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El Romance y su influencia en la obra de la compositora María Álvarez Ríos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Grisell Lescay Goire, Especialista de Música. Radio Progreso   
Martes, 01 de Diciembre de 2009 15:28

Dentro de la Cultura Popular Tradicional, se encuentra la Canción, la cual está presente en varias civilizaciones del mundo, casi desde el propio surgimiento de cada pueblo hasta la actualidad, pues a través de ella, el hombre ha expresado ideas, sentimientos, credos, que son el reflejo de su idiosincrasia, lo que permite deducir que el estudio y comprensión de este género aporta importantísimos elementos al conocimiento de las principales formas de expresión cultural de regiones, países, grupos sociales y étnicos; por lo que constituye una vía de aproximación al conocimiento general del desarrollo histórico de los mismos, pues nos permite apreciar la evolución del lenguaje verbal, del cual es portadora.

Su análisis se conjuga con toda la dinámica de cambio social y cultural, lo que se evidencia en la relación texto-música como eje central de este aspecto, pues en cada lugar donde nos encontremos, existen rasgos propios de cultura popular que la identifican de otras regiones (naciones, provincias, etcétera) y está determinada por los distintos eventos históricos que suceden en su entorno.

Dentro de la canción podemos hablar de los romances, los cuales se definen como narraciones en versos octosílabos referidos a situaciones o personajes, cuya antigüedad se remonta al Medioevo, algunas de las cuales fueron recogidas en pliegos sueltos o en canciones desde el siglo XV y XVI con temas de otros siglos, así como la unión de romances que eran independientes.

El romance también puede ser definido como una forma estrófica literaria-musical, que trajo a Cuba en sus contenidos la épica peninsular, así como leyendas que se incorporan al cancionero popular criollo, en formas de canciones de cuna y cantos infantiles, lo que dio lugar posteriormente a una tradición cubana.

La tradición oral de los antiguos romances tiene sus raíces en España, casi entregados a las mujeres y los niños, con pocas excepciones, con trovas puramente infantiles que emplean al mismo tiempo que las nanas para adormecer a sus pequeñuelos.

Los romances tradicionales infantiles persisten a través del tiempo y de las generaciones, perdurando como inseparables camaradas de la infancia, el heroico Mambrú, la desventurada Isabel, la enclaustrada Angarina, Catalina la mártir, el Rey Moro y sus lindas hijas, entre otros.

España como metrópoli, transmitió hacia sus colonias su lengua, sus costumbres y tradiciones, entre las que podemos incluir los romances. En una de las notas con que el eminente critico D. Marcelino Menéndez y Pelayo ilustra el curiosísimo romancero tradicional que formó para la “Antología de poetas líricos castellanos”, se encuentran estas palabras: “¿Se cantan romances viejos en la América Española? Podemos afirmar que sí, nada menos que con el testimonio del colombiano D. Rufino José Cuervo, que es al presente el primer filólogo de nuestra raza”.

Y después de citar los romances de Bernardo del Carpio y de los Infantes de Lara, que dice Cuervo haber oído en un valle de los Andes, y el Galerón, especie de romance que componen los llaneros de San Martín y Casanare, según testimonio de José María Vergara.

Cuba es uno de los países de América que mejor ha conservado la tradición del romance. Entre los de las distintas épocas, recogidos en las ciudades o en el campo, se hallan algunos de los más famosos y universales por su contenido.

Los descendientes de los inmigrantes Españoles en nuestro país, recibieron el legado cultural de sus padres y posteriormente lo transmitieron a sus hijos. En este proceso cada generación le fue aportando elementos característicos de la época que le toco vivir, transformándose los mismos.

Esta transformación es un ejemplo de la activa transculturación que se ha vivido en nuestro país, el cual es un proceso en el que varios momentos étnicos (su cultura) se conjugaron (mezcla de raíces), sus costumbres se ligaron con diversas etnias.

