La radio y la televisión pueden alimentar la espiritualidad, afirmó Josefa Bracero Torres, locutora, periodista, investigadora, historiadora y destacada personalidad de los medios de comunicación en Cuba, durante su intervención en el programa televisivo: Con dos que se quieran, que bajo la conducción del cantautor Amaury Pérez Vidal, transmitió el Canal Cubavisión de la Televisión Cubana.
La destacada figura se refirió a la impronta dejada en nuestros medios audiovisuales de aquellas personas que hicieron historia por su talento creador y su arte, y que dejaron en ella una profunda huella humana y cultural, entre ellos Germán Pinelli, José Antonio Cepero Brito, Consuelito Vidal, Manolo Ortega, Raquel Revuelta, y Gina Cabrera.
Destacó que gracias a la radio conoció de niña en su Camagüey natal la cultura universal por medio de las radionovelas y adaptaciones dramáticas de las obras de la literatura mundial, y contó su dedicación posterior a la locución y al periodismo investigativo y sus horas profesionales aportadas a la narración seriada, de la que figura como una de las voces femeninas que incursionaron en ese difícil terreno exclusivo de narradores masculinos.
Comentó que el arte de la animación es uno de los estilos más difíciles de la radiodifusión y que constituye el eslabón más alto de la locución y la narración. “Para animar hay que saber improvisar, tener cultura, bomba, chispa, conocimiento y ángel”, señaló.
Calificó como un paso de nivel docente su trabajo de 19 años y 4 meses en la vicepresidencia del Instituto Cubano de Radio y Televisión, época en la cual la radio cubana tuvo momentos maravillosos con la inauguración de 29 emisoras incluso en territorios tan lejanos como en las zonas montañosas y en intrincados parajes de la geografía cubana como Caimanera, Guantánamo y Niquero, en Holguín.
Significó el aporte de los colectivos que trabajaron durante los largos años de su labor como vicepresidenta atendiendo la radiodifusión, entre ellos mencionó particularmente a Renaldo Infante Urivazo, Director de Programación y el excelente equipos de asesores que la acompañaron para regir los métodos y misiones de la Radio de la Revolución.
Finalmente, y con una franca sonrisa, reconoció la solidaridad y cooperación de sus padres, hermanos, hijas y esposo para dedicarle tanto tiempo a las obras que ha investigado sobre grandes personalidades que hicieron la Radio y la Televisión desde su creación hasta el año 2006 y que tienen su concreción en el libro testimonial: Rostros que se escuchan.




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