En sus archivos patrimoniales la TV ha podido atesorar importantes momentos de la historia de la Revolución Cubana, pues ha sabido acompañar al proceso en todos sus momentos no obstante la feroz campaña mediática que ha sufrido a lo largo de cinco décadas y el indiscutible robo de sus talentos artísticos.
En las primeras cinco década de su creación la Televisión Cubana era pagada por los contenidos publicitarios, sin embargo con el triunfo de la Revolución y el cambio de sus objetivos programáticos, ese medio visual comenzó su nueva etapa de servicio público enalteciendo en sus misiones la educación, el conocimiento, la solidaridad, el altruismo y los valores patrióticos.
Nuestra Televisión, la de la Revolución comenzó entonces a gestarse sobre nuevos códigos socioculturales, bebiendo y aprendiendo poco a poco de las tradiciones culturales, personalmente yo crecí admirando un programa infantil “Amigo y sus amiguitos”, en el que me identificaba con la “linda, buena y dulce estrellita” y esperando las “Aventuras de Nadasabe y sus amigos” donde el criollo muñeco siempre aprendía y daba lecciones contra la maldad de “Míster Don Todo Mío”.
No podría hablarse de la Televisión en Cuba sin referirnos a esos programas y personajes que durante 60 años de nuestras vidas nos han hecho reír, soñar, bailar, debatir, informarnos, conocer, entre ellos: Escriba y Lea, Palmas y Cañas, San Nicolás del Peladero, el Noticiero Nacional de Televisión, De la Gran Escena, Todo Deportes.
No podría hablarse de la Televisión sin el aporte de cientos de artistas que desde la Radio Cubana le aportaron frescura, originalidad, talento a nuestro medio visual, y que fueron ganando un espacio en el corazón de nuestro pueblo por el profesionalismo demostrado. Nuestra Televisión hay que verla unida a la Radio en Cuba que con mas de ocho décadas ha sabido asumir nuevos códigos cargados de valores universales.
Hoy la televisión desarrolla misiones relacionadas con el aprendizaje y el conocimiento de ahí que ampliara sus canales e iniciaran su nueva etapa los canales Educativos y la vocación didáctica de las Teleclases que apoya a los niveles de enseñanza, incluida la Universidad para Todos. Ese proyecto único en Latinoamérica fue reconocido por la UNESCO y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD.
La Televisión que construimos no esta exenta de deficiencias pero para erradicarlas agrupa a sus mejores talentos en la Sección de Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, quieres desarrollan cursos de superación, eventos, conferencias, mesas redondas, debates, para intercambiar con criterios especializados sobre la calidad de nuestros medios audiovisuales.
Como todas las instituciones del país nuestra Radio y Televisión sufren los efectos del férreo bloqueo que ha impuesto Estados Unidos sobre la isla, tanto con el bombardeo de productos comunicativos ajenos a nuestros intereses como con el impedimento de la compra de equipamiento para el acondicionamiento de los estudios.
Conocemos que no es la mejor televisión, que aun le falta incrementar en la calidad de los temas, evitar la saturación que provoca un virtual rechazo en el televidente, trabajar en la personalización sin hacer concesiones de lo ganado para los intereses masivos, abordar “en blanco y negro” nuestras realidades y conflictos, como afirma un spot de la TV “Sabemos lo que nos falta, Sabemos lo que nos sobra”.
Sin embargo, también estamos seguros que cuando en un futuro se hable de una televisión diferente que enaltezca los valores humanos y ofrezca una programación de bien publico en función de su población, no hay dudas que nuestra Televisión Cubana exigirá su puesto, entre los cimeros.




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