Hubertus Chirstian de Blanck Valet, conocido internacionalmente como Hubert de Blanck, - "un excelente músico holandés" a juicio de nuestro Alejo Carpentier -nació en Utrecht, Holanda, el 16 de junio de 1856. Quien llegó a ser un prestigioso intérprete, compositor y pedagogo, arribó por primera vez a la Habana en 1882 acompañado de su esposa, la cubana Ana Menocal, con la cual había contraído matrimonio, un año antes, en Nueva York.
Desde sus primeros años se dedicó al estudio de la música, recibiendo sus primeras lecciones de su padre. Con sólo nueve años de edad, y después de haber pasado con éxito un examen de piano, el 20 de febrero de 1865, Blanck fue admitido en el Conservatorio de Liege, Bélgica. En aquella oportunidad el director de esa institución anotó en el examen: "Muy bien, mucho porvenir". Dos años después alcanzaría el segundo premio en piano, con el concierto en mi menor, de Hummell. Sería el inicio de una carrera llena de éxitos como pianista, compositor y director de orquesta.
Su destreza técnica y calidad interpretativa ante el piano hace que en 1872, después de haber actuado para el Rey de Bélgica en 1869, comience estudios superiores de música sufragados por éste en el Conservatorio de Colonia, Alemania, por espacio de dos años. En 1873 debutó como pianista en San Petersburgo, a la que seguiría una gira artística por Rusia, Suecia, Noruega, Alemania y Suiza.
Con 18 años de edad, regresó a Colonia, al haber sido nombrado Director de Orquesta del Teatro "El Dorado" de Varsovia, Polonia, donde conoció a Eugene Maurice Danguemont, ( 1866 -1893 ) brasileño, adolescente de 11 años, y considerado entonces un genio del violín. Ambos iniciarían extensas giras y actuaciones en escenarios de Europa y América del Sur. Se presentaron en la corte del Emperador Pedro II en Brasil, así como en Argentina, donde el periódico La Nación de Buenos Aires se refirió a Blanck como un pianista notable con cualidades brillantes y sólidas. En 1881, después de actuar en el Palacio Real en presencia de Guillermo I, emperador de Alemania, se despide definitivamente de Europa. En Estados Unidos ofrece varios conciertos como solista, acompañado por la orquesta Filarmónica de Nueva York, dirigida por Theodore Thomas. Sus éxitos y su inclinación por la docencia hacen que sea seleccionado como profesor del "College of Music" de New York, a cargo de la cátedra de piano.
Un año después, Hubert de Blanck visita La Habana por primera vez aprovechando el período de vacaciones del College of Music de New York.
En dicha oportunidad brindó varios conciertos, el primero de ellos en el local del "Centro Gallego", en La Habana, contando con la presencia de músicos tan prominentes como los maestros Nicolás Ruiz Caballero, Pablo Desvernine e Ignacio Cervantes. Allí interpretó el Trío, op. 52, para violín y violoncello, de Antón Rubinstein (1829 - 1894).
Las conversaciones sostenidas entre Blanck y Desvernine al parecer coadyuvaron a que el músico y pedagogo holandés se radicara, definitivamente, en La Habana, a partir de 1883.. Desvernine diría entonces de Blanck: "... aprobé su sistema de enseñanza, conociendo que se ocupa de sus clases con talento y conciencia".
Todo hace indicar que en la vida de Hubert de Blanck hubo un deseo publico: ser pianista, componer música, ejecutar conciertos, y otro, que germinó afortunadamente en Cuba, al fundar en La Habana el Conservatorio de Música que desde 1885 llevó su nombre.
Blanck realizó una labor constante y creadora, aportando su experiencia profesional, relacionándose con las personalidades más destacadas de la cultura habanera. Integró instituciones tan importantes como la "Orquesta Sinfónica", la "Sociedad de Música Clásica", "Pro-Arte Musical" "La Caridad del Cerro" y otras. Durante años, y al mismo tiempo que Director del Conservatorio de Música, ocupó el cargo de Presidente de la Sección de Música de la Academia Nacional de Artes y Letras.
Sin embargo, el primer Conservatorio de Música y Declamación que existió en Cuba sería la obra cumbre de Blanck, concretando los sueños de tantos músicos cubanos que a pesar de sus esfuerzos no alcanzaron ese objetivo a lo largo del siglo XIX. De igual forma, a aquél se le debe reconocer, haber sido el iniciador de la metodología de la enseñanza de la música en Cuba, algo desconocido en la limitada pedagogía musical de la Isla a finales del siglo XIX, como ha expresado el prestigioso profesor y compositor Harold Gramatges.
Blanck conjugaría su cargo de Director propietario del Conservatorio con sus deberes de profesor, con su brillante ejecutoria como compositor e intérprete, todo ello poco común para la época. No pocas fueron sus presentaciones en el Teatro Janet, el Teatro Payret, en el Centro Canario y otras instituciones habaneras. En 1884 estrena su obra Gran Fantasía para dos pianos, la que ejecutó junto a Ignacio Cervantes - primer premio en el Conservatorio de Paris, en 1866 - en el Gran Teatro de La Habana.
Al significar el ambiente musical existente en La Habana y al que se integra Blanck, el periódico " El Figaro", publicaba: "Gottschalk electrizaba con su música arrolladora. Entre llamas y cruces triunfaba Espadero, y el astro de Cervantes llegaba al Cenit. Fue por esa época que Blanck apareció en escena como precursor de la música clásica, y por la magia de sus dedos, y los quilates de su genio, aprisionó en sus redes los auditorios, fascinados por su técnica elegante: ".
