finales de la década del sesenta y antes de asistir a los turnos de la tarde en la secundaria básica en la que estudiaba en Luyanó, ni un solo día me perdía a Chucho Herrera en Sorpresa Musical de Radio Liberación. Era la época de las canciones rompecorazones de Raphael y Charles Aznavour y del predominio en el aire de la Isla de los grupos españoles con letras dulzonas y fáciles, como nos parecía era la vida a los adolescentes. Más que la música, me atraía la conducción del programa, el célebre “reloj grande y redondo” que el presentador mencionaba, y las descripciones que hacía de La Rampa observaba desde una ventanita imaginaria en la cabina de transmisión. Con el tiempo fui siguiendo otros programas: La flecha de cobre, Entre paréntesis, Después que llegó Colón...Las voces de esos espacios, con el locutor como abre alas, levantaban en los oyentes mundos de pasiones, aventuras y hazañas. Así, escuchando voces, me enamoré de la radio hasta que un día me vi. dentro de la estación que yo sintonizaba, haciendo programas de verdad y jugando con las palabras, la música y los silencios.
Y como logras hacer realidad el amor de tu vida.
Comienzo mi carrera en 1970, con 16 años de edad, cuando ingreso en el Curso de Escritores de Radio y Televisión, organizado por la presidencia del ICRT y mi primera tarea fue cortar caña en Camagüey en la zafra del 70. Una vez aprobado el curso fui seleccionado (1971) para laborar en la emisora Radio Liberación.
Allí, comienzo a entrenarme en la redacción de libretos con la novelista Iris Dávila, hasta que el periodista Pastor Valdés me pidió que trabajara con él en lo que se llamaba en aquella época “apoyo informativo.” Así empecé a escribir El Diario de la Mañana, una revista de variedades informativas que se transmitía por Radio Liberación a las ocho de la mañana conducida por Enrique López, Chucho Herrera y Agustín Roque Fuentes. Allí aprendí elementos del periodismo que me han sido útiles toda la vida. Recuerdo que el primer trabajo que me asignaron fue la redacción de un artículo sobre una nueva variedad de caña que el país recién había introducido en la agricultura.
Durante que tiempo laboras en Radio Liberación, cuanto dura esta gran escuela al lado de las grandes figuras de la Radio que has mencionado
En 1973 me llamaron al Servicio Militar General. Estuve cinco años en las FAR y después cuatro años en la OCLAE, la Organización Latinoamérica de Estudiantes, y a la par me gradué de Técnico en Información y Bibliotecología. Esos estudios me familiarizaron con la búsqueda de datos y de información en general, algo que me ha ayudado muchísimo en la labor en la radio.
Cuando regresas a la Radio, como lo haces.
En 1982 regresé a la radiodifusión y comencé a realizar programas en la COCO, Radio Enciclopedia y Radio Ciudad de La Habana. En los años ochenta esta última emisora se llenó de jóvenes con inquietudes y mensajes frescos y de alto nivel artístico, que suscitaron hacia su programación las miradas de la comunidad radial cubana.
Precisamente por esos años es que te conozco junto a aquel talentoso grupo de jóvenes con tantas inquietudes artísticas. Enseguida me percaté que al igual que tu programa estelar eras un radialista fuera de serie.
Efectivamente, entre los programas que dirigí en esos años figuran Fuera de la Serie, de la COCO, un espacio de ciencia, tecnología y medio ambiente, que obtuvo durante dos años consecutivos el galardón de Mejor Programa de Ciencia y Técnica, otorgado por la ULCRA, la Unión de Radiodifusores de América y el Caribe.
Nunca te había preguntado algo que siempre me llamó la atención. Porque en esa época pocos realizadores en la radio se interesaban por esos temas. Y más si eran jóvenes, más bien le llamaban más la atención la música y el humorismo. Como fue en tu caso.
Me fascinaron los temas de ciencia, tecnología y el medio ambiente y las posibilidades que ofrecían para conquistar, principalmente, a los jóvenes radioescuchas, ávidos siempre por seguir el desarrollo de su época. Desde entonces no han dejado de acompañarme los descubrimientos e inventos científicos, las computadoras, los avances de la medicina, los vuelos espaciales y los glaciares de la Antártida.