Las influencias étnicas subyacentes en el romance son un poco difíciles de delimitar, ya que está relacionado con la gran diversidad étnica que intervino en el proceso de transculturación y las particularidades de la inserción de cada grupo en el escenario natural, económico y socio cultural cubano. En este contexto debe recordarse la memoria histórica de sus portadores actuales, que es también fruto del proceso de transculturación, que por múltiples razones la referencia a los elementos originarios es muy vaga.

Pero es válido señalar que fueron mantenidas, recreadas y transmitidas por personas en Cuba. Lo que contribuyo a la formación de nuestra identidad.

Los romances pueden ser clasificados de tres formas:

1.Romances que relatan escenas o tragedias de familias, como ejemplos de estos tenemos:
• Romance de las señas del Esposo (Mambrú).
• Romance de las hijas del Rey Moro.
• Romance de Isabel.
• Romance de Angarina.
• Romance de la Esposa Infiel.

2.Romances de asuntos religiosos, como:
• Romance de Santa Catalina.
• Romance del Ciego.
• Romance de la Virgen de la Palmera.
• Romances donde aparecen varios fragmentos relativos a la Pasión de Cristo.

3. Romances de personajes históricos, como:
• Romance de Alfonso XII.
• Romance de la muerte de Prim.
• Romance del caballero herido.
• Romance de Mina.

Fragmento del Romance de Santa Catalina

Por la baranda del cielo
se pasea una zagala,
vestida de azul y blanco,
que Catalina se llama.

Su padre era un perro moro,
su madre una renegada;
todos los días del mundo
el padre la castigaba.

Mandó hacer una rueda
de cuchillos y navajas,
para pasarse por ella
y morir crucificada.

Y bajó un ángel del cielo
con su corona y su palma
y le dice: −Catalina,
toma esta corona y palma
y vente conmigo al cielo
que Jesucristo te llama.
Subio Catalina al cielo
como una buena cristiana.

Fragmento del Romance de Alfonso XII

−¿Dónde vas, Alfonso Doce,
dónde vas, triste de ti?
−Voy en busca de Mercedes
que ayer tarde la perdí.

−Si Mercedes ya se ha muerto,
muerta está que yo la ví.
Cuatro duques la llevaban,
caballeros, ¡Hay de mí!
Al subir las escaleras
Alfonso se desmayó,

los soldados le dijeron:
−Alfonso, tened valor.
Ya murió la flor de España,
ya murió la flor de lis,
ya murió la que reinaba
en el reino de Madrid.

La principal forma de la transmisión de los romances ha sido a través de la transmisión oral, la cual posee tres funciones básicas.
1. Fijar normas de convivencia social.
2. Recopilar la historia de la experiencia colectiva.
3. Educar a las nuevas generaciones.

Esto que hemos planteado influye en la consolidación de los valores, que no son más que el comportamiento moral y ético determinado por normas instituidas en una sociedad determinada, que representan su organización político-social y a las formas ideológicas que esta representa.

Los romances han influido en otros géneros de la música cubana, por ejemplo en guarachas que hablan de gatos, hay reminiscencias de la letra del clásico “Don Gato”, difundido en toda la América Hispánica.

Otro ejemplo se refleja en una guaracha del siglo XIX publicada en 1882 en la Plaza del Vapor de la Habana, en la que se dio a conocer una cuarteta cuyos primeros versos se parecía mucho a la forma de escribir de nuestro Poeta Nacional Nicolás Guillen, en la que se hace referencia a Mambrú, titulo de un romance muy conocido:

“Tu eres un negro bembón
Y yo soy mejor que tú
Si te doy un bofetón
Te hago bailar el Mambrú”

Otra huella del romance se encuentra presente en la Guantanamera, pues en la versión original de su melodía, se narraban a manera de Aleluyas los últimos sucesos de la actualidad. La música que correspondía a los dos primeros incisos de dicha pieza, no era otra que la del viejísimo romance “Gerinaldo”, en su versión Extremeña.

La influencia de los romances también se hizo sentir a través de los cuentos populares infantiles de procedencia hispánica. Ejemplo de ello son las versiones del titulado “La mata de higo”, en el cual se toma un fragmento de la melodía del romance Isabel y se adapta al de la letra o texto que se hace referencia en uno de los pasajes de dicha narración.

