Una gigantesca marcha por la unidad, la productividad y la eficiencia, protagonizaron hoy los cubanos con motivo Primero de Mayo, Día de los Trabajadores, convertida en una fiesta popular en las principales plazas del país, y con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo y del vicepresidente primero José Ramón Machado Ventura en la histórica Plaza de la Revolución José Martí.
Cuba entera se convirtió en un hervidero de hombres, mujeres, y jóvenes, que desde sus territorios patentizaron el respaldo a la Revolución, a los acuerdos del VI Congreso del Partido y a la necesaria política de reordenamiento laboral y económico, como única forma de mantener las conquistas del Socialismo. Fueron muchas las motivaciones que agruparon nuevamente a los trabajadores cubanos en esta celebración, expresó en su alocución Salvador Valdés Mesa, miembro del Buró Político y Secretario General de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).
Nuestra presencia aquí es un homenaje a los caídos en la lucha por la independencia y la defensa de la patria durante varios siglos y en particular un sentido homenaje a los héroes y heroínas que hicieron posible que conmemoremos este año los aniversarios 50 de la Proclamación del Carácter Socialista de la Revolución y de la Victoria de Playa Girón, afirmó Valdés Mesa.
Se refirió al papel protagónico de los colectivos laborales en los cambios y en la actualización del modelo económico, para que sea más eficiente, productiva, racional y podamos satisfacer más y mejor las necesidades de todo nuestro pueblo. Para lograrlo debemos situar en primer plano, el trabajo, la disciplina, el ahorro, el orden y la exigencia para superar nuestras propias deficiencias.
Los cubanos todos desfilamos este Primero de Mayo en calles y plazas a lo largo y ancho del país para ratificar el Socialismo como única opción y que lo perfeccionaremos y le daremos continuidad, con la unidad como el arma más indestructible de nuestra Revolución.
En Pinar del Río, Camagüey, las nuevas provincias de Mayabeque y Artemisa, Matanzas, Cienfuegos, Camagüey, Villa Clara, Las Tunas, Holguín, la Isla de la Juventud, Granma, y Guantánamo los trabajadores enarbolaron banderas, consignas, y mostraron la voluntad de ser dignos seguidores de los cubanos que enriquecieron la historia y la Revolución.
En Ciego de Ávila, con el clamor y orgullo de haber logrado un éxito deportivo por vez primera en la final del Béisbol, el deporte nacional, jóvenes, campesinos, y trabajadores de la educación confirmaron su rechazo el bloqueo genocida de Estados Unidos y el derecho a luchar de forma más cohesionada en la aspiración de mejorar nuestra economía.
Santiago de Cuba, la Ciudad Héroe de la República, desfiló con el liderazgo de nuestro presidente Raúl Castro Ruz, quien recibió el clamor y la voluntad de los dignos hijos de Maceo y Guillermón Moncada, y las herederas de Vilma Espín, de ser protagonistas en las nuevas batallas por la unidad, la productividad y la eficiencia, y la voluntad de vencer porque la justicia social es una meta alcanzable y posible.
Vuelve Cuba a demostrar ante el mundo su empuje, su solidaridad, la unidad de su pueblo con el Partido, Fidel y Raúl, porque su causa es la de todos los trabajadores de este universo que anhelan un futuro promisorio de paz. De nuevo un clamor une a todos los trabajadores cubanos que este Primero de Mayo gritaron a viva voz su himno. ¡Arriba los pobres del mundo, de pie los esclavos sin pan, gritemos todos unidos, Viva la Internacional!




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