Pero además has incursionado también con éxito y multipremiado con otros géneros. Cierto?
A la par, realizaba programas de variedades culturales, como Musicalísimo, Radio Futuro y la Banda Sonora de la Mañana, en Radio Ciudad de La Habana, que incluían desde emisiones dedicadas al arte lírico y la música bailable, hasta homenajes a destacadas personalidades, pasando por transmisiones en vivo con la participación de oyentes.
Y en Radio Enciclopedia escribo desde hace un buen número de años Gotas del Saber, un programa con suerte, pues fue premiado en el 2006 por la Caribean Broadcasting Unión.
Tengo entendido que además has cooperado en distintas investigaciones para el mejoramiento de la programación.
Sí, he participado voluntariamente en diferentes investigaciones científicas con el fin de buscar soluciones, crear nuevos proyectos de programas, incrementar la audiencia y mejorar la calidad de la programación de las emisoras en las que trabajo actualmente. Se destacan: la creación de espacios para adolescentes y jóvenes, y la búsqueda de una mejor forma de insertar informaciones atrayentes en la Página Web de la emisora con vista a mejorar el número de visitas diarias al sitio. Además, he tomado parte en el diseño y perfeccionamiento de la programación de esta emisora.
Entonces, con esa poesía innata en ti, como describirías lo que ha representado la radio para ti, a través de estos 40 años.
El arte perdido de la conversación, trasatlánticos, dinosaurios, cortes, sonatas, naves cósmicas en las fronteras del Sistema Solar, Unicornio, silencios, estrellas de cine, estalló la guerra del Golfo, “desde el quinto piso del Edificio ENE, en el corazón de la Rampa”; ciudades y selvas, canciones de moda, proezas científicas, Chica material…La radio me ha dado un universo entero desde la altura de un micrófono y las fronteras de sus cabinas.
Para mí ha constituido un inapreciable placer conversar con aquel muchacho, que conocí hace más de 25 años. Un poco tímido, pero con mucho amor que ofrecer a su pueblo a través de la magia de la palabra, los sonidos y los silencios.
Durante estos años lo he visto crecer hasta convertirse en uno de los escritores y directores de programas más premiados en el Festival Nacional de la Radio Cubana y en eventos internacionales de Radiodifusión, destacándose en la realización de programas de Ciencia y Técnica, culturales y musicales. Ha obtenido varios Premios en los Concursos: Nacional de Periodismo “26 de Julio” de la UPEC; “Caracol” de la UNEAC y en el Nacional de Periodismo Científico “Gilberto Caballero” del CITMA.
Desde el 2005 Lázaro Sarmiento ostenta la “Distinción por la Cultura Nacional” entregada por el Ministerio de la Cultura y la “Condición Artista de Mérito del ICRT”, entregada en el 2006. A la vez ha obtenido la condición de “Vanguardia Nacional” del Sindicato de Trabajadores de la Cultura en los años 2002, 2003, 2004, 2005 y 2006. Y ha participado como jurado del Premio Caracol de la UNEAC y de los Festivales Nacionales de la Radio Cubana.
Por los premios en diferentes ediciones del Festival Nacional de la Radio, fue designado como el Realizador Joven Más Destacado del Quinquenio 1986-1990...
A estos reconocimientos se suman otros no menos importantes. Sólo mencionaré algunos: En 1990 recibió el Premio “El Diablo Cojuelo”, otorgado por el Comité Nacional de la UJC. En 1990 y 1991 obtuvo el “Premio al Mejor Programa de Ciencia y Técnica de América Latina de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Radiodifusores, ULCRA, en México por el espacio “Fuera de Serie”. En el 2006 obtuvo dos Premios Internacionales de Radiodifusión en el “Concurso de Programas de la Caribbean Broadcasting Union”, CBU: (Mejor Programa de Salud y Medio Ambiente de Radio y Mejor Documental de Radio.
Con cuanta razón puede afirmarse que Lázaro Sarmiento es un radialista Fuera de serie.
Nota:
LAZARO SARMIENTO SANCHEZ. La Habana, 20 de agosto de 1954





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