En nuestro país, durante la república mediatizada no se hizo hincapié en este tipo de música (el romance), perdurando en el cancionero infantil que provenía de la colonia, por ejemplo “La pájara pinta” del folklore español, que se canta en nuestro país, con algunas modificaciones de acuerdo a nuestra idiosincrasia.

Al triunfar la Revolución en el año 1959, se comenzó a rescatar la conciencia y la cultura nacional, y dentro de esta, la referida a la música infantil, donde se mezclan temas de antaño como los romances, con nuevas obras surgidas de nuevos aires sociales.

Versión del Cuento “La mata de higo”

Había una vez, una niña que tenía una madrastra. Cierto día la niña se comió un higo y la madrastra la mató, y la enterró. Un día un hermanito de la niña fue a arrancar uno, entonces
oyó que la mata decía:

Hermanito, hermanito
no me arranques el cabello
que mi madre me ha enterrado
por un higo que ha faltado

Entonces, el niño fue corriendo asustadito y se lo dijo a su papá; este se dirigió hacia la mata, y cuando a quitar un higo oyó que la mata decía:

Papaíto, Papaíto
no me arranques el cabello
que mi madre me ha enterrado
por un higo que ha faltado

El padre al oír esto salió furioso a buscar a la esposa, y cuando esta llego y le fue a quitar el higo, oyó que la mata decía:

Mamaíta, mamaíta
no me arranques el cabello
que tú misma me enterraste
por un higo que ha faltado

Cuando oyó esas palabras se echó a llorar y el esposo furioso quería matarla, entonces ella desenterró a la niña, y como esta era tan buena, perdono a su madrastra y vivieron felices.
Una de las compositoras que se ha dedicado a la formación de una vasta obra para la infancia es María Álvarez Ríos, la cual es poseedora de una solida formación musical. En su extenso repertorio se evidencia la huella que dejo el romance dentro de su acervo cultural, a la vez que plantea el rescate de la tradición de los mismos al escribir rondas y juegos cantados que tienen en cuenta las características de la línea melódica de esas viejas melodías de origen hispánico y se propuso promover esta idea a través del repertorio que dedicó a los distintos niveles de enseñanza de nuestro país.
Entre las obras con una marcada influencia del romance de su repertorio se encuentran “El reposo” y “A mí nada se me pierde”, que brindamos a modo de ejemplo.

Letra de “El reposo”

Los juguetes y los libros
ahora tengo que guardar
estaré muy tranquilito
porque voy a reposar.


Letra de “A mí nada se me pierde”

A mí nada se me pierde
tengo todo en su lugar
yo recojo mis juguetes
cuando acabo de jugar.
Todo lo que se ha expuesto a lo largo de este trabajo reafirma la idea de que la cultura es concreta y se encuentra histórica y socialmente determinada, existe como expresión de las fuerzas sociales que componen la sociedad, por lo tanto la identidad cultural se plasma como el genio creador de una sociedad que apoyándose en su pasado, nutriéndose de sus propias experiencias y acogiendo subjetivamente los eventuales aportes externos prosigue el proceso incesante de su propia creación.

Fragmento del Romance de Las Señas del Esposo (Mambrú).

I

−Soldadito de la Guerra.
¿De la guerra viene usté?
¿Usté ha visto a mi marido
en la guerra alguna vez?
−No, señora, no lo he visto,
Diga usté las señas dél.
−Mi marido es blanco y rubio
con el tipo aragonés
y en la punta de su espada
lleva las armas del Rey.
−Sí, señora, si lo he visto
y murió hace más de un mes,
y dejo en su testamento
que me case con usté.
−No lo permita la Virgen
Ni mi madre Santa Inés,
que las tres hijas que tengo
yo las acomodaré:
una en casa de doña Juana,
otra en casa de doña Inés,
y la más chirriquitica
con ella me quedaré,
para que barra la casa,
y que me dé de come
y me lleve de la mano
a casa del coronel.

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