Fuentes de la Cancillería adelantaron que esta semana tendrá lugar en La Habana el VII Foro de la Sociedad Civil Cubana contra el Bloqueo , en la que representantes de las organizaciones políticas, de masas y sociales, incluidas las de carácter religioso, humanitarias, culturales y fraternales, además de exigir el fin de ese cerco económico, expondrán su impacto negativo sobre su membrecía o grupos poblacionales.
También desde el hospital clínico quirúrgico Hermanos Ameijeiras, en la capital, la Central de Trabajadores de Cuba dará a conocer su declaración contra el bloqueo, y en igual sentido una vez más se pronunciará la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Paralelamente, ante la prensa nacional y extranjera acreditada en La Habana organismos como los Ministerios de Comercio Exterior, de Educación Superior y de la Industria Sideromecánica ofrecerán detalles de las cuantiosas pérdidas o daños, que ha representado para estos sectores, la injusta guerra económica de Estados Unidos, la cual dura ya más de medio siglo.
Directivos de la fábrica de Ron “Havana Club”, en el municipio habanero de Santa Cruz del Norte, invitaron a periodistas de diversos medios internacionales a recorrer esta semana esa industria, para que comprueben in situ cuán perjudiciales han sido, tanto a la Isla como a EE.UU., los obstáculos a la libre comercialización del afamado producto en la norteña nación.
Recientemente en la voz de Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), un grupo representativo de intelectuales y artistas emitió un llamamiento en el que convocan a "todos los amantes de la paz y de la justicia, a las personas honestas y de buena voluntad para que se unan a nuestras voces contra este crimen de lesa cultura y en defensa de la humanidad".
También en una declaración hecha hace unos días en La Habana, las organizaciones que integran el Secretariado Ejecutivo de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL), exigieron al Gobierno de los Estados Unidos el levantamiento inmediato del bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba, sin condicionamientos ni exigencias injerencistas.
“Le reclamamos –subraya el documento- no dilatar ni un minuto más la decisión de poner fin a ese acto genocida que transgrede el derecho a la paz y es contrario a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, el cual se ejerce con criminal saña contra una digna nación del Tercer Mundo que no claudica en la defensa de su independencia nacional, comprometida con la justicia social y la construcción de un modelo de desarrollo alternativo al capitalismo salvaje y depredador, paradigma de genuina solidaridad con otros pueblos hermanos del mundo”.
Mientras tanto, desde los más diversos rincones del mundo siguen teniendo lugar manifestaciones, pronunciamientos y acciones de solidaridad con la mayor de Las Antillas, por gobiernos, personalidades, organizaciones, movimientos sociales y medios de comunicación, que condenan el bloqueo, y reiteran que la Isla no estará sola cuando el 26 de octubre venidero la Asamblea General de la ONU se pronuncie sobre el caso por décima novena ocasión.
El texto que presentará la Isla al foro mundial afirma que esa política "absurda, ilegal y moralmente insostenible, constituye el principal obstáculo al desarrollo económico de Cuba, y los daños directos ocasionados por ella hasta diciembre de 2009, a precios corrientes, calculados de forma muy conservadora, ascienden a más de 100.154 millones de dólares”.
En la presentación del informe a la prensa el canciller Bruno Rodríguez aclaró que actualizadas esas cifras, según la tasa de inflación de las últimas cinco décadas, las pérdidas ascienden a 751.000 millones de dólares.
Rodríguez dijo que el bloqueo no ha cambiado bajo el mandato del presidente Barack Obama, y en 2009 se endureció con la imposición de multas a quienes viajaron a Cuba sin autorización o a instituciones financieras que operaron con el gobierno cubano.
A juicio del Ministro de Relaciones Exteriores, si el actual jefe de la Casa Blanca tuviera la voluntad necesaria, podría hacer uso de sus facultades constitucionales para modificar aspectos significativos de la política hacia Cuba y flexibilizar las sanciones, aun sin que mediara la autorización del Congreso legislativo.




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