Días después, el encuentro del Comandante en Jefe con jóvenes universitarios, por el Día Internacional del Estudiante y el quinto aniversario de su histórico discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, serviría para reafirmar esas palabras cuando el propio Fidel retomó las ideas fundamentales expuestas aquel 17 de noviembre de 2005, y demostró cuán vigentes están a la luz de los acontecimientos actuales.
Entonces había criticado fuertemente los vicios, desvíos y robos de recursos del Estado, el derroche de energía combustible por la población, el mal uso por las empresas de la divisa libremente convertible y otras tantas deficiencias que, en medio del Período Especial, hacían más ineficiente e insostenible la economía cubana y si no se atajaban a tiempo podían llevar a la autodestrucción de la Revolución.
“Necesitamos aplicar el máximo de racionalidad en el salario, los precios, las jubilaciones y pensiones. Cero derroche. (…) No somos un país capitalista, en que todo se deja al azar”, había dicho hace un lustro, además de orientar que los subsidios o gratuidades se mantuvieran solo en cosas esenciales y vitales.
A tono con estos conceptos, en el Proyecto de Lineamientos, a debate popular próximamente, se expresa la necesidad de eliminar “las plantillas infladas” en todas las esferas y producir una reestructuración del empleo, así como incrementar la productividad del trabajo, elevar la disciplina y el nivel de motivación del salario y los estímulos, eliminando el igualitarismo en los mecanismos de distribución y redistribución del ingreso.
“Todo está a nuestro alcance, todo pertenece al pueblo, lo único no permisible es despilfarrar riquezas egoísta e irresponsablemente”, había dicho cinco años atrás el máximo líder de la Revolución y ahora, de nuevo, retomó ese pensamiento.
Aunque no pocos medios de comunicación en el exterior y agencias internacionales de noticias hablan de que en Cuba el gobierno que encabeza el General de Ejército Raúl Castro está inmerso en un programa de reformas, como muy bien se aclaró en el Seminario Nacional sobre el Proyecto de Lineamientos se trata de una actualización del modelo económico.
“Todo pertenece al pueblo”, dijo Fidel en su histórico discurso del 17 de noviembre de 2005, y en consonancia con ese principio, Marino Murrillo, vicepresidente del Consejo de Ministros y titular de Economía, advirtió en esa reunión que “nadie piense que vamos a ceder la propiedad, la vamos a administrar de otra forma”.
Y ejemplificó con la entrega de tierras en usufructo, en la cual el Estado, a nombre del pueblo, sigue siendo el propietario.
Otra de las ideas retomadas recientemente por el Comandante en Jefe, y dichas por él hace un lustro, fue que “… el país tendrá mucho más pero no será jamás una sociedad de consumo, será una sociedad de conocimientos, de cultura, del más extraordinario desarrollo humano que pueda concebirse, desarrollo de la cultura, del arte, de la ciencia (…) con una plenitud de libertad que nadie puede cortar. Eso lo sabemos, no hay ni que proclamarlo, aunque sí recordarlo”.
En correspondencia con ello, entre los lineamientos generales de la Política Social figuran continuar preservando las conquistas de la Revolución, tales como el acceso a la atención médica, la educación, la cultura, el deporte, la recreación, la seguridad social y la protección mediante la asistencia social a las personas que lo necesiten.
En fin, para quienes tanto en Cuba como en el exterior puedan tener dudas de lo dicho por Raúl de que las ideas de Fidel están presentes en el Proyecto de Lineamientos, basta leerlo, estudiarlo, analizarlo.
No por gusto en su primera página aparece el magistral concepto de Revolución, del Comandante en Jefe, pronunciado el primero de mayo de 2000.




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