Con colores nuevos y aires fríos la segunda ciudad cubana en im portancia se engalana para el advenimiento del 2011 y con él, el aniversario 53 del triunfo de la Revolución.Una de las notas que llaman la atención son las banderas cubanas que ondean en puntos muy concurridos y fortalecen el sentimiento patriótico en medio del ajetreo por los preparativos para el nuevo año.
Junto a ellas, algunas rojinegras recuerdan el asalto al cuartel Moncada, ocurrido aquí el 26 de julio de 1953 bajo la guía de Fidel Castro y convertido en punto de arranque de la última y decisiva etapa de luchas de los cubanos por la soberanía total.
A lo largo y ancho de la fisonomía urbana se aprecian labores de pintura de edificaciones y contenes, de plazas y parques, junto a la renovación y el mejoramiento de las áreas verdes y la actualización de las señales del tránsito.
A la ya hermosa visualidad de la villa se sumaron recientemente nueve esculturas ambientales que fueron resultados de un Simposio Nacional auspiciado por la Fundación Caguayo. En populosas avenidas y otros sitios de intenso tráfico, esas piezas acercan a la cotidianidad el disfrute estético.
Idéntico efecto tienen las vallas de gran tamaño que muestran pinturas de artistas locales y contribuyen a elevar la espiritualidad de lugareños y visitantes.
Por estos días, no deja de asombrar a los transeúntes el tramo conocido como Callejón del Carmen, paralelo a la céntrica calle Enramadas, la principal arteria comercial de la ciudad.
Allí no cesan las transformaciones que lo convierten en área peatonal y espacio ideal para el paseo, bajo toldos coloridos y junto a plantas ornamentales.
En la Oficina del Conservador de la Ciudad recae el protagonismo en estos empeños, encaminados a rejuvenecer el abolengo de una demarcación que acaba de celebrar sus 495 años y se alista para acercarse al medio milenio conservada y moderna.
En los alrededores del parque Céspedes, donde late el corazón de la urbe rodeado de la primera catedral y una de las más antiguas viviendas de la isla, se ultiman detalles para la ceremonia de izaje de la bandera, ritual que data de principios del pasado siglo y se mantiene cada 31 de diciembre.
Testigos del laboreo, los balcones del Ayuntamiento Municipal, desde donde se proclamó la victoria del Ejército Rebelde sobre las tropas del régimen de Fulgencio Batista y se abrió para los cubanos una nueva era.




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