Los cubanos analizarán el Proyecto de Lineamientos para actualizar su modelo económico
Se trata de un documento guía para enrumbar los destinos de la nación acorde con los imperativos del presente y el futuro, proceso conocido por actualización del modelo económico del país y que requerirá la participación consciente del pueblo y la clase obrera, protagonistas de cuantas transformaciones resulten necesarias acometer.
Si bien la unidad ha sido siempre el principal arma de la Revolución en sus más de 50 años de resistencia, y no hay dudas que lo continuará siendo, la dirección del Partido ha pedido a cada compatriota analizar el Proyecto de Lineamientos de manera profunda, abierta, objetiva, sin apasionamientos que nos distancien o aparten de la verdadera y cruda situación de estos tiempos, en que hay que reordenar muchas cosas.
Por eso sin caer en la falsa unanimidad, como ha pedido el Presidente Raúl Castro, más que apoyarlo a mano alzada se nos pide enriquecerlo con cuantas ideas puedan brotar de las reuniones sindicales, estudiantiles o de vecinos previstas, en las que se expresen puntos de vistas diversos, así sean discrepantes, alrededor de uno o varios asuntos para extraer las mejores conclusiones.
Las intervenciones (o reflexiones) del Comandante en Jefe Fidel Castro y de Raúl sobre los desafíos actuales de la nación, la publicación en los medios de amplios artículos especializados y opiniones de la población, y los recientes seminarios de preparación de los cuadros y funcionarios políticos y administrativos a todos los niveles, han posibilitado crear un clima político favorable para los debates de ese documento.
Un aporte significativo sería, por ejemplo, que la gente opine u sugiera cómo enfrentar tal situación o problemática, sin que ello conduzca al uso irracional y no planificado de recursos, a la desmotivación hacia el trabajo, al criticado paternalismo del Estado, a la dependencia importadora de la economía, al igualitarismo, y a la no autosuficiencia alimentaria.
En cuantas asambleas tengan lugar sería aconsejable reflexionar, sobre la base de argumentos y ejemplos irrefutables, cuál podría ser el futuro de la Revolución, de los hombres y mujeres de este país, (sin olvidar nuestros compromisos internacionales), si no somos capaces de elevar la eficiencia en todos los terrenos, la productividad, como fuente a su vez de mejoras salariales, el ahorro de portadores energéticos, la competitividad, y la calidad en la producción y los servicios.
A nuestro modo de ver, entre los temas específicos que sin dudas surgirán con fuerza, por ser tan sensibles a la población, figurarán el reordenamiento laboral y salarial, el trabajo por cuenta propia, la política fiscal y el sistema tributario, la reorganización de los servicios de salud, la eliminación de la doble moneda, el acceso a la educación superior, la política de precios, y el programa de la vivienda, por citar algunos.
Mas, el país necesita escuchar qué opina el obrero, la ama de casa, el campesino, el estudiante, el artista o intelectual, el trabajador por cuenta propia, en fin, toda la sociedad sobre el modelo de gestión económica escogido, y acerca las políticas macroecómicas, económica externa, inversionista, social, agroindustrial, industrial y energética, y para el turismo, el transporte, las construcciones y el comercio.
Todas son importantes, vitales para solucionar nuestros problemas y transitar hacia un desarrollo sostenible.




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