La relación amistosa y la admiración que sintió por Nicolás Ruiz Espadero, fue motivo esencial para que Blanck diera el nombre de "Sala Espadero" al salón de conciertos de su Conservatorio de Música a partir de 1889. En la misma se ofrecían, además, ciclos de conferencias destinadas a formar un público cada vez más interesado o conocedor de la música culta, abordándose la obra de Hayden, Mozart, Beethoven, Shubert, Mendelssohn, Shumann y otros.
En el Conservatorio, que tuvo su primera sede en la calle Prado, número, 100, en La Habana, cursaron estudios muchos alumnos que después fueron grandes de la música cubana como sucedió con Ernesto Lecuona. Excelentes programas de estudio, concursos anuales de los propios estudiantes, exámenes rigurosos en todas las filiales del Conservatorio, y la mayor disciplina, caracterizaron a esa prestigiosa institución.
La energía y entrega que dispuso Blanck para dedicarse al desarrollo de una moderna pedagogía musical, también las empleó para integrarse a la lucha independentista en Cuba contra la dominación colonial española - la misma a la que los holandeses se enfrentaron por espacio de 80 años, sumándose de esa forma a la larga lista de hombres de otras tierras que lucharon en nuestra tierra por tan importante ideal. Fue Tesorero de la Junta Revolucionaria de La Habana en la contienda bélica iniciada por José Martí en 1895.
Por sus labores clandestinas como Tesorero de la Junta Revolucionaria de La Habana en la contienda bélica iniciada por José Martí, en 1895, fue arrestado, sometido a prisión y finalmente expulsado de la Isla. Semanas después de su arribo a Nueva York aceptó el ofrecimiento para ocupar una plaza de profesor en el "College of Music", la cual aceptó.
Su prestigio musical alcanzó ribetes superiores al presentarse en la Metropolitan Opera House, en el Carnegie Hall, el Carbon Studio y Bethany Chapel, en New York.
Mientras permaneció en la emigración no se desvinculó de las tareas patrióticas en favor de la independencia de Cuba. Tanto en Estados Unidos como en Canadá, el piano, la composición musical y la pedagogía fueron tres de sus armas efectivas en la emigración sin dejar de apoyar con sus recursos económicos y su arte a la causa cubana, la que había hecho suya.
Es de destacar su obra "Paráfrasis sobre el Himno Nacional Cubano", compuesta en Estados Unidos, y que interpretara por primera vez en el Club Revolucionario de New York en 1897, en una reunión de patriotas.
Después de terminada la guerra cubano-hispano-norteamericana, Blanck regresó a La Habana el 28 de octubre de 1898, instalando su Conservatorio en la calle Galiano 124 (altos), esquina a Dragones, La Habana, trasladándose posteriormente hacia otras direcciones . La última sede de esta institución sería en el edificio construido para la misma, de Calzada entre A y B, en el Vedado, La Habana, que hoy radica el Teatro Hubert de Blanck.
El nombre de Conservatorio Nacional de Música propuesto por Blanck, sería aprobado por el gobierno interventor desde el 2 de septiembre de 1899, el que fundaría 51 filiales a lo largo del país como prueba del prestigio del pedagogo holandés.
Por otra parte, Blanck se dedicó a dar serios pasos destinados a de convencer a las autoridades de la Isla para que en Cuba se pudieran presentar importantes concertistas extranjeros, crear una orquesta sinfónica.
Se debe significar que el abrazo más sólido y definitivo dado a Cuba por Blanck se realiza al solicitar la ciudadanía cubana. y que le fue fuera concedida el 11 de mayo de 1903, con lo cual, indudablemente, se prestigió nuestro país y dentro de éste, la cultura y la sociedad cubanas.
En materia de composición musical Blanck fue prolífero al realizar alrededor de treinta y siete obras para piano, otras para voz y piano, violín y piano, para orquesta sinfónica, música de cámara y teatro lírico. No incluye esto los numerosos textos pedagógicos musicales que él redactó, desde 1885 para sus discípulos. Entre sus obras más relevantes se encuentra la ópera "Patria", con música suya y que a juicio de la investigadora Zoila Lapique fue " la primera obra cubana del género lírico que llevó a escena un tema de las luchas por nuestra independencia".
Se trata no solamente de un prestigiosísimo y extraordinario pedagogo, sino, también, de un compositor experto en la realización, en la estructuración de la obra, todo lo cual supone, de entrada, una amplia visión cultural.
Al fallecer el 20 de noviembre de 1932, en La Habana, Blanck dejaba para siempre, ante todo, su cualidad de formador de numerosos músicos y pedagogos y su condición de fundador de una prestigiosa institución que trascendió decenas de años, hasta 1962 y que dirigiera, posterior a su muerte, su segunda esposa y brillante pianista Pilar Martín, y después, su hija Margot, de destacada ejecutoria como pianista, pedagoga y compositora musical.
Como dijera Harold Gramatges " todo lo que concierne a la metodología de la enseñanza musical en Cuba, de alguna manera se vincula al nombre de Hubert de Blanck, simple y llanamente porque fue el primero que organizó de una manera científica todo lo que concierne a la enseñanza de la música, no solamente en relación con su instrumento, al piano, sino con todo lo que es adyacente a éste y todo lo que se supone a fin al fenómeno de la musicología en Cuba en las técnicas de la música".
Su limpia y transparente actuación en la vida cultural y personal, la identificó, plenamente, con su defensa de los valores musicales cubanos. Para Blanck pocos países podían vanagloriarse como Cuba de poseer tan encantadores y originales ritmos.
Hubert de Blanck, es además, un indiscutible y permanente vinculo cultural entre Holanda y Cuba.





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